Diabetes y drogas: la zona de peligro


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Probablemente hoy en día, más que en ninguna otra época, las personas con diabetes saben que “simplemente decir no” generalmente no funciona. ¿No poder comer galletitas con leche? ¿No poder comer un cono helado en alguna cadena de comida? Las personas con diabetes son tan susceptibles como cualquier otra a los antojos de comida chatarra. Pero también pueden caer en la tentación de tomar demasiado alcohol, fumar cigarrillos o consumir otras sustancias ilegales progresivamente más dañinas para el organismo.

Todas estas sustancias son dañinas. ¿Pero en qué forma son dañinas y cómo afectan el control de la glucemia?

Los efectos del alcohol y la nicotina en la diabetes están muy bien documentados. Pero el rol de otras sustancias como la marihuana y otras sustancias ilícitas permanece poco claro todavía. Descubrir el impacto de las drogas ilícitas en la glucemia es una tarea difícil por diferentes razones. En primera instancia, porque las drogas son sustancias ilegales, y esa ilegalidad establece obstáculos éticos, políticos y financieros para llevar a cabo estudios científicos controlados que produzcan datos usables.

Representantes del National Institutes of Health (NIH), de la American Diabetes Association (ADA), y la Juvenile Diabetes Research Foundation (JDRF) reportaron que ellos no son concientes de que se hayan realizado estudios sobre el impacto de las dogas sobre la glucemia. Sin embargo, algunos profesionales diabetólogos, convencidos de la necesidad de este tipo de información, han combinado sus experiencias, investigación anecdótica y conocimiento sobre los efectos generales de las sustancias ilegales, para llegar en conjunto a algunas conclusiones.

Son parte de nuestro mundo.
El Dr. Stuart J. Brink, endocrinólogo del Centro para la Endocrinología y la Diabetes de Nueva Inglaterra, y además profesor asociado de clínica pediátrica en la Escuela de Medicina de la Universidad Tufos en Boston, escribió sobre sus descubrimientos en un libro publicado en 1987: “Pediatría y Diabetes Mellitus en Adolescentes”. “Buena gente” –anotó en su libro- que sin embargo cada tanto “se emborracha y se droga. Es parte de nuestro mundo, y las personas con diabetes también lo hacen”. A principios de los ´80, Keith Campbell, un farmacéutico y educador en diabetes compiló entrevistas con 100 usuarios de drogas ilícitas en el Hospital Universitario Emory en Atlanta, Georgia. Las personas con diabetes también eran parte de ese grupo. En la primera de tres partes de una serie titulada “Drogas recreacionales y diabetes” publicadas en revistas médicas a mediados de los ´80, Campbell escribió: “Si un alto porcentaje de los individuos de una sociedad usan drogas para propósitos recreacionales, resulta lógico asumir que esto mismo resultará cierto para un porcentaje similar de pacientes con diabetes. Esto puede causar un problema para los pacientes con diabetes, y parece ser un tema que es difícil de discutir con el equipo de salud que lo atiende. La dificultad en la comunicación entre los pacientes con diabetes y su equipo de salud acerca de las drogas recreacionales tiene como resultado un sistema de salud que básicamente evita hablar del problema”.

El Dr. Brink cree que el uso de alcohol y drogas ilegales por personas con diabetes es un tema que no se ha estudiado y del que se habla poco. Pero este tema surge diariamente en su práctica médica, que incluye más de 400 pacientes pediátricos, adolescentes y adultos. Para un 90 % de sus pacientes adolescentes, el uso de alcohol y drogas es un tema relacionado generalmente con la presión que sufren los chicos. Brink nota que ciertas drogas puede subir o bajar los niveles de glucosa en sangre. Las drogas que “levantan” como por ejemplo la cocaína, puede subir los niveles de glucosa. La marihuana, aunque no se considera como una droga que “levanta” puede aumentar también los niveles de glucemia.

El Dr. Brink y otros también han encontrado que los efectos de una determinada sustancia ilícita también varían enormemente de una persona a otra. Además, la potencia de estas sustancias varía ampliamente ya que se manufacturan de manera ilícita, sin controles ni estándares.

Peligrosas de muchas formas.
“Las personas quieren saber ¿cuántos vasos puedo tomar? ¿Cuántas pastillas puedo tomar? ¿Esta dosis me va a matar?” –indica el Dr. Campbell, quien es Profesor Asociado de Farmacología en la Universidad Estatal de Washington en Pullman.

“Depende de un montón de elementos” –explica-. “Farmacológicamente, realmente hay un efecto menor de las drogas en la glucemia, pero el efecto en el cerebro es realmente un problema enorme”. De hecho, el Dr. Campbell indica que la disminución progresiva de las funciones normales cerebrales son las responsables de un pobre manejo de la diabetes, y esto es lo que indirectamente trae todos los problemas de control de la glucemia.

