El perro podría ser el mejor amigo de un diabético


#1

Investigadores irlandeses esperan poder demostrar que el agudo sentido del olfato de
un perro lo habilita para vigilar los niveles de azúcar en sangre de los diabéticos.

Los caninos ya han demostrado que son capaces de guiar a los ciegos, alertar a los
sordos y ayudar a los discapacitados físicos en sus tareas diarias.

Sin embargo, investigadores de la Universidad Queen’s en Belfast, Irlanda del Norte,
están llevando la idea del “compañero útil” más allá al reunir evidencia científica que
pueda demostrar que los perros pueden detectar con fiabilidad los descensos peligrosos
del nivel de azúcar en sangre en los diabéticos.

“Los informes anecdóticos sugieren que algunos perros pueden advertir con
anticipación la hipoglucemia mediante el uso de su sentido del olfato para ‘olfatear’ si
los niveles de azúcar en sangre de sus amos están descendiendo”, dijo la investigadora
principal y profesora de psicología Deborah Wells.

Más de veinte millones de niños y adultos estadounidenses tienen diabetes, de acuerdo
con la American Diabetes Association. Los que tienen diabetes no producen suficiente
insulina, una hormona que el cuerpo necesita para convertir los azúcares, almidones y
otros alimentos en energía.

Los diabéticos deben examinar con regularidad su nivel de glucosa en sangre, incluso a
veces en mitad de la noche para evitar subidas y bajadas que puedan causar
insuficiencia orgánica, señalan los expertos.

Wells espera dar con las pistas que los perros detectan de forma que puedan ser
reconocidos y entrenados oficialmente como sistemas de advertencia anticipada para los
diabéticos.

Al menos dos organizaciones en los Estados Unidos ya están entrenando a perros para
detectar los bajos niveles de glucosa. No obstante, sigue siendo un misterio qué
perciben los caninos exactamente cuando una persona experimenta una bajada del
azúcar en sangre, dijo Mark Ruefenacht, fundador de Dogs for Diabetics en Concord,
California.

La organización está trabajando con un laboratorio forense para identificar un posible
olor.

“Sólo que no hemos dado con las respuestas correctas”, dijo. “Cada vez que creemos
tener la respuesta, descubrimos que no es así”.

Ruefenacht, diabético, entró a formar parte de la organización hace tres años motivado
luego de que un cachorro que estaba criando para Guide Dogs for the Blind le
despertara una noche. Ruefenacht olvidó revisar su azúcar en sangre antes de dormir, y
cree que tuvo una convulsión que alarmó al cachorro.

Desde entonces, el grupo de voluntarios ha asignado 30 caninos entrenados a los
hogares de residentes del norte de California que padecen de diabetes tipo 1.

La demanda de perros es alta; más de cien personas están en lista de espera.

Dogs for Diabetics utiliza a Labradores Retrievers que no se gradúan de la escuela de
adiestramiento de perros guía. Estos perros normalmente reprueban por razones como
negarse a caminar en la lluvia o subir una escalera mecánica, que son habilidades
importantes para ser un perro guía, pero no para ser un perro que brinde ayuda general.

Ruefenacht señaló que su perro recibió entre tres y cuatro meses de un entrenamiento
similar al que se usa para preparar perros para la detección de narcóticos y explosivos.
A los caninos de dos años se les enseña primero a detectar muestras de olores de azúcar
baja en la sangre. Luego aprenden a detectar ese olor en las personas y a alertar otros al
agarrar con su boca un tubo delgado que cuelga alrededor de su cuello.

Los perros que completan el entrenamiento de forma exitosa tienen una precisión de
noventa por ciento, aseguró Ruefenacht.

Estos caninos inteligentes no son los únicos que deben aprender nuevos trucos.

Mary Simon ha combatido la diabetes durante más de tres décadas y ahora conduce
cuatro horas cada semana desde su casa en Fresno para asistir a la clase reglamentaria.
“Necesito urgentemente a este perro”, dijo Simon, una diabética que también es
directora médica de la Diabetic Youth Foundation en Concord, California.

