AB-Biotics solicita la patente de uso de un producto capaz de reducir un 38% los niveles de glucosa en sangre tras las comidas


#1

La biotecnológica descubre una nueva aplicación para las sales magnésicas de ácidos grasos, hasta ahora utilizadas como emulsionante alimentario

AB-Biotics ha presentado la solicitud para patentar un nuevo uso de un aditivo alimentario que, según las investigaciones de la biotecnológica española, es capaz de reducir en un 38% los niveles de glucosa en sangre tras las comidas. Este descubrimiento supone un importante avance para el tratamiento de los pacientes que sufran algún tipo de trastorno metabólico de la glucosa, como la diabetes o enfermedades relacionadas con la hiperglucemia (obesidad, síndrome metabólico,…) ya que la administración de este producto en forma de medicamento o suplemento alimenticio les permitiría seguir una dieta menos estricta y con un mayor control de los niveles de glucosa en sangre
Las sales magnésicas de ácidos grasos están incluidas en la lista de los aditivos alimentarios permitidos en la Unión Europea y hasta ahora se venían utilizando habitualmente como emulsionantes y estabilizantes. Sin embargo, AB-Biotics ha descubierto un nuevo uso de especial interés para la industria farmacéutica y alimentaria. Los experimentos in vitro e in vivo han demostrado que estas sales permiten reducir hasta un 38% el pico de glucosa en sangre tras las comidas.

Regular los picos de glucosa

Una hora después de empezar una comida se produce una elevación de la glucosa en sangre –lo que se conoce como hiperglucemia postprandial- hasta niveles de 0,7-1g/l, que se mantiene controlada gracias a la acción de la insulina. Sin embargo, en las personas afectadas por alguna alteración en el metabolismo de la glucosa, como diabetes, obesidad o síndrome metabólico, esto no funciona así.

Al no producir cantidad suficiente de insulina, este incremento es brusco y alcanza concentraciones superiores a los 2g/l, el doble que en una persona normal, lo cual acaba provocando efectos fisiológicos negativos como el incremento de peso o dislipemias. Reducir estos niveles es clave tanto en el tratamiento de los pacientes diabéticos, como para prevenir en personas sanas la aparición de patologías crónicas relacionadas con el metabolismo de la glucosa, en el futuro.

La velocidad de incremento de glucosa postprandial en sangre depende no sólo de la cantidad de carbohidratos ingerida sino también de la carga glucémica del alimento. Esta carga puede reducirse mezclando el alimento con un compuesto capaz de frenar la velocidad de absorción de la glucosa. En este sentido, AB-Biotics ha descubierto que las sales magnésicas de ácidos grasos se unen a la glucosa en el tracto digestivo disminuyendo su absorción y regulando, por tanto, el nivel de glucosa en sangre.

Este método presenta claras ventajas respecto al sistema utilizado por otros productos actualmente en el mercado que regula la glucosa mediante un incremento de la viscosidad del contenido intestinal. Además de plantear efectos secundarios a nivel de tránsito gastrointestinal, esto puede reducir la absorción de nutrientes esenciales para el organismo y presentes en el alimento, provocando déficits nutricionales

Aplicaciones para la industria farmacéutica y alimentaria

La patente solicitada por AB-Biotics tiene diversas aplicaciones posibles tanto para la industria farmacéutica como para la alimentaria. El producto podría administrarse en forma de medicamento para personas con diabetes (de tipo I o II, gestacional, iatrogénica, obesidad, o con síndrome metabólico), o bien ser incluido en la preparación de un producto alimenticio o un suplemento dietético destinado a este mismo tipo de pacientes.

Sergi Audivert y Miquel Àngel Bonachera, cofundadores y consejeros delegados de AB-Biotics, señalan que este descubrimiento “resulta especialmente interesante para las personas que tienen diabetes o enfermedades relacionadas con la hiperglucemia, ya que les permitiría seguir una dieta menos estricta y, de esta manera, aumentar su calidad de vida”.

http://www.acceso.com/es_ES/notas-de-prensa/ab-biotics-solicita-la-patente-de-uso-de-un-producto-capaz-de-reducir-un-38-los-


#2

no entiendo mucho la explicación sandra podrias hacer la traducción gracias te mando un beso.


#3

Hola Liliana mira es un nuevo producto que busca patentarse.
Parece ser por estudios que las Sales de magnesio servirían también para reducir la velocidad de incremento de azúcar postparndial.
Veremos si consiguen la patente y también habría que buscar info sobre aval de que esto ocurra después de ingerir estas Sales.
Un abrazo.


