El gran mito de la nutricion ,la piramide mas falsa del mundo


#1

La FARSA de la Pirámide Nutricional y de sus recomendaciones!
Uno de los conceptos de nutrición que casi todos sabemos y hemos aprendido es el de la llamada pirámide nutricional, que siempre se pone de ejemplo gráfico y muy visual para explicar cómo debemos diseñar una dieta sana y equilibrada. De esa pirámide surgen las proporciones de macronutrientes que deberíamos tomar al día:

- carbohidratos: 55-60% del total de calorías diarias.
- Proteínas: 15-20% de las calorías diarias.
- Grasas: 20-25% del total de calorías.

Cómo se elabora el conocimiento científico!
Antes de adentrarnos en la interesante historia de la pirámide nutricional, debemos recordar que todo el conocimiento científico debe seguir los siguientes pasos:
Primero, elaborar una hipótesis, es decir, tengo una idea que creo que puede ser cierta (por ejemplo: El colesterol alto es la causa de los infartos). Este punto de partida me permite elaborar experimentos para probar o refutar mi hipótesis.
Por tanto, debo, en segundo lugar, diseñar y realizar los experimentos que permitan demostrar que estamos en lo cierto (Siguiendo con nuestro ejemplo, deberemos hacer dos grupos de pacientes similares en todas las características menos en las cifras de colesterol y seguirlos a ver si hay diferencias en el número de infartos en cada grupo. Esto nos permitirá decir si el colesterol alto aumenta el riesgo de infartos o no.
En tercer lugar, se publican los resultados y las conclusiones. Es el paso más importante para la ciencia y los ciudadanos y, muchas veces, el más duro para el investigador, ya que:
- Si los experimentos han demostrado que la hipótesis que hemos planteado es falsa, la gran mayoría de veces (por desilusión, por pensar que los resultados negativos no hacen avanzar la ciencia…), no los publicaremos, lo que es un error, ya que es tan importante saber que una sustancia produce una enfermedad, como que no la produce.
- si hemos conseguido demostrar la hipótesis, no sólo los publicaremos, sino que intentaremos difundirlos en el mayor número de medios posibles.

El origen de la pirámide nutricional
Las recomendaciones de la pirámide tal y como la conocemos ahora fueron establecidas en los Estados Unidos en los años 50 por tres protagonistas principales: Ancel Keys, director del Laboratorio de Higiene Fisiológica de la Universidad de Minnesota, un popular senador de los Estados Unidos llamado George McGovern y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y el Instituto Nacional de Salud Americano (NIH).
Empecemos por Ancel Keys y su hipótesis del colesterol como el origen de las enfermedades cardíacas.

Ancel Keys
Siguiendo el esquema de desarrollo de la ciencia, el Dr. Keys, creía que el exceso de grasas en la dieta era la causa de las elevadas tasas de infartos y enfermedades cardiovasculares en los Estados Unidos (la hipótesis), así que, en 1951, comenzó a recoger datos de distintos países del mundo, en cuanto al tipo de alimentación que llevaban y el porcentaje y tipos de enfermedades que padecían (el experimento).
Finalmente, en 1953 publicó un estudio, en base a los datos de 6 países (Australia, Canadá, Irlanda, Japón, Italia y Estados Unidos), con distinto porcentaje de consumo de grasa en la dieta y tasas de enfermedades cardiovasculares muy variables, donde demostraba que “Cuanto mayor es el consumo de grasas en la dieta, mayor es el número de muertes por arteriosclerosis (obstrucción de los vasos sanguíneos por placas de colesterol) y enfermedades cardíacas”.

Este estudio y, posteriormente, el famoso “Estudio de los siete países”, que desarrolló entre 1956 y 1970, le dieron tanta fama al Dr. Keys que incluso la prestigiosa revista Time le dedicó una portada.

La revista Time fue la que encumbró a Keys como “la cara de la sabiduría dietética de América” y fue en esta entrevista donde Keys afirmó que: “La dieta equilibrada y sana para el corazón incluía aumentar el consumo de los hidratos de carbono del 40% a casi el 70%, y reducir la grasa del 40% al 15%”.

