Con diabÉtes: la clave es quererse y creer en uno mismo


#1

Por Adriana Y. Flórez P.
Psicóloga. Pontificia Universidad Javeriana
Asociación Colombiana de Diabetes
Bogotá DC

Antes de aceptar la enfermedad las personas viven un proceso psicológico donde la niegan, protestan, idealizan su vida antes del diagnóstico, se deprimen y finalmente la aceptan. Superar las etapas le garantiza una mejor aceptación. Cambiar los hábitos de vida, cuidarse, identificar alternativas, buscar apoyo y creer en sí mismo, son estrategias efectivas para vivir con diabetes.

Tal vez usted recuerda el día en que aquella persona con bata blanca le dijo: “Usted tiene diabetes”, pero quizá ya olvidó todas las instrucciones que le dió porque en ese momento no logró comprender muy bien lo que pasaba, lo invadió el temor y toda una serie de reacciones emocionales intensas, y lo único que pudo pensar es que “esto no me puede pasar a mí”. Así, se negó a aceptar el diagnóstico y pensó que el médico estaba equivocado o que los exámenes estaban mal; muy seguramente buscó una segunda opinión y básicamente se resistió a creer que la diabetes era una realidad en su vida.

Sin embargo, la evidencia confirmaba lo que se negaba a aceptar y fue entonces cuando inició la fase de protesta y agresividad. “¿Por qué tenía que ser yo y no mi vecino que come mucho y es más gordo?” Buscó un culpable: los hábitos de alimentación, el sedentarismo, los abusos con la salud, el médico que no la detectó a tiempo, y la herencia familiar, entre otros. Se tornó agresivo y sintió rabia por la situación que ahora vivía y que sería parte de todos los días de su vida. Asumió que estaba “enfermo” y rápidamente se precipitó a la etapa de disociación en la que idealiza su vida antes del diagnóstico, cuando pensó que todos esos sueños e ilusiones que tenía ya no serían una realidad. Renunció a planear, a vivir, a sentir alegría, a asistir a las reuniones con los amigos, a la familia; sintió que la diabetes había “terminado con su vida” y le dio por aislarse, por creerse impedido, y asumió la diabetes como una terrible enfermedad. Ese fomento de temores, de sentimientos de tristeza, de frustración y de desesperanza, lo condujo a la depresión y lo llevó a ver y vivir la diabetes como un enemigo que acabó con parte de su vida.

Las cosas podrían terminar allí y es en este mismo lugar donde muy seguramente muchos decidieron quedarse, en la melancolía y en el dolor, preguntándose una y otra vez ¿por qué me sucedió esto a mi?, reprochándose si yo hubiese sido más… o menos…, lamentando la situación, negándose a ver más allá. Parece como si hubieran decidido vivir con “la nariz pegada contra la pared del dolor”, pensando que no hay nada que hacer, sin ver lo que hay más allá, un mundo de nuevas posibilidades que se abre ante sus ojos, sin darse cuenta que lo IMPORTANTE NO ES LO QUE LE SUCEDE, SINO LO QUE CADA CUAL HACE CON LO QUE LE SUCEDE; si la diabetes ya es parte de su vida, lo que puede hacer es modificar la forma en que ve y vive la diabetes y saber que no se puede curar pero sí controlar; por eso hay consideraciones fundamentales que se deben tener en cuenta:

