Cómo hacer que los jóvenes con diabetes consuman sus medicamentos


#1

Para la mayoría de personas es difícil lidiar con una enfermedad crónica como la diabetes, aún más para los niños y los adolescentes. Por lo tanto, puede ser difícil para los padres dejar que sus hijos asuman la responsabilidad de consumir sus propios medicamentos. Este artí*ulo te guiará en el proceso de educar y motivar a tu hijo con diabetes para que controle su tratamiento. Revisa el paso 1 para empezar.
Evalúa la situacion:


1
Edúcate y educa a tu hijo sobre la diabetes. Infórmate lo suficiente acerca de la enfermedad y sobre cómo y por qué los tratamientos son útiles. Estar informado y tener expectativas realistas pueden reducir la ansiedad y permiten que tanto los padres como los hijos participen de forma activa en el proceso del tratamiento.
Actualiza los objetivos y los cambios para el tratamiento en el plan de tratamiento. Anota estos cambios para que no los olvides luego de que visites el consultorio.
Además, toda persona que pase una cantidad significativa de tiempo con el niño (p. ej., su mamá, papá, hermanos, abuelos o personas que lo cuidan luego de la escuela) debe tener como mínimo un conocimiento básico de la diabetes.

2
Evalúa si tu hijo está listo para manejar sus propios medicamentos. Evalúa si tu hijo está listo para manejar sus propios medicamentos para la diabetes, supervisando su capacidad de seguir un horario para los medicamentos (p. ej., revisa si los suministros médicos se consumen a un ritmo esperado); si puede supervisar por sí mismo los suministros de medicamentos en casa, administrarse él mismo la insulina o llamar a la farmacia para conseguir recargas.

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Asegúrate de que tu hijo pueda reconocer los síntomas de los niveles bajos y altos de azúcar en la sangre. Antes de que tu hijo asuma la responsabilidad de manejar sus propios medicamentos, es esencial que aprenda a reconocer los síntomas de los niveles bajos y altos de azúcar en la sangre. Una vez que pueda identificar los síntomas, él sabrá cuando necesitará administrarse insulina, comer algo o descansar.
Nivel bajo de azúcar en la sangre: síntomas de un nivel bajo de azúcar en la sangre incluyen sudoración, temblores, somnolencia, hambre, mareos, irritabilidad, dolor de cabeza y confusión. Por lo general, tu hijo tendrá que tomar una tableta de glucosa, beber algún jugo o soda, o comer un bocadillo para estabilizar los niveles bajos de azúcar en la sangre.
Nivel alto de azúcar en la sangre: síntomas de un nivel alto de azúcar en la sangre incluyen micción frecuente, aumento de la sed, resequedad bucal, visión borrosa, fatiga y náuseas. Para estabilizar los niveles altos de azúcar en la sangre, puede ser necesario administrarse una dosis de insulina adicional de “corrección”

Deja que tu hijo asuma la responsabilidad de controlar su propia enfermedad. Encontrar el equilibrio adecuado entre la responsabilidad de los padres y de los hijos puede ser difícil.
Una de las principales razones es que la relación entre padre e hijo cambia de forma considerable a medida de que el niño crece. Cuando los hijos son niños, la relación la dominan los padres, pero conforme pasa el tiempo, los niños mayores y los adolescentes asumen más responsabilidad y, por consiguiente, se vuelven más independientes.
La mejor forma de encontrar el equilibrio y sobrellevar con éxito esta enfermedad variará para cada familia y para cada paciente. Sin embargo, es importante que tu hijo aprenda a asumir la responsabilidad por su enfermedad y que comprenda que no tiene más opción que seguir su plan de tratamiento.

.Encuentra al proveedor de cuidados médicos especializados apropiado Encontrar al proveedor de cuidados especializados con el que tú y tu hijo se sientan cómodos es esencial para controlar la diabetes en jóvenes. Tú y tu hijo deben ser francos con el proveedor para que pueda ayudarlos a superar cualquier obstá*ulo y a elaborar un plan para controlar con éxito la diabetes de tu hijo.
Con el proveedor de cuidados especializados, podrás ser capaz de identificar y buscar soluciones para problemas como el miedo a las inyecciones, la ansiedad social a causa de la enfermedad, los conflictos entre el estilo de vida y el control de la diabetes y las preocupaciones por asumir muy poca o demasiada responsabilidad.
Asegúrate de que tu proveedor sea respetuoso y atento con tus preferencias, necesidades y valores y los de tu hijo; sin importar su edad. Ambos deben traer sus apuntes a cada reunión y no deben dudar en realizar preguntas o hacer sugerencias.


