Como manejar la diabetes de un pre-adolescente?


#1

Todavía no es un adolescente, ni tampoco es ya un niño, los pre-adolescentes necesitan ser tratados con una sensibilidad especial. Un día pueden analizarse la glucemia, inyectarse y comer adecuadamente, y al día siguiente, hay que “perseguirlos” y pelear con ellos para que lo hagan; se quejan porque “son diferentes”, de que tienen que autoanalizarse, de que las inyecciones les duelen, y de que no quieren desayunar o comer, o no quieren determinado alimento,… Como padres quieres, y seguramente debes, supervisar cada paso del control de la diabetes de tu hijo/a, mientras él/ella te dice: “voy a comer lo que yo quiera”, “esto no es justo”, “¿por qué yo?” y hasta un “te odio”.

Como padres, esto no es novedad, sabes que tu hijo o hija esta en una edad muy difícil, donde las actividades de niños ya son muy infantiles para ellos, pero las responsabilidades de un adolescente son todavía muchas y les “vienen grandes”.

Aquí nos encontramos con las preocupaciones de los padres y las inseguridades de un niño. Aquí hasta los padres más calmados quieren unirse a su hijo/a y gritar junto con el: “Odio esto”. La clave de todo, es saber llevar un buen control de la diabetes de forma natural, donde no todo sea depender de los padres, ni tener una independencia total. Es importante que el niño/a, día con día, vaya teniendo mas responsabilidad y conciencia de lo que es su diabetes, de cómo cuidarse y las consecuencias que le puede traer un mal cuidado de la diabetes, pero sin atemorizarlo por su futuro.

Los padres de niños con diabetes pasan por tiempos más difíciles tanto en la pre-adolescencia y en la adolescencia, que los padres de niños sin diabetes. Esto se debe también a que sus hijos además están pasando por cosas y momentos más difíciles que los demás niños.

Los pre-adolescentes con diabetes tienen que pasar por todos los cambios fisiológicos, psicológicos y sociales de igual forma que los otros niños, es decir, también pasan por cambios hormonales, alteraciones en la imagen de su cuerpo, etc. Los cambios por los que pasa un niño o niña con diabetes son especiales, por ejemplo: todos los cambios hormonales afectan el control de azúcar en la sangre, por lo que hay que cambiar las dosis de insulina y su plan de alimentación; en general el tratamiento que llevaba hasta de ahora, puede ya no servir para mantener un buen control.

Por lo tanto, justo cuando tienen necesidades psicológicas de una mayor independencia, él o ella necesitan mayor atención en su ajuste del tratamiento con insulina y de su alimentación.

Si ésta edad ya es complicada, hay que considerar inclusive que normalmente con una enfermedad crónica tienen sentimientos de desesperación y enojo. Los adolescentes quieren tener total libertad y se encuentran con la disciplina de un horario, de una alimentación, un tratamiento y un control diarios. La búsqueda de identidad y de una imagen propia se vuelve más complicada ya que muchos de los pre-adolescentes con diabetes llegan a sentirse diferentes a sus amigos.

Un punto importante al estar entrando a la pubertad, es que los niños ya son conscientes de las complicaciones de la diabetes. Aunque esto no lo demuestren con frecuencia y digan que no quieren hablar del tema, pueden estar igual de preocupados que los padres por su diabetes y por su futuro.

Como cualquier otro niño, un pre-adolescente con diabetes quiere ser aceptado por sus amigos, y ser como todos ellos. Pero la diabetes los hace tener que analizar su azúcar en sangre, cuidar lo que comen, inyectarse insulina, hacer ejercicio, y cuidarse de no tener bajadas de azúcar. Todo esto les puede hacer sentir que son “diferentes”.

Al tener una hipoglucemia, corren el riesgo de experimentar alguna de las reacciones como, irritabilidad, confusión, sudoración, y mareos, lo cual muchas veces, - tal vez la mayoría -, les provoca sentirse humillados enfrente de sus amigos, y por eso pueden llegar a no querer participar en ciertas actividades deportivas o especiales en el colegio, al no sentirse seguros ni como iguales.