La diabetes no es una enfermedad, es un estilo de vida o un llamado a una nueva manera de vivir que lo invita a modificar sus hábitos de alimentación, a incluir la actividad física y de pronto algunos medicamentos, y a un cuidado de la salud de una forma cotidiana. Hay que asumir la diabetes como un nuevo estilo de vida, que lejos de representarle limitación y postración, más bien le amplía o conduce a otras expectativas de vida, lo lleva a ser más organizado, y lo invita a vivir de una manera mejor.
Lo hace mejor. En días pasados durante un taller, hicimos un hermoso descubrimiento con las personas que participaron de la actividad. Descubrimos que una de las primeras cosas que les “dañaba” la diabetes era el autoestima, porque se identificaban como enfermos, impedidos y porque sentían que habían perdido el control de sus vidas; y cuando se dieron cuenta de la “invitación” que les hacía la enfermedad, entendieron que la diabetes básicamente los llamaba a vivir mejor, a cuidar de sí mismos, a quererse y a valorarse.
Hace parte de su vida, pero no lo es todo. ¿Cómo se sentiría si al asistir a una celebración nota que la mitad de la cena es para una sola persona y el resto es para los otros invitados?, muy seguramente sentiría rabia y resentimiento hacia el anfitrión y no regresaría a una nueva celebración. Esto mismo sucede con la diabetes, no es necesario que deje el colegio, el trabajo, la familia, los amigos, en una palabra DEJARLO TODO, para sentarse a comer cada tres horas, tomar los medicamentos o aplicarse la insulina, y hacer media hora de ejercicio diariamente. Estas “nuevas cosas” entran a hacer parte de la vida, pero no a reemplazarla totalmente. Cuando compra algo nuevo, reemplaza algunas cosas deterioradas del ropero, pero no se deshacen de todo. Por eso es importante que aprenda a vivir cada día con “renovada organización”. Ver que sí puede disfrutar de las mismas cosas que hacía antes y, que mejor aún, al mismo tiempo está cuidando su salud. .
Céntrese en las posibilidades, no en las limitaciones. Somos dados a mirar con nostalgia la puerta que se cerró y, por hacerlo, perdemos de vista la ventana que se abrió. Muchos se limitan a ver “lo que se fue” y no las cosas buenas que llegan, esto es las mil y una posibilidades que trae la diabetes. Algunos ejemplos son: la realización de actividad física como una oportunidad de integración familiar; el sentimiento de solidaridad y compañía que genera el diagnóstico; la ocasión de disfrutar de una manera diferente una reunión familiar o de amigos; la cada vez más amplia oportunidad de alimentarse. Si lo notamos bien, la clave es la POSIBILIDAD, la que pierde de vista cuando ante una dificultad baja la cabeza y se queda sin horizonte.
Establezca metas claras, concretas y medibles en unidades de tiempo. El propósito general es mejorar el control de su diabetes; pero ¿cómo hacerlo? Es importante que comience así :
Identifique las posibles causas que le dificultan un buen control
Haga un inventario de los recursos con los que cuenta
Ahora que sabe con qué cuenta empiece a definir alternativas ante estas dificultades, lo importante es que estas sean REALES
Defina cuáles serán las metas a corto plazo de una manera progresiva
Inicie el proceso
NO vea las fallas como fracasos totales sino como oportunidades para analizar y superar; así será más sencillo acercarse a la meta
Revise frecuentemente su proceso para hacer ajustes y reconocer los logros
Cuente con apoyo. Aquí es importante que tengan en cuenta que apoyo significa COLABORACIÓN Y NO QUE LE HAGAN LAS COSAS. EL APOYO significa compañía, saber que las personas que lo rodean lo quieren y así lo demuestran interesándose por lo que le sucede, sin caer en la sobreprotección, dependencia y manipulación que en nada contribuyen y si dañan a quien vive la situación de la diabetes, porque lejos de ayudarlo a sentirse capaz, lo lleva a experimentar sentimientos de minusvalía. Es muy importante que considere una idea: si una persona se siente amada, se reconocerá como valiosa al ser merecedora de cariño y experimentará una alta motivación para cuidar de sí misma.
El último aspecto, lo cual no quiere decir que sea menos importante y sin el cual no funciona ninguno de los anteriores, es el de creer en si mismo. Los demás pueden llevar un buen control de su diabetes, no porque tienen familia, amigos, contactos, o porque son los “más de buenas” o tienen más dinero, sino porque lo quieren así y básicamente porque SE QUIEREN y CREEN EN SI MISMOS, y porque cada día, ante cualquier dificultad, paran y miran su maleta de herramientas y descubren que Dios y las personas que han pasado por su vida le han dado y HAN dejado cosas positivas que pueden emplear para salir adelante, sin perder de vista las nuevas cosas que hallarán en el horizonte.
La premisa dentro de este proceso es quererse y creer en sí mismos. En un partido las excelentes condiciones de la cancha, los mejores uniformes, las mejores barras y patrocinadores ayudan, pero si usted como equipo salen decidido a perder, no hay nada que hacer; en diabetes hay que salir a ganar, a hacer las mejores jugadas, a considerar las mejores estrategias y a luchar con energía hasta el final, ¡hasta ganar!.