"Desaprender para reaprender" a partir de los estudios del Dr. Keys
Hasta ahora, con lo que hemos visto, parece ser que Keys cumplió escrupulosamente con el método científico y demostró que la grasa es mala. Pero, ¿aportó todos los datos que tenía?
El magnífico físico, Premio Nobel, bohemio y humanista, Richard Feynman, cuando explicaba a sus alumnos cómo hacer ciencia, solía decir que:
“En la investigación, la idea consiste en esforzarse en dar la totalidad de la información para que los demás puedan juzgar con facilidad el valor de nuestra aportación, y no en dar solamente información que oriente el juicio en una u otra dirección… El primer principio es que uno no debe engañarse a sí mismo – y uno mismo es la persona más fácil de engañar-, una vez que uno no se ha engañado a sí mismo, no engañar a los demás científicos es una cosa fácil”.

En 1957, los Doctores Yerushalmy y Hilleboe descubrieron (reaprendieron) que el Dr. Keys disponía de datos de 22 países, pero que solamente publicó los datos de los 6 países que demostraban su hipótesis.

- Estados Unidos (22) y Canadá (3) tienen las tasas más altas de muerte cardiovascular, mientras que Dinamarca (6), Noruega (17) y Suecia (19) son de los países con menor porcentaje de mortalidad por esta causa, a pesar de que estos 5 países tienen un consumo muy similar y alto de grasas (40% del total de calorías de la dieta).
- México (14), Francia (8) y Chile (5) son los países con menor número de muertes cardiovasculares, aunque su consumo de grasas es alto (entre el 20 y 30%).
- Australia (1), Finlandia (7), Irlanda (10) e Israel (11) consumen la misma cantidad grasas (20-30%) que México, Francia y Chile y, sin embargo, las muertes por arteriosclerosis son entre 3 y 7 veces más frecuentes que en estos países.
Todos estos datos, nos demuestran que la hipótesis propuesta por Keys (“cuanto mayor consumo de grasas en la dieta, mayor cantidad de muertes cardiovasculares”), no debe ser correcta. Por tanto, el primer concepto que vamos a “desaprender & reaprender” sobre nutrición es que:
El porcentaje de grasas en la dieta no es el culpable de las enfermedades cardiovasculares
A pesar de que, de forma independiente, los profesores Yerushalmy & Hilleboe y un comité de cardiólogos de la AHA demostraron que: “las afirmaciones de Keys no se basaban en la evidencia científica”, Ancel prosiguió sus estudios en la misma dirección y, en 1970, publicó el Estudio de los siete países (Italia, Yugoslavia, Grecia, Finlandia, Holanda, Japón y Estados Unidos), volviendo a seleccionar los países y resultados que apoyaban su nueva hipótesis (“las grasas saturadas son las que aumentan los niveles de colesterol sanguíneo, lo que produce los problemas cardiovasculares”). Por ejemplo, entre los 7 países, eligió Japón (pocas grasas saturadas y pocas muertes cardiovasculares) y Finlandia (mucha grasa saturada y muchas muertes), en vez de elegir Francia (mucho consumo de grasas saturadas y muy pocas muertes cardiovasculares) y Suiza (mucho consumo de grasas saturadas y un porcentaje moderado de muertes cardiovasculares).

¡La guía dietética del Senador McGovern!
George McGovern fue un senador liberal y muy influyente en Estados Unidos durante los años 60 y 70. Tanto de su preocupación por la nutrición y el hambre, como su rechazo a la guerra de Vietnam surgió en 1961 la ley pública “comida para la paz”, cuyos objetivos fundamentales eran combatir el hambre y la desnutrición en el mundo, así como desarrollar la agricultura y el comercio de alimentos entre los distintos países.
En 1977, fuertemente influido por las ideas de Keys y por su afición de acudir a balnearios con su esposa para ser sometidos a programas de nutrición muy bajos en grasas y ejercicio diario, anunció la publicación de la primera Guía de Objetivos Dietéticos de Estados Unidos. Y así apareció la primera pirámide nutricional de la historia de la humanidad, basada en los estudios de Keys, donde se establecieron las proporciones de macronutrientes que hemos visto anteriormente.
Curiosamente, dicha Guía reconoce que no existe evidencia científica de que al reducir el porcentaje de grasa de la dieta, baje el colesterol sanguíneo, pero justifican la decisión de reducir el consumo de grasas, porque, como las grasas tienen más kilocalorías (Kcal) por gramo que los hidratos de carbono, si se reduce su consumo, será más difícil para la población ganar peso.

