" al maestro con cariÑo "


#1

Mañana 15 de mayo, en México estaremos celebrando a los maestros. Por ello es que este día he pensado mucho en aquellos maestros que de una u otra forma tocaron mi vida:

Mi paso por las aulas educativas estuvo plagado de un sinfín de experiencias de vida, gracias a los muchos maestros que intentaron educarme.

Conocí a algunas maestras que casi fueron como una segunda madre para mi: "Otra vez no trajiste la tarea?", ¡¡ un día de estos me vas a matar de un coraje ¡¡ "¿Que no ves que si te exijo las cosas, lo hago por tu bien? ", " siéntate corréctamente, no te muevas tanto, deja de molestar a Pepito, tira ese chicle, deja de aventar papelitos, casi casi no respires ja jajaja ", eran algunas de las frases que me decían y a las que yo les encontraba ciertas similitudes con las que la autora de mis días me decía día a día.

En tercero de primaria tuve un maestro golpeador que daba reglazos a los que que éramos más inquietos -me tocaron unos cuantos-. Tuve otro más que se vestía como en los años cuarentas y educaba en situaciones extremas.

Me enseñó a leer una extraordinaria mujer. La maestra Felipita, que eran un pan de Dios, una ancianita que me instruyó en el arte de las multiplicaciones, como olvidar a la maestra Paula que era un aburrimiento interminable, y que me sacaba de su clase sólo porque me quedaba dormida. Siempre recuerdo a mi maestra Anita, la de 6o, aquella que me consolaba en mis desventuras y olía a jazmines, aún tengo callo en mi dedo por aquel maestro que me hacía repetir planas y planas de " No debo hacer"......no recuerdo que cosa.

La preparatoria fue la experiencia más aleccionadora de mi vida, supe gracias a mis maestros qué era lo que mas me gustaba.

De todos mis maestros recuerdo con especial cariño a 1 . El antropólogo Winfield, aquel que me abrió los ojos para mostrarme el mundo de la literatura, me hizo amar los libros de una manera sui géneris.

Un día, sin haber mediado ninguna mala acción de mi parte, me dejó sin descanso. Desconcertada me dejé llevar por él hasta la biblioteca. Estando allí, sacó un libro de su portafolio, me lo dió y me dijo: Ten, siéntate a leer. Yo como en aquel entonces creía estar enamorada de ese maestro, obedecí, y, un par de minutos después ya se me había olvidado el descanso. En ese momento yo caminaba por un puerto que olía a pescado y a sal, veía hablar a una mesonera y a su hijo, atestigüé cómo llegó hasta su hostería un pirata con una pata de palo y cómo el muchacho acabó líado con él en una aventura que los llevó hasta una isla con un tesoro escondido. El libro se llamaba "La Isla del tesoro".

Ese día me enamoré de la literatura, ese día se abrió para mi la caja de Pandora de la imaginación y, hasta el día de hoy, cada 15 de mayo celebro calladamente a aquél maestro, aquél que vió en mi no sólo a la joven inquieta y amiguera, sino a la alumna sedienta de letras y con ello, al mismo tiempo, consiguió para si el título de maestro, más antes ya había conseguido, el de antropólogo.

Feliz día, a todos aquellos que tienen una verdadera vocación de enseñar.


#2

Hermoso blog María: Saludar a los grandes Maestros.
Cada persona es lo que es gracias a esas buenas enseñanzas que hemos aprendido de ellos. Para toda la vida sus huellas en nuestra sapiencia…
FELICIDADES A LOS MAESTROS DE MËXICO-
Un abrazo para ti.


#3


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