Ejercicio fisico y curacion de heridas


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Una de las más temidas complicaciones de la diabetes es la aparición y la posterior cicatrización de heridas, particularmente aquéllas de los miembros inferiores. Una herida abierta, naturalmente, predispone a la posibilidad de infecciones. Las infecciones, por su parte, además del daño que ocasionan sobre la salud en general deterioran notoriamente el control de la diabetes y el círculo vicioso patológico se cierra de una manera que nadie desea.

Por este motivo, resultan auspiciosas las conclusiones a las que arribaron expertos de la Universidad del Estado de Ohio (EE.UU.). En efecto, los expertos, liderados por el Dr. Charles Emery sostienen que la realización de actividad física acelera la reparación de las heridas tisulares, favoreciendo una más rápida cicatrización y disminuyendo de manera notoria el riesgo de infecciones que tengan como punto de partida la lesión cutánea.

El estudio que llevó a estos hallazgos se practicó sobre 28 adultos con edades de entre 55 y 77 años, que no habían participado de ninguna actividad física regular en los últimos 6 meses previos. Se dividió los participantes en 2 grupos: uno en el cual se le indicó una rutina de ejercicios físicos 3 veces por semana durante 3 meses, y otro al cual se le solicitó que no hicieran ningún cambio en sus actividades de rutina (que eran prácticamente nulas). A todos los voluntarios se les practicó una pequeña herida punzante en la cara posterior del brazo. En todos los casos se fotografió inicialmente las lesiones (que eran similares), y luego 3 veces por semana, hasta que hubieran desaparecido.

Las sesiones de ejercicio consistieron en un precalentamiento de 10 minutos con 30 minutos de pedaleo en bicicleta fija, 15 minutos de caminata o trote en una cinta y 15 minutos posteriores de enfriamiento. Se evaluó el rendimiento físico, mediante mediciones de oxígeno y se determinó la concentración de cortisol (hormona del estrés) en la saliva de todos los que tomaron parte de la investigación.

Al concluir la experiencia, los autores constataron que las heridas cutáneas se cerraron, en promedio, 10 días antes en quienes formaron parte del grupo de ejercicio, en comparación con quienes continuaron con su estilo de vida sedentario. La concentración de cortisol en la saliva fue más elevada en los que practicaron ejercicio, lo cual pudo haber sido el factor que explicara las razones por las cuales la actividad aceleraba la cicatrización de heridas.

Estos resultados parecen demostrar los beneficios del ejercicio físico, pero deben hacerse por lo menos 2 salvedades importantes. La primera de ella: no se trata de que cuando se produzca una herida iniciar un plan de entrenamiento físico. Los participantes de este trabajo habían comenzado su entrenamiento un mes antes de que se les practicara la herida de prueba.
Por otra parte, existen ciertas lesiones de miembros inferiores que demandan realizar reposo para mejorar algunos aspectos vinculados con la circulación sanguínea.

Por este motivo, de la experiencia debe rescatarse la importancia de incorporar al ejercicio físico en la rutina diaria de las personas mayores, particularmente si padecen diabetes. De este modo, no sólo se logrará un mejor control glucémico sino que se está “preparado” por si llega a suceder algún percance que implique lesiones cutáneas. Como siempre es el médico quien indicará el cómo y el cuándo de la actividad física más conveniente para cada caso.


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