Aumento de cetoacidosis en usuarios de cannabis con diabetes de tipo 1


#1

Pese a la legalización de la marihuana en varias entidades de Estados Unidos, recientemente en Canadá y en México, científicos están de acuerdo en que persisten muchas dudas en torno a las posibles consecuencias del consumo de cannabis para la salud.[1]

Ahora, hallazgos de una encuesta de 450 adultos con diabetes de tipo 1 muestran que 30% respondió utilizar cannabis en el año previo y que esto se relacionó con un incremento de casi el doble en el riesgo de cetoacidosis diabética, en comparación con la no utilización de la droga ( odds ratio [OR]: 1,98; 8,4% frente a 7,6%; p < 0,01).

Además, cuando se efectuó el ajuste con respecto a edad, ingresos y métodos de administración de insulina, los usuarios de cannabis tuvieron una cifra de hemoglobina glucosilada con una media de 0,41% más alta que los no usuarios, informan los autores en una carta de investigación publicada el 5 de noviembre en la versión electrónica de JAMA Internal Medicine.

Sin embargo, no hubo diferencia en la hipoglucemia grave (20,3% frente a 15,6%; p = 0,17) entre usuarios y no usuarios de cannabis con diabetes de tipo 1, señalan el Dr. Halis K. Akturk, del Barbara Davis Center for Diabetes, en la University of Colorado Anschutz Medical Campus , en Aurora, Estados Unidos, y sus colaboradores.

“Los cannabinoides alteran la motilidad intestinal y producen hiperemesis, lo que puede desempeñar un papel en el incremento del riesgo de cetoacidosis diabética en la diabetes de tipo 1”, escriben los autores.

Estudio realizado en Colorado, donde el uso médico y recreativo de cannabis es legal

“El uso de cannabis está aumentando con las modificaciones en la legalidad y las percepciones del público en Estados Unidos”, puntualizan los investigadores. “En algunos estudios se han comunicado mejoras en la sensibilidad a la insulina y en la función de la célula beta pancreática con el uso de cannabis, generando una atención generalizada de los medios que señalan a cannabis como un potencial agente terapéutico para tratar la diabetes de tipo 2”.

Sin embargo, en 2016 los autores informaron dos casos de cetoacidosis diabética vinculados al uso crónico de cannabis en pacientes con diabetes de tipo 1.[2] Con base en esto, decidieron investigar las características de uso de cannabis en adultos con diabetes de tipo 1 y la asociación del uso de cannabis con cetoacidosis diabética.

La población del presente estudio estuvo integrada por 450 adultos con diabetes de tipo 1 que asistieron a la clínica de diabetes en el Barbara Davis Center for Diabetes entre junio de 2017 y enero de 2018. El centro de diabetes es el más extenso en Colorado, estado donde el uso médico y recreativo de cannabis es legal, declaran el Dr. Akturk y sus colaboradores.

Adultos con diabetes de tipo 1 fueron invitados para responder en persona a un cuestionario sobre su uso de cannabis. También se utilizó la encuesta para recabar datos en torno a características demográficas de los pacientes, y antecedente de diabetes y complicaciones, incluida hipoglucemia grave que precisó hospitalización.

A los participantes en el estudio también se les efectuó medición de hemoglobina glucosilada en la unidad de atención médica. El uso peligroso de cannabis se definió como una puntuación de entre ≥ 8 y < 12 en Cannabis Use Disorder Identification Test-Revised .[3] El posible trastorno por uso de cannabis se definió como una puntuación de ≥ 12.

Se llevaron a cabo análisis de sensibilidad en usuarios de cannabis equiparados con no usuarios, considerando diversas variables, como edad, género, grupo étnico, tabaquismo y consumo de alcohol.

De los 631 pacientes elegibles, 450 (71,3%) respondieron a la encuesta. Características como edad y duración de la diabetes fueron similares entre los que respondieron y los que no respondieron a la encuesta.

Entre los que respondieron, los usuarios de cannabis eran más jóvenes (31 frente a 39 años) y tenían menos escolaridad e ingresos más bajos que los no usuarios. Los usuarios de cannabis también habían padecido diabetes durante un periodo más breve (16 frente a 20 años).

El criterio principal de valoración del estudio fue la hospitalización por cetoacidosis diabética durante los 12 meses precedentes. Todas las hospitalizaciones por cetoacidosis diabética autonotificadas fueron confirmadas mediante el análisis del registro médico.

Muchos participantes reportaron utilizar bomba de insulina, así como monitorización continua de la glucosa.

Trastorno por uso de cannabis en casi una quinta parte de los participantes

De los 134 adultos con diabetes de tipo 1 que comunicaron utilizar cannabis en los últimos 12 meses, 75% comunicó que lo hizo con fines recreativos, 18% por motivos relacionados con la diabetes y 35% por motivos no relacionados con la diabetes.

De adultos con diabetes de tipo 1 que informaron utilizar cannabis, 53% la había utilizado durante más de 3 años y 40% informó consumirla más de cuatro veces a la semana.

El estudio también demostró que 24% de las personas con diabetes de tipo 1 que reportaron utilizar cannabis tenía una puntuación de uso lo suficientemente alta para considerarse riesgosa, y 18% tuvo una puntuación que indicó un posible trastorno por uso de cannabis.

Sin embargo, los autores señalan que el estudio unicéntrico está limitado por el pequeño tamaño de la muestra, los desenlaces de diabetes autonotificados y posiblemente por factores de confusión no medidos, como el acceso a atención médica.

“Se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos y comprender los efectos y consecuencias adversas del consumo de cannabis en pacientes con diabetes de tipo 1”, concluyen.

Fuente: Medscape


Web-Stat web statistics