Celiaquía y alergias alimentarias: dulces singulares


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Celiaquía y alergias alimentarias: dulces singulares
Las personas que padecen celiaquía o intolerancia al gluten deben estar muy atentas a los ingredientes de turrones, mazapanes, guirlaches y polvorones. Aunque los ingredientes de los turrones más tradicionales (duro y blando) son la miel, las almendras y el azúcar, todos ellos aptos para las personas celiacas, la oblea que cubre la masa de algunos de ellos se elabora por lo general con harina de trigo, contraindicada para estos casos. Los polvorones tampoco son aptos dado que se usa harina de trigo en su elaboración. De igual modo, es prudente leer con detenimiento la lista de ingredientes de los turrones de diversos sabores (chocolate, praliné, coco, nata y nueces, etc.).

En el caso de los dulces especiales para celiacos, el nuevo reglamento sobre la composición y etiquetado de productos con gluten obliga a los productores a fijar el contenido de esta sustancia, desde “muy bajo contenido” a “sin gluten”. Para facilitar el trabajo al consumidor, en el mercado se encuentran distintos productos según el grado de sensibilidad a la proteína. El mensaje “muy bajo contenido en gluten” solo puede aparecer en los alimentos cuyo nivel de gluten no sobrepase los 100 mg/Kg en el producto final. “Sin gluten” es una indicación para alimentos destinados a dietas específicas y para otros productos dietéticos o estándar, siempre y cuando la cantidad final de gluten en el alimento no sobrepase los 20 mg/Kg.

Los turrones clásicos y los mazapanes de almendras son los dulces más apropiados si se padece colesterol alto
Para quienes sufren alguna alergia alimentaria (a la albúmina -proteína del huevo-, a la caseína -proteína de la leche-, a los frutos secos…) probar los dulces navideños tampoco es fácil. Muchos de ellos llevan añadidos estos ingredientes, pero también para estos productos la normativa es muy específica. Desde 2003, los fabricantes tienen la obligación de identificar de forma clara y concisa el contenido en alérgenos en sus productos con el fin de evitarle al consumidor una reacción adversa y hacer más segura y sencilla la elección del producto. Entre los alérgenos identificados por ley que deben expresarse en la etiqueta de los turrones y demás dulces navideños se encuentran cereales con gluten (trigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut), huevos, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara (almendras, avellanas, nueces de nogal, anacardos, pacanas, pistachos y nueces de macadamia) y granos de sésamo. Asimismo, la empresa responsable también debe advertir acerca de la presencia de trazas, es decir, pequeñas cantidades del componente alergénico, y añadir el mensaje “puede contener”, seguido de los nombres de los alérgenos.

Colesterol y triglicéridos: prima la calidad de la grasa
A las personas que se muestran preocupadas por el nivel de colesterol o los triglicéridos les interesa conocer la composición nutritiva de los distintos dulces navideños.

Los turrones y mazapanes -los más sencillos, los de almendras-, resultan más adecuados que los polvorones y mantecados. Los primeros, aunque muy energéticos y con un alto contenido en grasa, destacan por la buena calidad de su grasa debido a que su ingrediente principal son las almendras, ricas en ácidos grasos insaturados (grasa buena).

En los polvorones y mantecados, sin embargo, uno de sus ingredientes básicos es la manteca de cerdo o la mantequilla (ambas ricas en grasa saturada) que se mezcla con harina y saborizantes (canela, vino, limón, etc.). No obstante, en los últimos años algunas marcas han apostado por la mejora de la calidad nutricional de sus productos y usan aceite de oliva en lugar de manteca, tal y como el consumidor puede comprobar al leer los ingredientes.

La capacidad de los ácidos grasos insaturados para regular los niveles plasmáticos de colesterol es reconocida, mientras que el exceso de grasa saturada (más aún de grasas trans), se relaciona con un mayor riesgo coronario al aumentar los niveles de colesterol y triglicéridos. Esta es la razón dietética por la que los turrones clásicos (el duro y el blando) y los mazapanes de almendras son los dulces más apropiados si se padece de colesterol alto, en lugar de polvorones y mantecados. Sin embargo, no se deben consumir sin medida: la mayoría de personas con hipercolesterolemia sufren también exceso de peso, y el elevado aporte energético de todos los dulces navideños obliga a ser comedidos.


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