#4

Liliana creo que esto no es nuevo mira un blog de otro amigo de esta página: Zucarito:

http://rodolfitozucarito.blogspot.com/2008/01/cloruro-de-magnesio.html


#5

Definiciones del magnesio
Acción antioxidante y antiinflamatoria del magnesio
Ingestas y deficiencias del magnesio en la población
Relación del magnesio con patologías crónicas
Obesidad, síndrome metabólico y magnesio
Hipertensión arterial y magnesio
Dislipemia y magnesio
Diabetes y magnesio
Cardiopatías y magnesio
Asma, enfermedades respiratorias crónicas (EPOC) y magnesio
Infecciones respiratorias y magnesio
CDR, RDA, IA, UL y MSL del magnesio
Alimentos comunes con magnesio
Complementos con magnesio
Conclusiones útiles sobre el magnesio

Definiciones del magnesio
El magnesio es un mineral esencial para la química básica de los ácidos nucleicos. Cerca de 300 enzimas requieren la presencia de los iones magnesio por su acción catalítica, incluyendo todos los enzimas que utilizan o sintetizan ATP o aquellos que utilizan nucleótidos para sintetizar DNA y RNA. El ATP de las células está presente normalmente como un quelato de ATP e ión magnesio.

El cuerpo humano adulto contiene aproximadamente 24 gramos de magnesio, con 60% en el esqueleto, 39% de tipo intracelular (20% en el músculo esquelético), y 1% extracelular. Los niveles séricos típicos están en el rango de 0,7 - 1,0 mmol/L.

Acción antioxidante y antiinflamatoria del magnesio
El magnesio tiene una acción antiinflamatoria.

Un estudio con 4.500 personas mostró que cuanto mayor el consumo de magnesio, menores los niveles de inflamación, estudiando los marcadores de inflamación: PCR, interleucina-6 (IL-6) y fibrinógeno (Dae Jung Kim, 2010).

Para determinar el papel del magnesio en la patofisiología cardiovascular, un estudio utilizó una restricción dietética de este catión en modelos animales. Los hallazgos de la misma muestran que durante la deficiencia experimental de magnesio, se libera substancia P la cual, actuando principalmente sobre los receptores de neurokinina-1 de las células inflamatorias y endoteliales puede inducir la producción de especies oxigenadas y nitrogenadas reactivas (anión superóxido, NO*, peroxinitrito, radical hidroxilo), que llevan a un aumento del consumo de antioxidantes; estimulan la liberación de mediadores inflamatorios; promueven la adhesión tisular y la expresión molecular; y aumentan la infiltración tisular inflamatoria y la formación de lesiones cardiovasculares. Estos eventos pueden predisponer a daños cardíacos si se dan en paralelo a otros estreses oxidativos (isquemia/reperfusión, ciertos fármacos) o facilitar el desarrollo de disfunción cardíaca in situ, especialmente con una prolongada restricción de magnesio (Kramer, Spurney et al. 2009)

Ingestas y deficiencias del magnesio en la población
La deficiencia de magnesio es frecuente en la población, principalmente en personas mayores.

La concentración de magnesio depende de los aportes externos.

Los alimentos con cantidades importantes de magnesio son pocos: los frutos secos y los cereales integrales, pero los fitatos que contienen pueden disminuir su absorción. El refinado de alimentos y el uso de fertilizantes modernos que no contienen magnesio pueden contribuir a una menor ingesta de magnesio (Wester 1987).

Las deficiencias de magnesio fueron primeramente descritas en la literatura médica en 1934. Los requerimientos adultos humanos, afectados por varios factores como el género, el peso y la talla, son de 300-400 mg/día. En cifras, el 61% de la población americana no alcanza los niveles de RDA del magnesio (Anonymous 2009). Los adultos de mayor edad presentan un mayor riesgo a la deficiencia de magnesio. Las encuestas americanas National Health and Nutrition Examination 1999-2000 y 1998-94 sugirieron que estos individuos presentan menores ingestas que los más jóvenes (Ford and Mokdad, 2003; Bialostosky et al., 2002). Además, en ellos, la absorción de magnesio disminuye y la excreción renal aumenta (Institute of Medicine 1999) y suelen ser, además, las personas que más probablemente estén consumiendo fármacos que interaccionan con magnesio. Esta combinación de factores los sitúa como los principales candidatos a presentar deficiencias de magnesio (Institute of Medicine 1999).

Proteínas. La ingesta baja de proteínas disminuye la absorción de magnesio.

Nutrientes. Una ingesta elevada de calcio, fosfatos y vitamina D aumenta las necesidades de magnesio, ya habitualmente escaso en la alimentación. Puede ser el caso de las mujeres tratadas solo con calcio y vitamina D.