¿Qué podemos desaprender para reaprender de la pirámide nutricional de McGovern?
Los estudios demuestran que, aunque desde 1977 hasta hoy en día, ingerimos un 11% menos de grasas, un 4% menos de calorías totales al día, 2 de cada 4 mujeres y 1 de cada 3 hombres siguen algún tipo de dieta, y hacemos más ejercicio físico:
- Las tasas de enfermedad cardiovascular se han duplicado en los últimos 30 años
- Por otro lado, la decisión de reducir la cantidad de grasas de la dieta para prevenir la obesidad de la población no solo no ha sido efectiva, sino que, se han incrementado en un 30% las personas con obesidad y sobrepeso. En el grupo de mujeres entre 50 y 60 años, el sobrepeso y la obesidad casi se ha duplicado (¡ha aumentado un 43%!) en los últimos 30 años.
- Desde la aparición de la primera pirámide nutricional, la ganancia de peso ha aumentado de forma casi logarítmica.
- Desde la publicación de la Guía Dietética Estadounidense, el número de casos de diabetes asociada a la obesidad ha aumentado en un 400%.
- Si examinamos los datos de las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición (NHANES) que realiza el CDC de Estados Unidos, podemos ver que, desde que comenzó la creciente epidemia de obesidad y diabetes, casi todo el aumento en las calorías que ingerimos se ha producido a partir de los hidratos de carbono, lo que nos lleva al segundo concepto que vamos a “desaprender & reaprender”:
¡Ni la pirámide nutricional se basa evidencias científicas, ni la sustitución de las grasas de la dieta por hidratos de carbono ha evitado la obesidad y la diabetes, sino todo lo contrario!

¡El papel decisivo del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y del Instituto Nacional de Salud Americano (NIH)!
El psicólogo y Premio Nobel Daniel Kahneman demostró a mediados del siglo XX que: “Una manera segura de hacer que la gente crea en falsedades es su repetición frecuente porque la familiaridad no es fácilmente distinguible de la verdad”. Y puede que esta sea la clave del éxito de la pirámide nutricional ya que McGovern consiguió que Carol Foreman, una gran defensora de las ideas sobre nutrición del senador, fuera puesta al frente de la USDA y que desde este puesto contribuyera de forma decisiva a perpetuar este tipo de recomendaciones. De lo contrario no habría sido así, ya que tras la publicación de dicha Guía el lobby ganadero de Estados Unidos retiró su apoyo a McGovern y no fue reelegido en 1980.
Finalmente, en diciembre de 2000, el NIH convocó una conferencia de consenso para poner punto final a los 30 años de debate. En la ciencia, para desarrollar consensos, es fundamental que exista un equilibrio entre los que piensan de un modo y los que piensan lo contrario. En dicha conferencia, de los 20 científicos que fueron convocados, 17 estaban a favor de la hipótesis grasa (“Las grasas de la dieta, aumentan el colesterol y las enfermedades cardíacas”) y solamente 3 no creían que esta hipótesis fuera correcta. Las conclusiones de la reunión fueron publicadas en la revista Lancet: “No hay duda de que la dieta baja en grasa producirá una protección significativa contra la enfermedad cardíaca”. De esta forma, el NIH estableció que: “La controversia sobre la grasa en la dieta se acabó”.

En 2001, un grupo de investigadores de la Colaboración Cochrane publicó un metanálisis sobre si la dieta reducida o modificada en grasa podía prevenir las enfermedades cardiovasculares, donde concluyeron el que va a ser nuestro tercer concepto “desaprendido & reaprendido”:
¡Las dietas bajas en grasas o colesterol no tienen efecto sobre la longevidad, ni tampoco tienen un efecto significativo sobre los episodios de enfermedad cardiovascular!


#2

Muy buena información, yo estoy leyendo y a la vez poniendo en práctica una dieta libre de carbohidratos y que incluye comer proteínas y hasta el momento mi azúcar no se eleva como cuando seguía la del doctor que incluía carbohidrato


#3

Puedo desayunar, almorzar y cenar y no estoy con el pendiente de que mi azúcar se elevará y lo mejor de todo es que estoy bajando de peso y pronto me checare los niveles de colesterol y triglicéridos para saber si realmente es todo beneficio


#4

Hola Nancy,a mi también por el momento me va muy bien, con las low carb, tengo un mes comiendo PALEO y todo esta mucho mejor que antes, des afortunadamente a un a pesar de numerosos estudios CIENTÍFICOS que demuestran su beneicio en pacientes diabeticos TIPO 2 e incluso la misma ADA aprobó pero luego de una fuerte presion por parte de sus flamantes donantes ( aquellos como pepsi coca cola, y demas mafias) revirtio lo dicho, tal es el caso que el mismo link ya no esta abierto..

http://www.diabetes.org/news-research/research/access-diabetes-research/Ma-low-carb-diet.html

Realmente te felicito y que bueno que te estas beneficiando de la ciencia


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