El arte de vivir en armonía, equilibrio y balance


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Necesitamos diabéticos descansados, relajados, sobrios, que aunque tengan prisa, jamás anden apresurados. Necesitamos diabéticos que mantengan el equilibrio y el arte de vivir. Como personas afectas por la diabetes, debemos tener cuidado de no triturarnos en el molino del trabajo. El ritmo de vida actual, la vertiginosa velocidad con que se desenvuelve la vida nos estimula a volvemos adictos al trabajo.

La sentencia bíblica es clara: “seis días trabajaras y uno descansaras”. Y es por eso que hemos dividido el día en tres partes, 8 hrs. para descansar, 8 hrs. para trabajar y 8 hrs. para diferentes actividades personales y familiares. Saquemos el pie del acelerador y contemplemos el paisaje, de lo contario podemos tornarnos adictos al trabajo, relegando a segundos lugar la familia, la recreación y las amistades.

Dediquemos tiempo al arte de vivir, a la meditación, oración y lectura edificante. La meditación no es una práctica adscrita a un exclusivo credo religioso. La oración es un hábito que facilita la comunicación con lo Infinito, y la lectura nos produce un bien, abona nuestra riqueza; la buena lectura produce un bienestar al meditar en esas frases llenas de sentido suave y rico que alimentan el alma y el intelecto.

Meditación, oración y lectura, son un trío milagroso para el diabético. Piensa en el costo de la pereza mental, luego disciplina tu mente y busca el balance, la armonía y el equilibrio. ¡Practica el arte de vivir!

Es más fácil ordenar la casa, el taller, la oficina que nuestro mundo interior. Pon tu mundo en orden, tu mundo interior. Si nuestra vida interior está en desorden, experimentamos frustraciones, ansiedad y complicaciones. ¡Vivir es un arte!

En nuestro mundo interior es donde se forma nuestros valores y se desarrolla la autoestima. Busca el silencio, lleva un diario de vida y desarrolla el arte de vivir. El ser una persona afectada por la diabetes no nos desvaloriza. Luis L. Gavin


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