Especialidades farmacéuticas comunes. La furosemida, las tiazidas, la digoxina, el reemplazo hormonal, los broncodilatadores y la colchicina, pueden acentuar una deficiencia marginal de magnesio.

Síntomas de deficiencia de magnesio. La deficiencia nutricional de magnesio puede no dar síntomas o presentarse con algunos síntomas sutiles, como calambres en las piernas y palpitaciones ocasionales.

Concentración sérica de magnesio. A pesar de que sólo el 1% del magnesio total del cuerpo está presente en la sangre, la concentración sérica de magnesio (SMC) es la prueba predominante utilizada para evaluar el estado de magnesio en los pacientes. El método tradicional para establecer un intervalo de referencia para el SMC es inperfecto por el gran número de personas “normales” que tienen un sutil estado crónico de magnesio negativo debido a una disminución significativa en la ingesta de magnesio durante el siglo pasado. Debe utilizarse la medicina basada en la evidencia para establecer el límite apropiado inferior del intervalo de referencia para la salud, que no debe ser inferior a 0,85 mmol / L, basándose en la literatura actual. La disminución de magnesio en la dieta ha llevado a la deficiencia crónica de magnesio latente en un gran número de personas con un SMC dentro del intervalo de referencia debido al magnesio que proviene del hueso. Estas personas necesitan del ajuste de su dieta o de suplementos de magnesio para lograr un estado normal del magnesio para la salud. (Elin 2010).

1 mEg/l=1,22 mg/dl=0,05 mmol/l=12,2 mg/l
Relación del magnesio con patologías crónicas
El calcio, magnesio, potasio, sodio, fósforo y vitamina D, forman un “equipo” de nutrientes estrechamente relacionados entre sí, necesitándose determinados niveles de cada uno de ellos para realizar correctamente su función en el organismo. Los alimentos pueden aportar potasio, fósforo y sodio en cantidad suficiente o excesiva, pero en las patologías crónicas a menudo el aporte de calcio, magnesio y vitamina D resulta insuficiente.

La ingesta inadecuada de magnesio causa frecuentemente espasmos musculares y se ha asociado con enfermedad cardiovascular, diabetes, hipertensión, estados de ansiedad, migrañas, osteoporosis e infarto cerebral (Larsson, Virtanen et al. 2008). La deficiencia aguda es rara, aunque es más frecuente como un efecto colateral de los fármacos (tales como consumo crónico de alcohol o uso de diuréticos) que no derivado de una baja ingesta.

El bajo nivel de magnesio se ha asociado con numerosas condiciones caracterizadas por tener un componente de estrés crónico inflamatorio. Algunos hallazgos en animales indican que una deficiencia moderada de magnesio, similar a la que al parecer es común en los seres humanos, puede aumentar el estrés oxidativo inducido por inflamación o por otros factores, incluyendo el sueño interrumpido / privación del sueño. Se realizó un estudio con 100 adultos, un grupo con citrato de magnesio y otro con placebo, observándose: un 58% consumian menor cantidad de magnesio de la recomendada; consumir menor cantidad se asociaba significativamente con mayor IMC (índice de masa corporal) y mayor PCR (proteína C reactiva, indicador de estrés inflamatorio crónico). Los resultados mostraron que muchas personas tienen un estado de magnesio bajo asociado con un aumento de la tensión crónica inflamatoria que puede ser aliviado por el aumento de la ingesta de magnesio; y sugieren una asociación entre el estado del magnesio y la calidad del sueño. (Nielsen 2011).

Obesidad, síndrome metabólico y magnesio
En obesidad, especialmente en el síndrome metabólico, la deficiencia en magnesio es frecuente, y el aporte del “equipo” de magnesio, calcio y vitamina D, puede ayudar a su control y a prevenir complicaciones.

El síndrome metabólico se define como una constelación de factores de riesgo cardiovasculares que incluyen: resistencia a la insulina, hipertensión, intolerancia a la glucosa, obesidad central y dislipemia aterogénica, además de empeoramiento en la coagulación, aumento de la respuesta inflamatoria y estrés oxidativo. En los últimos tiempos cada vez existe más evidencia clínica y epidemiológica de que la ingesta dietética de magnesio o sus suplementos están inversamente asociados con desarrollo del síndrome metabólico y sus componentes, entre ellos, la obesidad, y al revés, la deficiencia de magnesio y el estado resultante en magnesio lleva al desarrollo de síndrome metabólico y cada uno de sus componentes (Belin and He 2007).

