Comenzando a dejar rastros


#1

Debo reconocer que a pesar de haberme unido al grupo de “blogueros” prácticamente desde el inicio (me gusta escribir y poseo dos blogs en la blogósfera, no relacionados con el tema de la diabetes), no había encontrado el camino para dejar mi rastro en este espacio. Era como pertenecer y no pertenecer al mismo tiempo, a lo mejor, era huir de reflexiones que me acompañan desde hace 13 años, tiempo desde que uno de mis hijos fue diagnosticado con diabetes tipo 1.

Esta comunidad es maravillosa, desde el mismo momento que ingresé he sido beneficiaria de muestras de cariño, apoyo, que no puedo más que sentirme afortunada por ello. Amigas como Gladys, Jacqueline, Sofía Valentina, Natty, han sabido mantener mi interés y vinculación, a través de todos los detalles que tan amigablemente dejan en mi espacio.

A través de mi hijo Diego he tenido que incursionar de manera “obligada” en este mundo. Sucedió en un momento de mi vida donde el aspecto profesional estaba bastante complicado (acababa de quedar sin trabajo por el cierre de la empresa donde me encontraba laborando), si a esto le sumas una “realidad” de esta dimensión para un hijo de apenas 3 años, mi mundo inevitablemente se trastocó, se desmoronó por un tiempo. Al principio sentí una euforia pasajera (quería aprender y leer sobre el tema) pero esa actitud se convirtió al poco tiempo en una de negación al no querer manejar el glucómetro y mucho menos inyectar insulina, todo eso lo había delegado a mi esposo, con toda la gran inquietud que esto podía ocasionar dentro del equilibrio familiar.

Afortunadamente con mucha autodeterminación, comencé a cambiar mis perspectivas de vida, ya no más podían ser en función de lo que deseaba, lo inmediato era mantener a Diego feliz y saludable. Siempre aplico la metáfora de ir en una autopista por el canal rápido y a 200 Km/h y de repente me hacen señas, me obligan a ir al hombrillo, deternerme y bajarme del vehí■■■■. El “fiscal” de la vida me explicó que debía tomar un camino alternativo e ir más lento, bajo otras perspectivas y con otro tipo de información de cómo circular para acompañar a Diego en el trayecto que de ahora en adelante debía recorrer.

No ha sido fácil, todo esto es abrumador…no hay descanso, no hay vacaciones, todo y todos en la familia giramos, en relación a esta condición. Aquí en Venezuela los programas de soporte y de ayuda para niños (hoy Diego es adolescente) con diabetes tipo 1 no están tan extendidos como en otros países. Nuestra seguridad social es muy deficiente y sólo te queda la alternativa de luchar y aprender como puedas. Agradezco la labor que desde el Centro Médico Docente La Trinidad se realiza a través de iniciativas como el campamento anual para niños y adolescentes de FADI y todos los programas y asesorías que brindan en este sentido, pero si lamento que esté concentrado su radio de acción sólo en la capital: Caracas.
A las personas que vivimos en el interior del país, la mayoría de las veces, se nos hace difícil trasladarnos a la capital de la república.

Hoy no fue un día auspicioso en mis aspiraciones profesionales y de vida…sí, me decidí a reiniciar unos estudios de posgrado inconclusos y estoy tratando de actualizarme profesionalmente, pero cuando pensé que todo estaba organizado para asistir a un curso de interés para la tesis académica que estoy desarrollando, Diego tuvo una hipoglicemia severa en la madrugada, cayó en el baño y sufrió una herida en la cabeza que ameritó puntos de sutura…no nos enteramos, creo que quedó inconsciente por los rastros dejados tanto en el sanitario, la ducha y en su cama…no pude ir al Curso, por supuesto, me tocó de nuevo una cita con la “emergencia”…

Seguiré dejando rastros…


#2

Hola Solange:

Siempre he pensado que los padres de niños y jóvenes que padecen diabetes se convierten en MADRES Y PADRES DE CABECERA.

Mi reconocimiento y mi admiración a ustedes, ya que no sólo acompañan a sus hijos en el vivir que todo infante tiene, sino que luchan a cada momento por la vida y la salud de su hijo.

Supongo, Solange, que ustedes, PADRES DE CABECERA, viven constantemente estresados y físicamente agotados al final de cada jornada, y con mayor razón si la jornada estuvo cargada de esas sorpresas que suele darnos la diabetes, como la que nos comentas.

Un abrazote y mi admiración para ti y para Diego.


#3

Gracias por estar aquí con tu lindo comentario María de los Angeles…gracias de verdad.


#4

comenzando??.. hace mucho que lo haces, y son huellas y bien profundas…y estás dejando tu ejemplo de fortaleza, de lucha, tu experiencia…el rastro que dejas es tan profundo como el amor que se profesan.
Besos a los dos!!!


#5

Gracias Naty, aquí continuamos tratando de sacar coraje y fortaleza, porque el camino es infinito mientras haya vida. Un fuerte abrazo.


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