Desarrolla una relación que esté basada en honestidad y confianza. Es importante desarrollar una relación con tu hijo que esté basada en honestidad y confianza. Puedes hacer esto comunicándote con tu hijo con frecuencia y de forma mutuamente respetuosa y constructiva. Los padres deben hacer que su hijo se sienta cómodo revelando sus errores y problemas sin sentir miedo de que se enojen o lo culpen. ¡Estas cosas ocurren!
Cuando encuentres “obstáculos en el camino”, utilízalos como oportunidades para encontrar soluciones y resolver problemas, no para echar la culpa. No inicies tus frases con acusaciones como “no has…”, “se supone que debías…”, “¿por qué no has…" u otras acusaciones similares.
Organiza un horario en el que tú y tu hijo puedan comunicarse de forma regular. Acuerda un horario y asegúrate de que sea lo más relajado posible, pueden hacerlo con un texto rápido para la hora del receso en la escuela, tomando una taza de té después de la cena o después de acabar la tarea; lo que sea apropiado para ustedes.

Pídele que siempre lleve una identificación médica. Es importante que las personas que sufren enfermedades crónicas como la diabetes lleven una identificación médica para garantizar que reciban una atención médica apropiada en casos de emergencia.
Desafortunadamente, muchos niños y adolescentes se rehúsan a usar pulseras de identificación de alerta médica, ya que no lucen “nada geniales”. Es importante que le recalques a tu hijo la importancia de usar una de estas pulseras y que le hagas saber que esto haría que te sientas más tranquilo.
En la actualidad, hay muchas alternativas a las pulseras de identificación habituales que son menos llamativas, como colgantes, placas de identificación, bandas de alerta médica de silicona personalizadas y con grabados, etc. Puedes encontrar muchos de estos artículos en Internet.

Ten en cuenta que muchos jóvenes con diabetes desarrollan una fobia a las agujas. Uno de los problemas más difíciles que los jóvenes con diabetes y sus padres deben afrontar es la fobia a las agujas. Este puede ser uno de los principales obstáculos para las inyecciones regulares de insulina y debe solucionarse lo más rápido posible.
Pide ayuda o consejos a tu enfermera o educador especializados en diabetes. También debes buscar recursos en Internet, existen muchas páginas de Internet que ofrecen una gran variedad de consejos y trucos para eliminar la fobia a las agujas.
Los consejos para ayudar a tu hijo a superar la fobia a las agujas incluyen: inyectar la insulina en otras partes del cuerpo como el muslo o la nalga (técnica también conocida como pruebas en sitios alternativos), inyectar en diferentes ubicaciones geográficas (en la casa de un amigo, en un restaurante, en un tren) y administrar la insulina en un lugar tranquilo y relajante.

Coordina con el personal de la escuela. Antes del inicio de cada año escolar, es importante identificar al personal clave (p. ej., los profesores, la enfermera, el consejero, el personal encargado de las necesidades especiales) y reunirte con ellos para conversar sobre la diabetes de tu hijo. Debes estar listo(a) para proporcionarles material educativo acerca de la diabetes, el plan de tratamiento actual y el horario de medicación. Los niños mayores y los adolescentes también deben acudir a estas reuniones.
Conversa sobre cualquier permiso especial que tu hijo pueda necesitar durante el año escolar, como tomar medicamentos, aplicarse inyecciones y comer en clase (si es necesario). Recuerda que la ley exige a las escuelas brindar facilidades a los niños con enfermedades crónicas como la diabetes.
Asegúrate de que el personal de la escuela sepa qué hacer y con quién comunicarse en caso de emergencias médicas. Proporcionales todos los medicamentos o suministros para exámenes necesarios y establece una forma fácil de comunicarse, como el correo electrónico.

Cortesía WikiHow


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