Diabetes y disfunciÓn erÉctil


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INTRODUCCIÓN:
La diabetes es una de las patologías más clara y directamente relacionadas con el desarrollo de disfunción eréctil (DE), la cual es 3 veces más probable y de mayor gravedad, esto independientemente del tipo de Diabetes ( tipo 1 o tipo 2), aunque se reporta una mayor incidencia en la tipo 1.
EPIDEMIOLOGÍA:
La prevalencia de Disfunción eréctil en pacientes diabéticos va desde el 40 al 90%, dependiendo del tipo de diabetes y el control de la misma, se estima que las personas que tienen diabetes cursan con disfunción eréctil de 5 a 10 años antes de lo que una persona que no la tiene la presenta. En algunos casos, la disfunción eréctil puede ser uno de los primeros hallazgos de una diabetes no diagnosticada. Los factores que aumentan la posibilidad de padecer disfunción eréctil en un paciente diabético son: mal control en la glicemia, mayor duración de la diabetes, mayor edad, el hábito del tabaquismo, la presencia de alguna enfermedad cardiovascular, hemoglobina glucosilada en descontrol. Por esta y muchas otras evidencia clínicas, se dice que la disfunción eréctil puede ser considerada un síntoma centinela de la enfermedad cardiovascular y de diabetes.
FISIOPATOLOGÍA DE LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL DIABÉTICA:
La diabetes genera una serie de cambios físicos, que afectan la función psicológica, el funcionamiento del sistema nervioso central, la secreción de hormonas masculinas, la actividad neurológica periférica, la contractilidad del músculo liso y la disfunción endotelial.
La vasodilatación de las arterias peneanas y la relajación del músculo liso del cuerpo cavernoso son procesos fundamentales para la función eréctil y se ven claramente afectadas en la diabetes, ya que se genera un deterioro en la relajación endotelial, la cual esta mediada por el óxido nítrico. Los estudios que se han realizado sugieren que el estrés oxidativo causado por la hiperglucemia desempeña un papel importante en el desarrollo de la disfunción eréctil.
Además de los proceso bioquímicos implicados, se produce un daño estructural, ocasionado por la fibrosis, la insuficiencia arterial y el fallo en el mecanismo corporovenooclusivo, la neuropatía por el daño en las fibras nerviosas y el hipogonadismo que condiciona una baja en los niveles de testosterona libre y total sobre todo en los pacientes con diabetes tipo 2.

TRATAMIENTO DE LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL DIABÉTICA:
Aunque los fármacos orales llamados Inhibidores de la 5 fosfodiesterasa (iPDE5), de los cuales los más conocidos son el sildenafil, vardenafil y recientemente el undenafil comercializado en corea, son utilizados en el tratamiento de la disfunción eréctil, es bien conocido que su eficacia es menor que en los que no son diabéticos.
Se ha sugerido que una estrategia que puede mejorar los resultados es la toma diaria o más continua durante tiempos prolongados, esto genera una rehabilitación del endotelio, lo que se traduce en una mayor respuesta, a través del crecimiento de células de regeneración y un mejor funcionamiento del mecanismo óxido nítrico GMP cíclico.
Los tratamientos intracavernosos, sobre todo con la administración de la prostaglandina E1 también llamada alprostadil, parecen dar muy buenos resultados independientemente de los factores de riesgo cardiovascular, y el control glucemico, además del alprostadil se dispone de la papaverina, la clorpromazina y la fenoxibenzamina, que sólos o mayormente utilizados en combinación mediante fórmulas magistrales, dan la oportunidad a estos pacientes para continuar su vida sexual.
Un porcentaje de pacientes diabéticos con grave deterioro funcional, terminan necesitando una prótesis peneana, sin embargo; no se recomienda la implantación de prótesis maleables por el riesgo de erosión, aunque en un principio, la colocación de prótesis se consideraba contraindicada en pacientes con mal control, actualmente no hay evidencia de mayor incidencia de infecciones en estos casos.

Dr. Francisco López Montoya Urólogo-Andrólogo
Androsmedic


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