Cintura y diabetes


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La cintura siempre ha sido una magnitud corporal que ha desvelado a las mujeres a través de los siglos. Un sinnúmero de prendas o adminículos, de los cuales el corsé es quizás uno de los precursores, apuntan a obtener una cintura reducida, que realce las formas femeninas. Pero analizaremos la cintura con un enfoque vinculado estrictamente con la salud.

La diabetes es una enfermedad crónica, que tiene múltiples expresiones clínicas y que puede tener orígenes igualmente diversos. Por este motivo, los investigadores de todo el mundo se encuentran abocados al estudio de aquellos factores que pueden actuar como predisponentes o facilitadores para el desarrollo de esta afección. Uno de estos factores es la forma en la cual el tejido adiposo (sobre todo, el que se encuentra en exceso) se dispone en el organismo.

En este sentido, un estudio del Hospital Universitario Karolinska, de Estocolmo (Suecia) ha concluido en que el contorno (perímetro) de la cintura de una persona es un buen indicador del riesgo de desarrollar resistencia a la insulina y, por ende, diabetes mellitus. Esta misma medición ya había sido reconocida como un predictor importante de padecimientos de tipo cardiovascular.
Respecto a la diabetes, la investigación publicada este año en la prestigiosa revista médica British Medical Journal, demuestra que un perímetro de cintura por debajo de 100 cm (1 m) reduce notoriamente el riesgo de desarrollar en un futuro diabetes mellitus. No es que quien tenga una medida de cintura por debajo de este valor sea totalmente “inmune” a la diabetes, sino que sus posibilidades o chances de padecer diabetes son notoriamente inferiores a las que poseen aquellas personas con una cintura mayor. Las conclusiones del trabajo resultan interesantes, teniendo en cuenta que parten del estudio de más de 2.700 personas, de ambos sexos, y con edades entre los 18 y los 72 años.

La importancia de la medición de la cintura como indicador de riesgo metabólico y cardiovascular fue corroborada en el seno de XLVI Congreso Nacional de Endocrinología y Nutrición, llevado a cabo en Granada (España). Es que la acumulación de tejido adiposo intraabdominal, representado desde afuera por el perímetro de la cintura, constituye un elemento de más relevancia incluso que el peso absoluto. Es decir, aun sin poseer un exceso de peso significativo, si un individuo supera ciertas marcas respeto a la medida de la cintura conlleva el riesgo de entidades como las dislipidemias, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y el síndrome metabólico. Todas estas entidades tienen un denominador común: el riesgo cardiovascular.
La realización de diversas técnicas de diagnóstico por imágenes ha permitido afirmar con precisión que la magnitud de la grasa intraabdominal (factor adverso para la salud de las arterias) se correlaciona estrechamente con la simple medición de la cintura.

De esta forma, la expresión “no estoy gordo, sólo tengo panza”, lejos de tranquilizar a quien la pronuncia está dejando trascender la realidad de una problemática tan frecuente como riesgosa: la obesidad troncular o centroabdominal.
Sobre la base de estos hallazgos, investigadores de todo el mundo se encuentran dedicados a encontrar recursos farmacológicos, clínicos y de cambio del estilo de vida, destinados a combatir esta forma de adiposidad, que tanto riesgo implica para la salud de quien la posee.

Mientras tanto, no descuide la actividad física y la moderación al sentarse a la mesa.


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