Estas observaciones se han puesto claramente de manifiesto en el proceso de occidentalización de algunas sociedades asiáticas. En Japón, por ejemplo, la ingesta dietética de magnesio procedente del grano, cebada, algas, vegetales y nueces, ha disminuido de forma importante. El resultado es que los japoneses desarrollan hipomagnesemia con más facilidad. Igualmente, se ha producido un aumento en la ingesta de grasas animales, falta de ejercicio y la acumulación de varios estreses. Las personas con síndrome metabólico presentan obesidad, hipertensión, hiperglicemia e hiperlipidemia y son por tanto susceptibles a eventos cardiovasculares. La hipomagnesemia puede causar un aumento del tono vascular por el descenso del magnesio intracelular, lo que lleva a un aumento de la presión arterial. Más aún, puede llevar a empeorar la secreción de insulina, la resistencia a la misma y la dislipemia para finalmente llevar al síndrome metabólico.(Kumeda and Inaba 2005).

Hipertensión arterial y magnesio
En hipertensión, la deficiencia de magnesio es frecuente, y el aporte del “equipo” de magnesio, calcio y vitamina D, puede ayudar a su control y a prevenir complicaciones.

Es probable que en muchas personas las alteraciones del metabolismo del sodio, potasio, calcio y magnesio, sean el factor primario en el desarrollo de la hipertensión, debido a los cambios que producen en el músculo liso vascular.

El magnesio afecta la presión arterial al modular el tono vascular y su reactividad. Actúa como un antagonista de los canales de calcio, estimula la producción de vasodilatadores como las prostacicilinas o el óxido nítrico y altera las respuestas vasculares a las substancias vasoactivas. La deficiencia de magnesio se ha implicado en la patogénesis de la hipertensión con datos epidemiológicos y experimentales que demuestran una correlación inversa entre presión arterial y niveles de magnesio séricos. El magnesio también influye en la homeostasis de glucosa e insulina y la hipomagnesemia, como ya se ha comentado, está asociada con el síndrome metabólico (Sontia and Touyz 2007).

Aunque la mayoría de datos epidemiológicos y experimentales apoyan un papel patofisiológico fundamental para el magnesio en relación a la hipertensión arterial, los datos procedentes de ensayos clínicos son mucho más modestos y menos convincentes, en particular los referidos al uso de suplementos de magnesio en el manejo de esta enfermedad (Sontia and Touyz 2007; Bo and Pisu 2008).

Dislipemia y magnesio
En dislipemia, el aporte del “equipo” magnesio, calcio y vitamina D, puede ayudar a su control y a prevenir complicaciones.

El hallazgo patológico fundamental en las enfermedades cardíacas y cerebrovasculares es la presencia de aterosclerosis y los factores de riesgo principales, incluyendo dislipemia, hipertensión, etc… Entre estos factores, la dislipemia juega un papel crucial en el desarrollo de la aterosclerosis. El déficit del ión magnesio (Mg(2+)) se demostró como frecuente en pacientes con estos factores de riesgo. Concretamente, el magnesio es necesario para una correcta actividad de la lecitina colesterol aciltransferasa y la lipoproteína lipasa, que disminuyen los niveles de triglicéridos y aumentan los de HDL-colesterol (Inoue 2005). Igualmente, los déficits de magnesio se han asociado a la aceleración en el desarrollo de la placa de ateroma (Maier, 2003; Iskra et al., 1997; Orimo and Ouchi, 1990).

Diabetes y magnesio
En diabetes, la deficiencia de magnesio es frecuente, y el aporte del “equipo” de magnesio, calcio y vitamina D, puede ayudar a su control y a prevenir complicaciones.

Los pacientes con diabetes presentan concentraciones plasmáticas bajas de magnesio. Entre un 25% y un 30% de diabéticos tienen hipomagnesemia, lo que aumenta la resistencia a la insulina y puede afectar el control de la glucemia (Tosiello 1996). Más estudios han ampliado estos datos:

