Control glucemico y compromiso renal en la diabetes


#1

Seguramente habrá leído y escuchado que los pacientes diabéticos tienen mayor riesgo de padecer afecciones renales. Además, es necesario saber que el control de la glucemia constituye un elemento que puede prevenir esta complicación, incluso cuando no se registren signos directos de lesión en otros órganos, como la pérdida de proteínas por la orina o las lesiones en la retina.

Por otra parte, hay una prueba de laboratorio ampliamente utilizada para estimar el nivel de control de la glucemia: la hemoglobina glucosilada (link a El laboratorio básico en la diabetes), que permite establecer las concentraciones de la glucemia en sangre, en diferentes momentos del día a lo largo de un período aproximado de 2 meses.

Teniendo en cuenta estas 2 premisas, un grupo de especialistas de la Facultad de Medicina de las Universidades Johns Hopkins y de Minnesota analizaron la relación entre las cifras de hemoglobina glucosilada y el riesgo de enfermedad renal crónica. Lo hicieron en un grupo amplio de diabéticos (1.871 adultos) que fueron seguidos a lo largo de 11 años, en el marco de un importante estudio denominado ARIC (Atherosclerosis Risk in Communities).

De esta forma, constataron que cuanto más elevados eran los valores de hemoglobina glucosilada, mayor era el riesgo de desarrollar nefropatía (enfermedad renal) diabética. Por ejemplo, en comparación con los pacientes que tenían cifras de hemoglobina glucosilada menores del 6%, los que presentaban valores entre 7 y 8% presentaban 2,5 veces mayor riesgo, en tanto que quienes ostentaban valores por encima del 8% tenían un aumento del riesgo de 3,7 veces.

Estas cifras y proporciones hablan por sí misma, y quizás sirvan para reforzar las recomendaciones que el especialista señala una y otra vez en las consultas regulares.

Le recordamos, entonces, 4 elementos básicos que conviene no perder de vista:

Seguir un plan de alimentación según las pautas del médico o el nutricionista
Realizar actividad física con regularidad, es decir, con constancia y no en forma esporádica.
Tomar la medicación para la diabetes o aplicarse la insulina, si está indicado, del modo indicado por su médico, sin omitir tomas ni efectuar modificaciones en el plan de tratamiento sin asesoramiento del especialista.
Controlar el nivel de glucemia en sangre. En la actualidad, los diabéticos deberían controlarse a sí mismos los valores de glucemia (automonitoreo) en diversos momentos del día, para conocer la situación del control glucémico en general y para aprender en qué circunstancias se producen elevaciones indeseables del nivel de glucemia. Este método le sirve también al médico para indicar los ajustes necesarios en el tratamiento.
Estas 4 conductas básicas deben ir encuadradas en el marco de las necesarias consultas médicas, ocasión en la cual su médico le solicitará análisis como los ya mencionados, así como pruebas del funcionamiento renal.


Web-Stat web statistics