Diferencias aceptar y rendirse


#1

Hay ocasiones en que las cosas no ocurren tal como las habíamos planeado. Aquí podemos encontrar un amplio rango de decepciones, entre ellas con mucha frecuencia lo que conocíamos o lo que creíamos que era “salud”.

Tras una pérdida, de tipo que sea, quienes se dedican al estudio de la conducta o salud emocional identifican una serie de etapas y destacan los escritos de la Dra. E. Kubler Ross. Ya hemos hablado antes de estas etapas pero hoy vamos a recordarlas y al finalizar el texto te compartiremos otras entradas con información similar. Vamos por partes.

  1. Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. No, no es verdad, yo no tengo diabetes Es una frase común y que escuchamos en consulta con frecuencia. Esta, al igual que las siguientes etapas es muy comun y la verdad es que sería raro que no pasáramos por ahí, lo interesante es pasar a la siguiente etapa y no quedarse enfrascado en la negación y el aislamiento.

  2. Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Por qué a miiiiiiiiii, bueno, no siempre habrá explicación ni respuesta concreta y todos tuvimos esa misma pregunta. Habiendo tantas y tantas personas en el mundo ¿por qué a mi?

  3. Pacto: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia. Bueno, intentaré cuidar mi glucosa en sangre, no siempre pero lo intentaré.

  4. Depresión: Es un estado, en general, temporal y preparatorio para la aceptación de la realidad. Requiera recibir grandes dosis de empatía. Vaya que seríamos raros si un diagnóstico de algo complejo como los diferentes tipos de diabetes no nos hicieran sentir deprimidos. Lo cierto es, que la tristeza y la depresión son distintas. La tristeza es un sentimiento normal, la depresión es una condición mental que requiere ayuda de diferentes fuentes para derribarse.

  5. Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz sino que es una tristeza serena.

Aquí un fantástico texto que encontré en la red y que resumí un poco, al final encontrarás la fuente y por supuesto que estoy buscando al autor para agradecerle.

Entonces, cuando nos ocurre un contratiempo, significa todo esto que debemos aceptarlo lo antes posible y pasar a otro tema? ¿Es ése el verdadero significado de la aceptación? ¿Cual es la diferencia entre aceptar y rendirse?

Supongamos que hemos preparado un fin de semana para pasarlo en compañía de una persona muy especial. Los planes incluyen actividades al aire libre. Lo hemos planificado con mucho cuidado y cariño. Nos hace una ilusión tremenda sólo pensar lo bien que nos lo vamos a pasar. Todo esta preparado y pensado milimétricamente. Por fin llega el gran día pero el tiempo decide no jugar a nuestro favor y, en contra de las previsiones meteorológicas, el día se levanta con una persistente lluvia torrencial. Además las previsiones no son optimistas: los meteorólogos preveen un día de lluvias abundantes. ¡Qué decepción! Todos nuestros planes malbaratados.

¿Qué es lo que nos decimos en estos momentos? Seguramente pensamientos de rabia y de resentimiento por lo que os está pasando. ” ¡Qué mala suerte! Toda la semana haciendo un tiempo magnífico y ahora se pone a llover, parece que sea a propósito.” , “¿Porqué me tiene que pasar esto a mí?” o cosas similares. Todos estos pensamientos son absolutamente lógicos y demuestran lo importante que era para nosostros que las cosas hubieran funcionado tal y como lo habíamos planeado. Por lo tanto, tratar que estos sentimientos y pensamientos no surjan es sencillamente imposible.

Hemos visto que esto que nos ocure corresponde con una de las fases del proceso que he descrito al principio y que tiene como fase final la aceptación. La clave está en que nos quedemos en esta etapa sólo el tiempo mínimo necesario, pero no más. Y para pasar esta etapa debemos darnos empatía a nosotros mismos y ser capaces de observar nuestros sentimientos aunque no sean agradables. Se requiere un punto de valentía para mirar el dolor y la rabia cara a cara. ¿Acaso sentir lo que sentimos no es una demostración de lo importante que es esa persona para nosotros? ¿No demuestra eso cuanto valoramos el tiempo dedicado en la preparación del día?¿No sirve esto para honrar lo que estamos sintiendo? Sólo con la aceptación de estos sentimientos seremos capaces de trascenderlo.