Los estudios NHS y el HFS realizaron el seguimiento de 170.000 profesionales sanitarios a través de cuestionarios que completaban cada dos años. Entre los aspectos dietéticos, se recogieron datos de suplementos nutricionales. Como parte de estos estudios, se siguió a un subgrupo de 127.000 participantes sin historia basal de diabetes, enfermedad cardiovascular, o cáncer, a fin de evaluar los factores de riesgo en el desarrollo de diabetes de tipo 2. Tras el período de seguimiento, el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 fue mayor en aquellos individuos con una menor ingesta de magnesio (López-Ridaura et al. 2004).
En un estudio de características y objetivos similares realizado sobre mujeres, el Iowa Women’s Health Study también se llegó a conclusiones análogas, una dieta de cereales integrales y fibra dietética con suplementos de magnesio disminuía el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 en mujeres mayores (Meyer et al. 1999).
Un subestudio del Women’s Health Study realizado sobre 40.000 mujeres seguidas durante 6 años, halló que ese riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 en bajas ingestas de magnesio es aún mayor en mujeres con sobrepeso (Song et al. 2003). Este estudio también apoya la recomendación de que un aumento en el consumo de fuentes importantes de magnesio tales como los cereales integrales o las verduras es una medida eficaz en la prevención de esta afección.
Los estudios clínicos realizados hasta la fecha en relación a la eficacia del uso de suplementos para el control de una diabetes de tipo 2 establecida presentan resultados contradictorios. Algunos sugieren que los suplementos de magnesio mejoran la sensibilidad a la insulina y el control de la glucemia en la diabetes tipo 2 (Rodríguez-Morán 2003, Yokota 2004), pero en general, sugieren la necesidad de realizar investigaciones adicionales para una mejor explicación de las relaciones entre niveles plasmáticos de magnesio, ingesta y diabetes de tipo 2. En 1999, la American Diabetes Association (ADA) emitió recomendaciones nutricionales para los diabéticos que proponían que “la evaluación rutinaria de los niveles plasmáticos de magnesio se recomienda sólo en los pacientes con alto riesgo de deficiencias de magnesio. Estos niveles plasmáticos deberían ser corregidos si la hipomagnesemia puede ser demostrada” (American Diabetes Association 1999).

En un estudio muy reciente los investigadores estudiaron el consumo de magnesio y el riesgo de diabetes en 4.500 personas sin diabetes al inicio del estudio. Las personas con mayor consumo de magnesio (200 miligramos por cada 1.000 calorías consumidas) tenían casi el 50% menos de probabilidades de desarrollar diabetes que las que consumieron 100 miligramos por cada 1.000 calorías. El estudio también reveló que a medida que aumentó el consumo de magnesio, menores niveles de inflamación y menor resistencia a la insulina. (Dae Jung Kim, 2010).

El magnesio influye directamente en el tono vascular, las alteraciones del Mg extracelular son capaces de modificar la formación y liberación de óxido nítrico (NO), alterando el tono del músculo liso arterial. Varios estudios in vivo en humanos han demostrado que la suplementación oral o parenteral de Mg produce vasodilatación dependiente del endotelio. En un estudio con 60 pacientes ancianos y diabéticos, el grupo que se suplementó con pidolato Mg aumentó significativamente la concentración de iones Mg y mejoró significativamente la dilatación post-isquémica mediada por el flujo dependiente del endotelio. (Barbagallo 2010).

Cardiopatías y magnesio
En cardiopatías, la deficiencia en magnesio es frecuente, y el aporte del “equipo” de magnesio, calcio y vitamina D, ayuda a mejorar síntomas, calidad de vida y evolución.

El magnesio y el calcio se necesitan mutuamente para que la función neuromuscular y cardiaca se realice correctamente.

La hipomagnesemia es frecuente en pacientes hospitalizados, especialmente en los ancianos con enfermedad arterial coronaria (CAD) y / o aquellos con insuficiencia cardíaca crónica. La hipomagnesemia se asocia con una mayor incidencia de la diabetes mellitus, síndrome metabólico, la tasa de mortalidad por CAD y por todas las causas. Los suplementos de magnesio mejoran el metabolismo del miocardio, inhiben la acumulación de calcio y la muerte celular miocárdica, mejoran el tono vascular, la resistencia vascular periférica, la poscarga y el gasto cardíaco, reducen las arritmias cardíacas y mejoran el metabolismo de los lípidos. El magnesio también reduce la vulnerabilidad a los radicales libres derivados del oxígeno, mejora la función endotelial humana e inhibe la función plaquetaria, incluyendo la agregación plaquetaria y la adhesión, lo que potencialmente da al magnesio efectos naturales similares a los inhibidores de la adenosina difosfato como el clopidogrel. (Shechter 2010).

La deficiencia crónica de magnesio se da frecuentemente en los ancianos y en los enfermos críticos y correlaciona con una alta mortalidad y peores pronósticos en las unidades de cuidados intensivos. Al regular enzimas que controlan el calcio intracelular, el magnesio afecta la vasoconstricción del músculo liso, importante al ser la base patofisiológica de muchas enfermedades críticas incluyendo la hipocalemia, hipocalcemia, tetania, la aparición de arritmias cardíacas, el síndrome coronario agudo, las isquemias cerebrales agudas y el asma (Barbagallo et al., 2009; Tong and Rude 2005).

