¿Cómo reconocer si tengo enfermedad celíaca y necesito una dieta libre de gluten?


La enfermedad celíaca es un trastorno digestivo común en las personas de ascendencia europea, que se produce con más frecuencia en las mujeres que en los hombres. También conocido como “esprúe celíaco”, “enteropatía sensible al gluten” o “esprúe no tropical”, sus causas todavía son un misterio aunque se considera que hay factores hereditarios que pueden causarla.
En las personas que padecen la enfermedad celíaca, el gluten (una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno) daña el intestino delgado y dificulta la absorción de los alimentos. Para explicarlo de manera simple, el intestino delgado tiene un revestimiento interno formado por unas vellosidades que normalmente absorben los nutrientes de los alimentos que comemos. Gráficamente, ese revestimiento del intestino cuando está sano es como una alfombra de felpa. En las personas celíacas, el gluten va dañando la felpa y la alfombra toma el aspecto de una baldosa. De ese modo, los alimentos no pueden ser procesados como corresponde, lo que genera los diferentes síntomas y las complicaciones provenientes de esta enfermedad.
Los síntomas de la celiaquía o enfermedad celíaca pueden ser diferentes de una persona a otra, algunos presentan estreñimiento y otros pueden tener diarrea, pero hay casos en que no tienen ningún problema con las deposiciones. Esta es una de las razones por la cual el diagnóstico no siempre se hace de inmediato. De hecho, algunos estudios sugieren que por cada persona que es diagnosticada con la enfermedad celíaca, existen alrededor de 30 que la tienen pero que no han sido diagnosticadas.
Entre los principales síntomas gastrointestinales (es decir del estómago y los intestinos) que puede causar la enfermedad celíaca, se encuentran:
Dolor abdominal, distensión, gases o indigestión
Estreñimiento o diarrea (que puede ser constante o intermitente)
Náuseas y vómitos
Disminución del apetito (también puede aumentar o no se altera)
Pérdida de peso inexplicable (aunque las personas celíacas también pueden tener sobrepeso o peso normal)
Intolerancia a la lactosa (que es la dificultad para digerir la leche y sus derivados). Esto suele ser común cuando se establece el diagnóstico y generalmente desaparece con el tratamiento
Heces flotantes, con sangre, fétidas (con muy mal olor) o “grasosas”
Además, como debido a la enfermedad celíaca los intestinos no absorben muchas vitaminas, minerales y otros nutrientes importantes de los alimentos, otros síntomas que pueden ir apareciendo con el tiempo. Estos síntomas pueden incluir:
Propensión a la formación de hematomas (acumulación de sangre debajo de la piel debido a ruptura de los vasos pequeños llamados capilares)
Depresión, ansiedad y/o cansancio
Retraso en el crecimiento en los niños
Pérdida del cabello
Picazón en la piel (dermatitis herpetiforme)
Ausencia de los períodos menstruales
Úlceras en la boca
Calambres musculares y dolor en las articulaciones (en las coyunturas)
Sangrado por la nariz
Convulsiones
Entumecimiento u hormigueo en las manos o los pies
Estatura baja sin que haya una explicación
Por su parte, los niños con enfermedad celíaca también pueden tener otras complicaciones asociadas, como:
Defectos en el esmalte dental y cambio en el color de los dientes
Retraso en el desarrollo (en la pubertad)
Irritabilidad
Crecimiento lento y estatura por debajo de lo normal para su edad
Si bien la celiaquía o enfermedad celíaca no se puede curar, si se sigue una dieta sin gluten de por vida, los síntomas desaparecen y las vellosidades en el revestimiento de los intestinos sanan.
Por eso, si tienes enfermedad celíaca, es importante que:
No consumas alimentos, bebidas ni medicamentos que contengan trigo, centeno, cebada y posiblemente avena.
Leas atentamente las etiquetas de los alimentos y medicamentos para verificar las fuentes ocultas de estos granos e ingredientes relacionados con ellos, o busques productos con la indicación “apto para celíacos”.
Busques la ayuda de un profesional especializado en celiaquía o enfermedad celíaca que te ayude con tu dieta.
Si bien puede resultar una tarea un poco complicada, por lo menos al principio, el seguir una dieta libre de gluten sana el daño que la enfermedad celíaca provoca en los intestinos y previene posibles complicaciones. Esta curación generalmente ocurre luego de 3 a 6 meses de tratamiento en los niños y puede tardar de 2 a 3 años en los adultos.
En muy pocas ocasiones, se presenta daño a largo plazo en el revestimiento de los intestinos antes de que se haga el diagnóstico, pero algunos problemas causados por la celiaquía pueden no mejorar, como la estatura menor a la esperada y el daño a los dientes.
Además, sin tratamiento, la enfermedad celíaca puede causar complicaciones potencialmente mortales. Al respecto, un estudio de la Clínica Mayo encontró que las personas que desconocían que padecían de enfermedad celíaca tenían una probabilidad cuatro veces mayor de fallecer que las personas sin enfermedad celíaca.
En detalle, demorar el diagnóstico o no seguir la dieta te pone en riesgo de sufrir de otras condiciones relacionadas, como:
Trastornos autoinmunes (en el sistema inmunológico o de defensas del organismo)
Enfermedades en los huesos (como osteoporosis, cifoescoliosis y fracturas – huesos rotos, por ejemplo)
Ciertos tipos de cáncer intestinal
Anemia
Nivel de azúcar en la sangre por debajo de lo normal (hipoglucemia)
Infertilidad o aborto espontáneo repetido
Enfermedad hepática (del hígado)
En un artí■■■■ anterior de Vida y Salud ya te habíamos hablado de qué cosas debes considerar para armar tu dieta libre de gluten. Ahora que conoces los síntomas de esta enfermedad, visita a un gastroenterólogo si consideras que el gluten puede estar afectándote. No es recomendable que empieces una dieta libre de gluten sin supervisión médica especialmente porque no sabes si la necesitas o no, pero aprovecha esta información para determinar si este es tu diagnóstico con ayuda de un especialista para encontrar la solución a tu problema.

FUENTE: VIDA Y SALUD

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