En 1998, un estudio publicado por los Archivos de Medicina Interna determinaron que el uso de la cocaína era factor de riesgo para la cetoacidosis diabética, ya sea por sus efectos en las hormonas reguladoras o porque la pérdida de función cerebral normal del individuo lo llevaba a omitir dosis de insulina o medicamentos reguladores de la glucemia.

De acuerdo a Diabetes Nueva Zelanda, una organización nacional sin fines de lucro, consumir drogas callejeras o marihuana puede afectar directamente los niveles de glucemia por el efecto directo de las drogas en el cerebro. Por ejemplo, los usuarios de estas drogas pueden no reconocer los síntomas de una hipoglicemia o pueden confundir los efectos de una hipoglicemia con los efectos de la propia droga que están consumiendo.

La marihuana puede causar que el consumidor tenga más apetito, mientras que la cocaína tiene exactamente el efecto contrario. La droga llamada Éxtasis puede producir arrebatos de energía aparentemente ilimitada, y el consumidor puede no sentir la necesidad de comida o descanso, una situación que puede llevar rápidamente a la hipoglicemia.

Para las personas con diabetes, las fluctuaciones en la cantidad de comida que ingieren o la energía gastada requiere controles más seguidos de la glucemia y la habilidad de tomar decisiones importantes acerca de la insulina que deben administrarse, la medicación y las comidas. Las drogas, sin embargo, pueden afectar la percepción que el individuo tiene de la realidad y el tiempo, además de su propio juicio, alteraciones todas que determinan un comportamiento errático a la hora de mantener una glicemia correcta.

Algunas drogas hacen que las complicaciones “se compliquen”.


Más allá del efecto en la glucemia o en la capacidad cerebral, ciertas drogas pueden empeorar las complicaciones de la diabetes.

Investigadores del Hospital Malean en Belmont, Massachussets, escribieron en Mayo de 2002 un artí■■■■ en el American Journal of Cardiology, reportando que los consumidores frecuentes de cocaína “están en peligro de que se disparen una serie de peligrosos eventos vinculados con el riesgo de ataque al corazón o hemiplejia”. La cocaína cierra los vasos sanguíneos y aumenta la presión arterial, aumentando el riesgo cardiovascular que de por sí ya padecen las personas con diabetes.

Alcohol: la droga legal.
Dado que el alcohol es legal, sus efectos en el control de la diabetes, incluyendo el riesgo aumentado de hipoglicemia hasta 24 horas luego de su consumo, está perfectamente bien documentado. Tal como observa el Dr. Richard Furlanetto, Director Científico de la Juvenile Diabetes Research Foundation, los efectos del alcohol son fáciles de predecir, pero el grado de estos efectos puede ser más complicado de definir.

“Todo el mundo necesita conocer la forma en que su cuerpo reacciona al alcohol”, -advierte el Dr. Furlanetto-. “Mi mensaje es que si desea beber, no lo haga solo sino junto a amigos, con moderación, y que aprenda a conocer la cantidad que es segura para usted”.

De acuerdo a Diabetes New Zealand, el alcohol es la droga más común que puede ponerlo a usted en riesgo de hipoglucemia, dado que bloque la habilidad del hígado de producir glucógeno. El glucógeno es una forma de almacenamiento de glúcidos en el hígado y los músculos, que puede ser necesitado en forma rápida para aumentar los niveles de glucosa en sangre. Además, el alcohol trastoca la habilidad de las personas de manejar su diabetes y de reconocer una hipoglucemia.

“El hígado se comienza a ocupar en sacar el alcohol del cuerpo” –explica- “pero si en ese momento lo necesita para que fabrique glucógeno, Usted está entonces en serios problemas. Lo que normalmente sería una pequeña hipoglicemia se convierte en un infierno”.

En términos generales, las personas con diabetes deberían abstenerse de beber bebidas alcohólicas. A este grupo deberían sumarse también las personas con enfermedad hepática, niveles altos de triglicéridos, pancreatitis, enfermedad cardiaca o renal, mujeres embarazadas, diabéticos tipo 1 que tienden mucho a la hipoglicemia y personas con antecedentes de alcoholismo.

Alcohol: más enemigo que amigo.
El Dr. Jean Betschart Roemer, autor de los libros “En Control: una guía para adolescentes con diabetes” y “Adolescentes y Diabetes tipo 2: secretos para el éxito” dice que para tener éxito en el manejo del alcohol hay que seguir los siguientes consejos:
-Obtenga la aprobación de su médico tratante.
-Discuta con su médico las posibles interacciones que el alcohol puede tener con su medicación.
-Consuma alcohol conjuntamente con comida.
-Limite el consumo diario de alcohol a una bebida por mujer adulta y dos bebidas por hombre adulto (una lata de cerveza, una copa de vino o una medida de bebidas fuertes).
-Evite cócteles que tengan azúcar.
-Hágase controles de glucemia frecuentes mientras beba alcohol, especialmente si además de beber está haciendo ejercicio o bailando.
-Lleve siempre en su billetera una identificación como diabético, con un detalle de la medicación que usted toma.
-Deguste las bebidas despacio. Beba en sorbos pequeños y haga durar la bebida.
-Prepare o sírvase usted mismo la bebida, de modo de saber exactamente qué contiene su copa.
-Al acostarse luego de haber bebido, ponga la alarma a mitad de su noche de sueño para despertarse y testearse la glucemia.
-Beba en compañía de amigos o de quien sepa de su diabetes y sepa cómo tratarlo en caso de una hipoglucemia.
-Jamás beba y luego maneje.