Algunos tratamientos farmacológicos pueden interferir en el intercambio de magnesio, y la deficiencia del mismo puede alterar la farmacocinética y farmacodinamia de algunos fármacos cardiovasculares. Así, diuréticos como del asa y los tiazídicos aumentan la magnesiuresis, y la deficiencia corporal total de magnesio puede darse durante un tratamiento prolongado con dosis diuréticamente activas de estos fármacos. Los ahorradores de potasio como la amilorida, el triamtereno o la espironolactona, tienden a retener magnesio. La interacción del magnesio con Digitalis es compleja. El magnesio, actuando como un antagonista indirecto de la digoxina en su lugar de acción, reduce las arritmias cardíacas debidas a envenenamientos con digoxina (Crippa, Sverzellati et al. 1999).

Ensayos clínicos recientes han demostrado que el tratamiento con magnesio reduce de forma significativa la frecuencia y las complicaciones de las arritmias ventriculares en pacientes tratados con digoxina con insuficiencia cardíaca congestiva sin toxicidad digitálica. El magnesio mejora la eficacia de la digoxina al enlentecer la respuesta ventricular en la fibrilación atrial. Digoxina reduce la reabsorción tubular de magnesio y en los pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva, esta interacción puede ser acumulativa con otras causas de deficiencia de magnesio (diuréticos, dieta, pobre absorción intestinal). Las complejas y amenazantes interacciones entre el magnesio y algunos fármacos cardiovasculares sugieren que el estado de magnesio debe ser cuidadosamente monitorizado en los pacientes que reciban tales fármacos. La terapia con magnesio actúa de forma rápida, tiene un índice terapéutico seguro y es fácil de administrar y titular. La corrección de los déficits de magnesio debe ser siempre tenida en cuenta en los pacientes con cardiopatía (Crippa, Sverzellati et al. 1999).

A la hora de usar las sales de magnesio como tratamientos adyuvantes se puede tener en cuenta que:

En pacientes con enfermedad cardiovascular los complementos de magnesio mejoran la función endotelial, la agregación plaquetaria, la vasodilatación, la tolerancia al ejercicio y la calidad de vida (Shechter 2003, 2000 y 1999, Song 2007 y Maier 2004).
El orotato de magnesio puede ser usado en pacientes en tratamiento óptimo para insuficiencia cardíaca congestiva severa, incrementando su tasa de supervivencia y mejorando sus síntomas clínicos y calidad de vida (Stepura and Martynow 2009).
En las cardiopatías existe evidencia para administrar complementos con magnesio de forma adjunta al tratamiento médico convencional para asegurar unos niveles suficientes.

Asma, enfermedades respiratorias crónicas (EPOC) y magnesio
En asma y EPOC, el aporte del “equipo” de magnesio, calcio y vitamina D, junto con los fármacos beta-adrenérgicos, puede ayudar a mejorar el control de estas patologías.

El magnesio juega un papel en muchos procesos metabólicos del organismo, incluyendo el metabolismo energético, la síntesis proteica y de ácidos nucleicos, el ciclo celular, la unión de substancias a la membrana plasmática y el mantenimiento del citoesqueleto y la integridad mitocondrial. El magnesio es un catión que modula la contractibilidad de los músculos de diferentes tejidos: la hipomagnesemia causa su contracción y la hipermagnesemia su relajación. Las sugerencias de una influencia positiva del magnesio en el tratamiento de las exacerbaciones asmáticas son conocidas desde hace tiempo pero la investigación ha proporcionado resultados no concluyentes. Así, una dosis simple de sulfato de magnesio intravenoso dada a pacientes con exacerbación asmática aguda ha resultado ser seguro, pero su eficiencia está todavía bajo discusión. De acuerdo con la Global Initiative for Asthma GINA-2005, la administración de sulfato de magnesio no se recomienda para tratamientos de rutina, pero se permite en pacientes con exacerbaciones asmáticas severas que no responden a tratamiento (categoría de evidencia A). Las Recomendaciones de la British Thoracic Society permiten una dosis de sulfato de magnesio a pacientes con asma agudo severo y una respuesta inicial inadecuada al tratamiento de inhalación con broncodilatadores (categoría de evidencia A) (Kowal, Panaszek et al. 2007).

