El misterio de las edades


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Aunque con derechos reservados para VIAVIDA, S. A. no pude dejar pasar este texto. Espero sirva de disfrute y reflexión.

Autor: Dr. Jorge Carvajal Posada

Te duele el estómago. El vago, no tan vago en esta ocasión. El simpático que ha perdido tal vez su simpatía. Ácido clorhídrico, acidez quemando el estómago cuando ya tal vez también quema la vida. Antiácidos. Analgésicos. Recetas para calmar el dolor.

Si en la endoscopia sólo ves el estómago, si en las bacterias sólo podemos ver bichos para combatir, si sólo vemos la fisiología en lo que también es vida en el cuerpo inscrita, ¿Cómo podemos quejarnos de los resultados?. ¿Cómo pretender sanar a ninguno si no sabemos cuidarlo?. Cómo pretender tener servicios de salud si sólo luchamos contra la enfermedad?. ¿Cómo se nos va a quitar este miedo mortal si en lugar de vivir luchamos contra la muerte?.

Pero al fin de cuentas mucha gente que clínicamente muere, regresa sólo para contarnos que no existen lugares como infiernos o paraísos. Simplemente estados de consciencia que son sitios de encuentro en el que uno es recibido, por el Dios en que uno cree, por la familia, por la esperanza, por la luz o el amor incondicional que al no juzgar no necesitan perdón ni juicio final. Igual que aquí fluye la vida, la vida allá continúa, porque es vida materia prima de eternidad.

Al fin y al cabo, si nos es la vida la que se pierde cuando uno cree que pierde la vida, ¿por qué estamos luchando? Tan vez alcancemos la longevidad que añoramos sin haber vivido la vida, tal vez podamos aplazar la muerte aplazando también la vida. Podemos escoger vivir en hibernación anestesiando el dolor de vivir, o vivir intensamente la vida como el que sabe que un día se muere pero la muerte no teme, porque sabe también que vivir es sólo un nacer y morir perenne.

Tal vez multipliquemos todas las cantidades y dividamos las calidades. Tal vez podamos hacer que aparenten vida nuestros cadáveres. O puede también que algún día conquistemos la cuarta, la quinta, o la enésima edad, sin conquistar el misterio de las edades que ha consistido siempre en atrapar, en los instantes, eternidades.


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