El enojo. Cuando expresarlo de manera saludable puede ser útil


#1

Autor: Joe Nelson
Traducción: Mariana

En las últimas semanas tuve la oportunidad de trabajar con adolescentes con diabetes tipo 1. La razón por la que trabajaba con ellos es porque algunas personas en sus vidas pensaban que su comportamiento en cuanto a la diabetes y sus actitudes cuando se les preguntaba al respecto eran poco amables. Las personas que llevaron a estos chicos eran médicos y papás y los adolescentes estaban menos que felices de estar ahí.

En cada una de las sesiones platicamos sobre la historia de los chicos con diabetes tipo 1 y el impacto que el diagnóstico había tenido en ellos y en sus familias. En cada una de las sesiones los muchachos indicaban que NO tenían ningún problema con la diabetes, que en realidad no eran gran cosa salvo cuando los adultos en sus vidas comenzaban a molestarlos sobre estos temas. Uno de los muchachos fue muy claro sobre los motivos de su enojo: su mamá le hacía poner cada vez más atención a su diabetes y el francamente no tenía ganas de hacer eso. Ella estaba “demasiado” involucrada y el estaba listo para irse a la universidad y no necesitaba o quería tanta persistencia.
Su manejo era relativamente decente y era activo en su autocuidado, en general creía que no necesitaba ayuda.

Los otros dos chicos estaban molestos prácticamente por todo: la mamá, la escuela, el médico y yo.
Por supuesto que al llegar negaban estar enojados y se veían ya malas notas en su escuela. Se negaban rotundamente a medir su glucosa en sangre y se les olvidaba aveces inyectarse- su control y manejo eran espantosos.

En todos estos chicos el enojo se veía en al superficie cuando quizá más adentro habría muchos otro sentimientos y circunstancias que necesitarían platicarse. Algunos de estos sentimientos eran sobre la diabetes (miedo y tristeza) y muchos otros se relacionaban con otras cosas de sus vidas. Uno de los chicos que identificó su enojo directamente también fue capaz más adelante de discutir sus miedos de dejar la casa y la frustración que le generaba no obtener crédito de su madre por el enfoque positivo en el cual ha abordado su diabetes. Los otros dos chicos se negaron a hablar pero luego se negaron a ver también lo que era muy evidente para todos los demás: se sentían solos, y tenían miedo de parecer vulnerables al pedir ayuda a otros.

De cierta forma, el enojo era útil para todos estos chicos y les regalaba distancia de los sentimientos con los que era demasiado difícil lidiar ; para ellos el enojo mantenía a la gente y la diabetes a una distancia saludable.

Lidiar con el enojo y con la diabetes al mismo tiempo es un tema complejo. A menos que tengas formas de manejar el enojo antes de haber sido diagnosticado con diabetes, esta seguramente se convertirá en el eje y centro de tu enojo tras el diagnóstico. Conozco personas que después de años de vivir con esta condición aún llevan mangas y ropas de enojo. Este enojo, mal acomodado y mal manejado es algo que con frecuencia recibo y con lo que vivo solo porque soy psicólogo.

Para mi, hay una gran diferencia entre personas que están enojadas y son capaces de expresarlo directamente y personas que se enojan conmigo sólo porque represento a otro profesional al cuidado de la salud que intenta que hagan cosas que NO quieren hacer. Ese no es mi trabajo pero es su percepción.

Supongo que escribo esto porque el enojo es uno de los sentimientos con los que me encuentro con mayor frecuencia y que cuando se maneja de forma adecuada puede ser muy útil para el individuo. Sin embargo, cuando no se expresa directamente podrá salir a la luz de formas menos útiles

Y tú ¿el enojo ha impactado tu vida? ¿De qué forma? ¿De manera positiva o negativa?


#2

Hola!!!

POR SUPUESTO QUE EL ENOJO HA IMPACTADO MI VIDA, Y DE LAS DOS MANERAS:

YO NO ME ENOJO FACILMENTE, LOGRO CONTROLARME PARA MANTENER LA CALMA.

CUANDO ME LLEGO A ENOJAR, NO ME AGRADA, PUES LA SENSACION ES DESAGRADABLE Y ME SUBE LA GLUCOSA. ESO ME DESAGRADA SOBREMANERA. ADEMAS ENOJADA ES MUY POCO PROBABLE RESUELVA CUALQUIER COSA, ENTONCES NO VALE EL ESFUERZO PERDER EL CONTROL POR ALGO, QUE LO UNICO QUE ME VA A TRAER ES DESEQUILIBRIO.

AUNQUE A VECES SI CREO NECESARIO ENOJARME PARA DESAHOGAR ALGO. ESO ES MUY, MUY OCASIONAL.


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