Una excesiva estimulación beta causada por altas dosis de beta miméticos puede inducir un descenso de la magnesemia. El asma y la EPOC, per se, pueden inducir un descenso en los niveles de magnesio en relación a una disregulación de los mecanismos de control del estado del mismo. Requiere una corrección de su regulación causal, pero la suplementación en monoterapia de magnesio suele ser inefectiva. Cuando existe una deficiencia crónica primaria de magnesio con enfermedades bronquiales obstructivas, esto constituye un factor de descompensación. El tratamiento farmacológico con magnesio en monoterapia para las enfermedades obstructivas crónicas no es muy eficiente por su poca seguridad, ya que requiere unas dosis que pueden ser tóxicas. En cambio, asociar una terapia nutricional paliativa con magnesio y beta2 miméticos para las indicaciones pulmonares obstructivas puede ser beneficiosa (refuerza el beneficio del fármaco) y es atóxica (Durlach, Pages et al. 2003).

Infecciones respiratorias y magnesio
En infecciones respiratorias frecuentes, el aporte del "equipo de magnesio, calcio y vitamina D, puede ayudar a mejorar el sistema inmune si se sospecha una deficiencia de este mineral.

El magnesio tiene una fuerte relación con el sistema inmune tanto en respuestas inmunes no específicas como respuestas específicas y el déficit de magnesio se ha asociado a un empeoramiento inmune celular y humoral. La deficiencia de magnesio lleva a cambios inmunopatológicos relacionados con el inicio de una respuesta secuencial inflamatoria. Aunque en atletas, la deficiencia de magnesio, una consecuencia del ejercicio intenso, no ha sido investigada en relación a alteraciones en el sistema inmune, existe la posibilidad de que la deficiencia de magnesio puede contribuir a los cambios inmunopatológicos observados tras un ejercicio extenuante (Laires and Monteiro 2008).

Alimentos comunes con magnesio
La mayoría de alimentos contienen magnesio pero en poca cantidad, y solo unos pocos contienen una cantidad importante. Estos alimentos son:

Bígaro hervido.
Frutos secos de todo tipo y semilla de sésamo. Almendra, avellana, piñón, pipas de girasol y semillas de sésamo son los que mas contienen.
Legumbres: alubias, garbanzo, soja, habas y lenteja. Tofu.
Acelga y espinaca, hojas verdes.
Quinoa.
Pan integral.
Arroz integral y pasta integral. La cantidad disminuye mucho con el hervido.
Chocolate negro.
Sucedáneos del café: Eko, malta.
Cereales para el desayuno integrales. Copos de avena integral.
Las fuentes más ricas en magnesio son los frutos secos, legumbres, quinoa y los vegetales de hoja verde dado que contienen clorofila, la cual es rica en magnesio.

Complementos con magnesio
Los citratos son las formas minerales con mayor biodisponibilidad. El porcentaje de absorción de óxidos, fosfatos y sulfatos es del 5 al 10%; de carbonatos del 5 al 20%; de gluconatos y lactatos del 20 al 25%, y de citratos del 45%.

El citrato de magnesio se absorbe de cuatro a cinco veces más que el óxido de magnesio, que es una de las sales con peor biodisponibilidad. Por ejemplo: Un complemento con 100 mg de magnesio proveniente de óxido de magnesio, necesita contener solo 170 mg de óxido de magnesio (aporta un 60%) y se absorben entre 5 y 10 mg (5% al 10%). Un complemento con 100 mg de magnesio proveniente de citrato de magnesio necesita contener 600 mg de citrato de magnesio (aporta un 17%), pero se absorben 45 mg (45%).

Por vía oral, existen diferentes suplementos de magnesio. El óxido de magnesio es uno de los más frecuentes dado que contiene un alto porcentaje de magnesio por peso, pese a lo cual se ha notificado como el menos biodisponible (Lindberg, Zobitz et al. 1990; Firoz and Graber 2001). La absorción a partir del óxido insoluble o de los hidróxidos (leche de magnesia) es errática y de pobre eficiencia, dado que depende de la neutralización y solución de la sal por el ácido del estómago, la cual puede no ser completa. En cambio, el citrato de magnesio se considera más biodisponible que las formas óxido o glicinato (Walker, Marakis et al. 2003).

Los citratos producen menos molestias gastrointestinales. El límite para los suplementos de magnesio es de 350 mg/día (calculados como milligramos de magnesio elemental en la sal). Los suplementos basados en quelatos de aminoácidos, tales como glicinatos, lisinatos, etc… son mucho mejor tolerados por el sistema digestivo y no presentan los efectos colaterales de sales menos complejas, a la vez que la liberación sostenida previene de la aparición de diarreas, el síntoma más común de un exceso de ingesta de magnesio. De entre las diferentes sales, el óxido, sulfato, carbonato y fosfato, de magnesio son las que provocan más diarrea, principalmente el sulfato, mientras que el citrato de magnesio y los aminoquelados tienen menos efectos indeseables gastrointestinales.