Efectos de las sustancias legales e ilegales sobre el control de la diabetes.

Alcohol.
El alcohol altera el juicio y puede afectar la lucidez de una persona inhabilitándola para tener un buen control de su glucemia.
Se metaboliza como las grasas y contiene casi tantas calorías por gramo como la grasa (7 calorías por gramo el alcohol versus 9 calorías por gramo las grasas).
Promueve la hipoglucemia e impide la creación, almacenamiento y liberación de glucógeno. Aún una sola bebida alcohólica con un estómago vacío puede hacer bajar rápidamente la glucemia, acercándose al riesgo de hipoglucemia repentina y la posibilidad de pérdida de conocimiento. El riesgo de hipoglucemia puede persistir durante horas de haber consumido el alcohol, especialmente si junto con el alcohol no se consumieron alimentos.

Puede demorar el tratamiento correcto por una hipoglucemia, ya que una hipoglucemia puede parecerse a un estado de borrachera.
Interactúa con la medicación hipoglucemiante.

Tabaco.
Es un potente vasoconstrictor, estrechando los vasos sanguíneos.
Aumenta los riesgos de enfermedades oculares, enfermedad renal e impotencia.
Disminuye la absorción de la insulina.
Aumenta el riesgo de presión arterial, enfermedad cardiovascular y embolias cerebrales.
Exacerba las neuropatías.
Aumenta el riesgo de amputación de extremidades. Dentro de los diabéticos, los fumadores son 95 % de los amputados.

Marihuana.
Sus efectos están muy ligados a la dosis, pero la fuerza del ingrediente químico activo en la marihuana, conocido como THC Delta-9-Tetrahidrocannabinol puede variar ampliamente.
Causa problemas de memoria, concentración, percepción sensorial y espacial, coordinación de movimientos y resolución de problemas, todo lo que deriva en un control de la glucemia empobrecido.
Aumenta el apetito y puede causar exceso de alimentación, con la subsecuente hiperglucemia.
Afecta la memoria de corto plazo durante la intoxicación.
Mezclada con alcohol puede producir un desajuste profundo de las funciones cerebrales.
Afecta la tolerancia a la glucosa y causa hiperglucemia si es usada recurrentemente.

Anfetaminas. Cocaína. Drogas Psicodélicas.
Aumentan la glucosa sanguínea y cambian los hábitos alimenticios.
Pueden causar hiperglucemia como resultado de un descontrol en la producción de glucógeno por el hígado.
Alteran la percepción, lo que afecta la habilidad para manejar la diabetes.

Opiáceos. Heroína.
Cambian los hábitos alimenticios, lo que afecta la glucemia
Alteran la percepción, afectando la habilidad para manejar la diabetes.

Lo que el Alcohol y las Drogas le pueden hacer. Testimonio.
En 1984, la actriz norteamericana Mary Tyler Moore se convirtió en la primera persona con diabetes y problemas de abuso de sustancias ilegales en buscar ayuda en el Centro Betty Ford. Moore rompió su silencio acerca de su adicción al alcohol y las drogas, y su exitoso tratamiento, describiendo todo esto en su autobiografía de 1995 titulada: “Después de Todo”. Ella continuó con su exitosa carrera como actriz y ahora también es directora de la Fundación para la Diabetes Juvenil en U.S.A.
La historia de Moore es sólo un ejemplo de cómo alguien con diabetes puede superar los problemas de drogas y alcohol.

Fuente: Diabetes al día - ADA

NOTICIAS: Diabetes y tabaco, una combinación peligrosa
#2

Hola, queria contar mi experiencia con la Diabetes y la marihuana, hice un plan alimenticio semanal y lo implemente un semana sin fumar y otra fumando diariamente, en la semana que no fume siempre llegaba a la cena con no menos de 110, y en la semana que consumi siempre llegaba con apox 70 y en una ocasion con 55, en las dos me levantaba bien, como casi todos los dias, entre 80 y 100,no creo que cause Hiperglucemias, es mas creo que causa hipoglucemias leves,(segun esta experiencia personal claro) y una cosita mas es que me cuesta mucho tomar los 2 lts diarios de agua, al fumar uno se desidrata mucho y es un buen momento para aprovechar, lo que si me paso “Malo” es que al pincharme tengo la piel muy sensible y me duele,y una vez casi me olvido de inyectarme. Bueno ya comente mi experiencia, jeje, saludos y suerte !


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