Alguien muy especial tenía un hermoso cartel que decía: -“La cuestión no es si puedo hacerlo, la cuestión es si quiero hacerlo”- y en ese sentido la clave de este proceso es usted.


#2

Es un articulo muy interesante, y definitivamente EL LIMITE DE NUESTRA VIDA LO PONEMOS NOSOTROS.


#3

comparto lo mencionado de gladys uno es quien se limita la vida y no se aventura a saber que nadamas es otro estilo de vida uno quisiera ser sano si asi decirlo pero vivimos creo yo mejor que esas personas por la forma de ser en los ambitos alimenticios mas deporte etc no olviden sonreir


#4

QUE BUENO AMIGO DANIEL ARMANDO, TE FELICITO LO TENEMOS BIEN CLARO.


#5

CON ESE TESTIMONIO DE VIDA, ¿QUÉ NO PODEMOS HACER NOSOTROS?,


#6

Muy lindo el escrito Gldys,como ves me doy tiempo pra checar tus escritos,lo importante es no car en el circulo vicioso de la enfermedad,como dice Betty,pasa a formar parte de uno y como tal,esta incluida en todo lo k hacemos,pensamos tdo a favor de ella,y,asi,un dia como hoy,tenemos nosotros el control,y no ella nos controla a nosotros.un besote gladys y aver sie l fin platicamos mas cuidate xfa.


#7

Gladys
Te felicito por este artí■■■■ que has escrito relacionado con la enfermedad que nos acompañará el resto de nuestras vidas.
En mi caso te comento que hace ya casi 8 años que me diagnósticaron la diabetes, al principio me sentí raro, pero casi al momento me ubiqué en la realidad y me puse a conocer lo relacionado con esta enfermedad y me di cuenta que era necesario el cambiar el estilo de vida que hasta ese momento había llevado; es decir cambié el sedentarismo por el ejercicio sistemático, me encantaban los dulces los chocolates, el pan y la tortilla de maiz, también los alimentos con grasa en exceso, cuyo consumo disminuí. En ese momento mi trabajo me exigía muchisimo cuidado al tomar desiciones, lo que ocasionaba el estress en demasía.
Bueno antes del diagnóstico, pesaba 76 Kg, con una altura de 1.72 metros, manejaba una presión arterial de 130-100, una frecuencia cardiaca de 90 pulsaciones por minuto, un colesterol mayor a 300, triglicéridos > 200, inclusive mi antígeno prostático era superior a 1.5, el ácido úrico casi en 7. Lo bueno que me ha dejado la enfermedad es: que ahora peso 65 Kg y manejo una presión arterial 110-70, mi frecuencia cardiaca es de 70 pulsaciones por minuto, mi colesterol es inferior a 200 y los triglicéridos de menos de 130, mi antígeno prostático de 0.56 y mi ácido úrico de 3.5. Inclusive no obstante que tengo 8 años de diabetes mi producción de testosterona total es de 7.5 (rango de referencia 2.36 a 9.96 ng/ml).
Con esto quiero decirte, que aparte de apoyarte con tus escritos, también deseo manifestarte que la diabetes trae aspectos positivos para la salud de nosotros, ya que pareciera que con la enfermedad, realmente somos mas sanos, al cambiar nuestros estilos de vida.
Muchos saludos y gracias por nutrirnos con tus comentarios.


#8

Nikki, el reto es adelante, de frente, pa lante, y en los momentos dificiles de la vida es donde tenemos que demostrar que somos seres capaces de tomar las riendas y el control de nuestras vidas, si una no se quiere no la quiere nadie., la negación hacia donde nos lleva, al camino sin luz y oscuridad, tenemos que aprender a vivir con nuestra condición y lo hemos logrado.


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