Supongamos que ya hemos pasado esta etapa y hemos sido capaces de honrar lo que sentimos. A partir de este momento ya hay las condiciones necesarias para que surja la siguiente pregunta: “¿Y qué puedo yo hacer ahora con esto que me ha pasado?”. Esto significa que lo aceptamos pero que no nos rendimos. Y se abren nuevas posibilidades de acción. Así podrían surgin pensamientos como: “Quizás podría pensar alguna actividad para interiores…. ¿ Quizás ir algún museo, o al cine, o a un balneario,….?”

¿Cuantos de nosostros, ante una dificultad nos quedamos esperando que alguien “nos rescate” sin tratar de buscar alguna alternativa? Es cierto que en la vida real, la solución al problema nunca es tan evidente com en la del video, sin embargo, que la solución no sea evidente no significa que no debamos tratar de buscarla, ¿No?. A mi me da la impresión que los protagonistas del video pasan por la etapa de lamentarse por lo que les ha ocurrido, pero simplemente se rinden. No se plantean en ningún momento qué pueden hacer ellos con lo que les pasa. Simplemente es culpa de otros y se quedan tranquilos con eso. Pero esta tranquilidad que surge del rendirse es como anestesiante porque inhabilita para la acción. Ni tan siquiera se lo plantean, no buscan, no luchan para tratar de cambiar lo que les ha pasado.

En cambio, si tratamos de buscar alguna salida y no la encontramos, podemos tener la tranquilidad que hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance. Es como “el descanso del guerrero”. Y esta tranquilidad es muy diferente a la que da la rendición, que es sedante, paralizante… ¿Cual preferiis tener vosotros?

Para finalizar aquí tenéis una cita que tiene relación con esto y es la siguiente:

“Dame serenidad, para aceptar las cosas que yo no puedo cambiar, serenidad para aceptar, pero también dame valor, valentía, empuje y entusiasmo para poder cambiar las que puedo cambiar, y dame la sabiduría que hace falta para discernir entre lo que puedo y lo que no puedo.”

fuente: http://rumbointerior.com/contacta/ (no dejes de consultar la página, tiene información muy buena y absolutamente fidedigna)


#2

muy agradable y util este tema, querida @Mariana1, y qu nos sirve a todo/as en este mundo dulce!!
leyendo, he analizado detenidamente todos los puntos expuestos y la gran realidad es qu la dbts, como se “nos incrusta” en nuestro ser, aunqu no lo esperemos ni deseemos, va haciendo su entrada triunfal en nostrs y pasamos, lo queramos o no, por esas etapas y muchas otras mas!
puedo decir ya qu lo reconozco, que me identifico con el n°5 del texto y es muy logico, con tantos anos de dulzura, qu llego a aceptar todo lo qu le dbts me ofrece y aun me siento privilegiada por lo poco qu me otorga en mi vivir dia a dia!
siento qu he tratado de convivir del brazo y muy junto a mi dbts qu ya nos conocemos taanto y, pese a éso, algun instante muy rarament , “levanta” su caracter para mostrarse, pero yo estoy tan al cuidado para qu no cometa grandes destrozos cmigo!!
todo ésto, en resumida cuenta, es una : “tristeza serena”, pero una satisfaccion y felicidad de guerrera porq los resultados positivos estan ahiiii!!!
algo qu ningun dbtco/a debe olvidar!
antes la dbts hay qu ser: VALIENTES Y GUERRERO/AS!!!
ésa es la DIFERENCIA bien clara: ACEPTAR PERO NO RENDIRSE!!:kissing_heart:


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