Lo anterior puede explicar claramente por qué muchos niños presentan un descontrol de su diabetes en la adolescencia. Llegan a hacer casi cualquier cosa para no sentirse avergonzados por una bajada de azúcar, un análisis y, sobre todo, por una inyección y la mala interpretación que se pueda dar a ese hecho; no importándoles descuidar los posibles niveles altos de glucosa.

Así como es muy difícil para el niño, también es muy complicado para los padres. Estos quieren ayudar y animar a su hijo o hija a ser independiente, pero lo que muchas veces consiguen justamente es lo contrario.
Como padres, quieren pedirle a los padres de sus amigos que estén pendientes de su glucosa cuando están es sus casas, le quieren evitar hipoglucemias nocturnas midiendo su glucosa a medianoche, etc.

Lo que deben de recordar todos los padres es que los adolescentes son muy vivos, llenos de energía y de nuevas ideas, así como con un gran sentido de la responsabilidad. Puede ser una gran satisfacción como padre verlos crecer y madurar, y ustedes los pueden ayudar.

Lo primero que hay que hacer, es tener en cuenta que la diabetes puede ocasionar mucha rebeldía así como muchos conflictos. Hay que empezar por tratar de distinguir entre la diabetes y los puntos que no están relacionados con ella.

Un ejemplo, cuando el/la hijo/a pide permiso para salir, se le podría responder: “Puedes llegar a tal hora porque todavía no eres suficiente mayor como para llegar más tarde, o porque es muy peligrosa la ciudad, etc.”; pero NO decirle: “Puedes llegar a tal hora porque si llegas mas tarde puedes tener una bajada de azúcar”. Ambas respuestas son ciertas, pero la primera, puede ser más fácil de aceptar, además, lo más probable es que a sus amigos les digan lo mismo en sus casas.

Muchas veces los padres se preocupan más de lo normal, también esto lo debes tener en cuenta y tratar de relajarte un poco. Recuerda que en la etapa de la adolescencia los niveles de glucosa oscilan mucho y hay un gran descontrol debido a todo el cambio hormonal, no debes de enfadarte ni perder la calma, debes saber que a nuestros hijos también les preocupa mucho no tener sus niveles de glucosa dentro de lo normal, y muchas veces hasta llegan a sentirse culpables con sus padres debido a esto. Lo que puedes hacer es sentaros a comentar porque están sus niveles de azúcar tan altos; y tratar de llegar a un acuerdo o diseñar alguna estrategia para prevenir que no ocurra otra vez.

Es importante que el niño este contento con su endocrinólogo, ya que esto es parte fundamental de querer tener un buen control, incluso es recomendable que nuestros hijos conozcan a más niños con diabetes para que no se sientan los únicos con diabetes, únicos ni raros. Un buen lugar para conocer y tratar niños con diabetes son las Asociaciones de Diabéticos, pues en muchas de ellas se organizan actividades para niños con diabetes.

También es muy bueno que como padres conozcamos otros padres con hijos con diabetes, para comentar nuestras experiencias, compartir consejos y sentirse identificados; en las asociaciones hay grupos de padres con hijos con diabetes a quienes les puedes pedir ayuda.

Y recordar que lo más importante es que nuestro/a hijo/a se sienta apoyado por nosotros, pero no agobiado ni presionado, hacerle ver que nos interesa que mantenga un buen control, por su bien, y que si no se cuida el único afectado es él mismo, no sus padres, ni sus hermanos, ni sus amigos, sólo él.


#2

Me pareción super interesante este artí■■■■, me sentí muy identificada. Soy mamá de una adolescente con diabetes. Ella está haciendo terapia, justamente pues le cuesta aceptar su enfermedad porque se siente diferente al resto de sus compañeros. Muchas gracias!!!


#3

Sandra está en estos momento recuperandose de su enfermedad,pero estoy segura que está muy contenta de que lo que escribió,te es útil.


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