Los citratos de calcio, magnesio, potasio, zinc, manganeso y cobre son buenos reguladores de la acidez. El exceso de ácidos es muy frecuente en las patologías crónicas y estos citratos son los mejores para neutralizarlos ya que son sales básicas de un ácido débil, fácil de neutralizar y eliminar.

El magnesio necesita de la vitamina B6 para penetrar en las células y realizar su función, cuanto más magnesio aportemos, más vitamina B6 se necesita.

La cantidad de calcio y fósforo aportados con complementos deben ser similares (ratio 1:1) ya que el exceso de cualquiera de estos elementos aumenta la excreción del otro en las heces. La cantidad aportada de magnesio debe ser como mínimo la mitad de la de calcio (ratio 2:1) ya que niveles bajos de magnesio pueden influir en la acción de la vitamina D y la complementación con calcio afecta la absorción del magnesio.

El exceso de magnesio en sangre se filtra libremente por los riñones y por este motivo es difícil de hallar sobredosis de magnesio a partir de las fuentes dietéticas exclusivamente (Ehrlich 2009). Las sobredosis sí son posibles con suplementos, no obstante, sobre todo en personas con pobre función renal, en las cuales, el uso de dosis catárticas de sales de magnesio ha llevado a casos de hipermagnesemia incluso sin disfunción renal concomitante (Kontani, Hara et al. 2005).

Complementos con magnesio del mercado. Los suplementos de magnesio del mercado habitualmente contienen óxido de magnesio, lactato de magnesio, o mezclas de varias sales, pero también pueden contener: cloruro de magnesio, carbonato de magnesio, sulfato de magnesio, fosfato de magnesio, lactato de magnesio, aspartato de magnesio, citrato de magnesio, y magnesio quelado con aminoácidos (aminoquelados) que aportan solo del 10% al 20% % de magnesio pero se absorbe del 60% al 80%.

La gran mayoría de multinutrientes no aportan magnesio o lo aportan en pequeña cantidad, como oxido de magnesio o mezclas.

CNbase es un complemento en cápsulas que contiene citrato de magnesio (30 mg de magnesio por cápsula) con: citrato de calcio, vitamina D y los principales nutrientes con acción antioxidante, antiAGE/ALE y antinflamatoria.

CN2 es un complemento en cápsulas que contiene citrato de magnesio (25 de magnesio por cápsula) con: ascorbato cálcico, ácido R-lipoico, N-acetilcisteína (NAC), y vitaminas del grupo B coenzimadas.

Conclusiones útiles sobre el magnesio
Calcio, magnesio, potasio, fósforo, sodio y vitamina D forman un “equipo” de nutrientes, necesitándose determinados niveles de cada uno de ellos para ejercer correctamente su función en el organismo.
La deficiencia de magnesio es frecuente en la población, principalmente en personas mayores.
En cardiopatías, el “equipo” de magnesio, calcio y vitamina D, ayuda a mejorar síntomas, calidad de vida y evolución.
En obesidad, hipertensión, dislipemia, diabetes, asma, EPOC e infecciones respiratorias frecuentes; el “equipo” de calcio, magnesio y vitamina D pueden ayudar a mejorar su control y a prevenir complicaciones.
El magnesio necesita de su “equipo” para conseguir el máximo potencial terapéutico en las patologías crónicas. El aporte de potasio y fósforo se consigue con los alimentos y el de sodio habitualmente debe reducirse.
Las dosis a largo plazo de magnesio no deben superar los 250 a 300 mg/día.
En los complementos debe utilizarse citrato de magnesio por ser la sal mas biodisponible y con menos efectos adversos.
El magnesio tiene un excelente perfil de seguridad, sin efectos secundarios, en las formas y dosis recomendadas.
CNbase es un complemento en cápsulas que contiene citrato de magnesio (30 mg de magnesio por cápsula) con su “equipo” de calcio y vitamina D, el “equipo” del complejo B, y el “equipo” de nutrientes con acción antioxidante, antiAGE/ALE y antiinflamatoria.

CN2 es un complemento en cápsulas que contiene citrato de magnesio (25 de magnesio por cápsula) con: ascorbato cálcico, ácido R-lipoico, N-acetilcisteína (NAC), y vitaminas del grupo B coenzimadas.

http://www.laboratoriolcn.com/es/nutrientes/minerales/magnesio


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