El Saxofonista


#1

Repetía cada día el mismo movimiento al pasar por aquella esquina, colocando una moneda en el pañuelo rojo donde el músico previamente había puesto otras tantas, con la esperanza de que sirvieran como anzuelo y se incrementaran las ganancias al llegar la tarde.

Como de costumbre, ella pasaba por su lado camino del trabajo situado dos calles adelante. Antes de llegar a la esquina ya resonaban en sus oídos los dulces acordes que desprendía el saxofón. Aquel hombre pulsaba con ágiles dedos sus teclas, produciéndole un efecto de alegría para el resto del día.

Con disimulo lo miraba intentando conseguir una respuesta a las miles de preguntas que se formulaba diariamente.

¿De donde será?, Era evidente por sus rasgos físicos, su tez morena, sus ojos pequeños que provenía de otro país, Perú, Bolivia, Colombia, quizá Argentina…

¿Estará casado?, Lo mismo podría tener cuarenta que cincuenta años. Nada le indicaba su edad ni su estado civil, incluso podría tener nietos…

Se imaginaba una historia diferente cada día en la que aquel hombre era el protagonista. Historias de sufrimiento, donde se veía obligado a dejar atrás a los seres queridos, o historias relacionadas exclusivamente con la música, en las que nos acordes mágicos dedicados a ella la envolvían en sus frágiles sueños.

A veces se detenía un poco más adelante de él con la excusa de buscar la moneda en el bolso y con la esperanza de que reparara en ella, pero él solo le devolvía la mirada agradecida y continuaba ensimismado en sus pensamientos y ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor.

Ella continuaba su camino sin volver la vista atrás, tropezando con otras personas que emulaban un gesto y colocaban otra moneda más para agradecer la música que alegraba su paseo.

A él, se le quebraban los ojos y mil preguntas bullían su cabeza, ¿Podré sobrevivir hoy?, ¿podré regresar algún día a mi hogar?.

Alzaba la vista al cielo y dibujaba las imágenes que pretendían borrarse en la distancia y que cada día se le hacía más difícil mantener, imágenes de su lejano país, imágenes de su amada…

Entonces… tocaba el saxofón con inusitado ardor, cada nota era un lamento, cada melodía era pasión y cada día se volvía una nueva interrogante.


#2

Juan Carlos ¿acaso has estado en Xalapa? Aquí lo tenemos, con la diferencia que se trata de un anglosajón, y a la menor oportunidad lo escucho como extasiada.


#3

Hola MAry, fíjate que al parecer en todos las poblaciones tenemos alguien así, aqupi en México, existen muchos, más por zonas como la condesa, polanco, incluso en chapultepec los he visto, en fin, creo que siempre hay alguien con ese tipo de características, Besos!!!


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