Los medicamentos que toma dificultan su capacidad para percibir los descensos
nocturnos del azúcar en sangre, agregó, y el sensor especial de glucosa que usa no
siempre funciona.

Cuando Simon se enteró por primera vez de que los perros eran capaces de detectar la
hipoglucemia hace unos cuantos años, no consideró en ese momento que necesitaba el
talento de esos animales ya que los sensores de glucosa justo acababan de salir al
mercado. Desde entonces, cambió de opinión.

“Según mi experiencia personal necesitamos [a esos perros] ahora mismo”, apuntó.
No todo el mundo confía tan rápidamente en la capacidad de los caninos.

Larry Myers, veterinario y profesor de la Universidad de Auburn en Alabama, ha
entrenado perros para detectar de todo desde medicamentos hasta plagas agrícolas
durante 25 años. Destacó que todavía está en cuestión si los perros pueden detectar en
verdad los bajos niveles de azúcar en sangre, pero cree que es una posibilidad que
amerita ser explorada.

Aunque los perros tienen capacidades olfativas extraordinarias, señaló que no son
sensibles a todos los compuestos químicos.

“¿Acaso los individuos hipoglucémicos emiten, de hecho, un olor característico? No lo
sé, y no creo que nadie lo sepa en estos momentos”, destacó.

Otra posibilidad aparte del olor es que los perros sean capaces de identificar señales
visuales, que se cree es el caso cuando detectan convulsiones. Esos perros
presuntamente pueden percibir cambios fisiológicos muy sutiles en su compañero
humano que pueden empezar entre cinco y 45 minutos antes de un ataque real.
Entonces, los perros advierten a los humanos para que puedan encontrar un ambiente
seguro o tomar medidas de precaución.

“Resulta que los perros son realmente sensibles a cambios sutiles en el comportamiento
de los individuos justo antes de una convulsión”, dijo Myers. “Es más que un hecho que
los perros son excelentes observadores del comportamiento humano”.

Fuente: Asociación Valenciana de Diabetes; boletín marzo 2009.
Mail: adv_valencia@ono. com info@avdiabetes.org


#2

ana:muy buena informacion,nunca pense que esto fuera posible,aunque cuando dafne estubo con cetoacidosis,antes que nosotros pudieramos darnos cuenta,nuestra gatita estaba constantemente sobre ella,cosa que nunca hace porque dafne no es muy amante de los gatos.
esto empezo cuando ella tubo varios dias de hiperglucemias,no se si sera parecido a lo que nos contas con los perros,pero te paso la anegdota.
ella estubo 2 o 3 veces con cetoacidosis y siempre paso lo mismo,no podia sacarse la gata de encima,aunque ella la corriera,ella le saltaba a la falda o se le resfregaba por las piernas,hasta llego a subirse a la cama de dafne ,cosa que tiene prohibido.en ese momento dafne no se hacia los controles con las tiras reactivas de orina,para prevenir la aparicion de cetoacidosis,y termino internada,ahora se lo hace,pero la gata sigue haciendo lo mismo.es como que la previene antes de que ella se haga los controles.


#3

Algo sai como lo que cuentas tu gabriela,me pasa a mi con mi gato.Sin saber como ni porq es el primero que se da cuenta que algo no va bien y no se separa de mi lado.Es increible pero es cierto!!!
BESITOS!!!


#4

No lo dudo Ana,tengo una perrita maltes conmigo hace 13 años,y solo le falta hablar,cuando ando mal,indiudablemente ella se encuantra echada junto ami,y me ve como diciendome "rte comprendo"Dorly,asi se llama mi perrita,llego acasa hace 13 años como regalo de fin de cursoso de mi hijo,y no sabes cuantos momentos de felicidad nos ha dado,forma parte de nuestra familia,teoricamente ya sta viejita,de hecho ahora duerme mucho,pero su semblante es muy juvenil,no se si huele o siente k algo no anda bien,pero,indudablemente,en esos dias,ella anda tras de mi.un saludo y un beso Ana,te cuidas xfa


#5

Ohh entonces es más común de lo que me imaginaba!!! sorprendente!!


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