Enfermedad renal y alimentación. Conceptos y conceptos


#1

Los riñones se encargan, entre otras funciones, de limpiar la sangre de nuestro organismo. Cuando se produce una enfermedad renal y esta afecta de forma importante la función de ambos riñones (los riñones funcionan menos de un 50%) pueden comenzar a aparecer algunas complicaciones. La alimentación en la enfermedad renal debe ir dirigida a conseguir varios objetivos:

  • intentar que esta enfermedad avance lo más lenta posible
  • que las comidas que tomamos no aumenten mucho los niveles de algunos tóxicos en la sangre
  • que mantengamos un estado nutricional adecuado…
  • y, en general, mantenernos en las mejores condiciones posibles.

No lo olvides: tu estado nutricional va a depender, fundamentalmente, de la alimentación que realices. La persona con enfermedad renal, a lo largo del tiempo, puede pasar por varias etapas o tratamientos: prediálisis, diálisis y/o trasplante renal.

Las recomendaciones nutricionales van a variar en algunos aspectos de una a otra etapa de la enfermedad, así mismo, dentro de una misma etapa pueden haber diferencias según el sexo, peso, talla, nivel de actividad, etc.

Trucos útiles para la persona con enfermedad renal crónica:

a) Cómo dar sabor a las comidas sin añadir sal
La reducción del sodio, y por lo tanto de la sal, es uno de los grandes caballos de batalla de muchas enfermedades, entre ellas la enfermedad renal crónica. Debemos tener en cuenta que al no utilizar sal vamos a ir descubriendo una mayor variedad de sabores que antes quedaban casi anulados por el sabor de la sal.
Aconsejamos que la reducción del consumo de sal se haga gradualmente y, sobre todo, te pedimos un poco de paciencia. Al principio es cuando más vamos a notar este cambio en el sabor, aunque poco a poco nos iremos acostumbrando a estos sabores.

Para hacer este proceso más agradable te aconsejamos que utilices al cocinar:
• Uso de aliños: aceite + ajo + perejil
• Hortalizas de condimentación: apio, ajo, puerro, cebolla, tomate, zanahoria.
• Hierbas aromáticas y especias: se pueden utilizar solas o como combinación de varias de ellas. Algunas de las más comunes son, perejil, laurel, romero, orégano, albahaca, nuez moscada, cominos, pimienta, pimentón, tomillo, menta…. todas combinan con los alimentos. Si la hierva aromática que vamos a utilizar es seca, aconsejamos que la añadas en los últimos minutos del guiso, de esta forma estaremos sacando más provecho a su sabor.
• Aromatizar los aceites: puede sernos útiles en aceites que vamos a utilizar para aliñar ensalada, carne o pescado, para cocinar con ese aceite o bien para acompañar sobre un poco de pan en un aperitivo.
• Macerar o infusionar los componentes aromáticos (hierbas aromáticas o especias) en el aceite durante 3 ó 4 semanas al menos. Ejemplo: poner en aceite un pimiento seco, unos dientes de ajo y una ramas de tomillo y dejarlos macerar durante aproximadamente un mes.
• Calentar al baño maría el aceite junto con las especias o hierbas aromáticas a unos 60 grados durante 30 minutos. Ejemplo: 5 dientes de ajo y 1 ó 2 guindillas.

b) Cómo quitar potasio a los alimentos
Podemos quitar parte del potasio de los alimentos con:

Remojo y cambio del agua de remojo: Los alimentos una vez pelados y puestos en remojo en abundante agua empiezan a perder parte del potasio que contienen. Cuanto más horas estén en remojo y más pequeños sean los trozos de alimento, mayor superficie estará en contacto con el agua y, por tanto, mayor será la cantidad de potasio que eliminaremos. Si cambiamos el agua de remojo quitaremos más potasio.
Debemos tener en cuenta que esta técnica permite eliminar algo de potasio, pero dependiendo del alimento se perderá más o menos potasio.

Hervido: Este es uno de los trucos más efectivos para quitar potasio de los alimentos. Cuando hervimos un alimento estamos quitándole potasio, pero debemos saber que este potasio se pasa al agua del hervido. Ten cuidado y evita tomar esa agua o caldo, ahí hay mucho potasio.

Recomendamos que a los 10-15 minutos de estar hirviendo el alimento cambiemos el agua hirviendo por otra nueva, limpia.

Para evitar que el alimento que estamos cocinando se nos quede con una textura poco agradable (algo endurecido), recomendamos que cuando le cambiemos el agua del hervido no le añadamos agua fría. Para esto aconsejamos tener preparada una segunda olla con agua hirviendo y cuando saquemos el alimento del primer agua lo introduzcamos rápidamente en la segunda olla, que ya estará hirviendo, dónde acabará de cocinarse con todo el aliño necesario.

La eliminación de potasio será aún mayor si partimos desde agua fría en el primer hervor.

Alimentos congelados: los alimentos congelados (ej: verduras y hortalizas) tienen menos potasio que los productos frescos, además de conservar muchas de las propiedades beneficiosas del producto fresco.
Alimentos en conserva: están mucho tiempo en contacto con un líquido, por lo que tienen menos potasio. Siempre debemos desechar el líquido de la conserva, ahí hay mucho potasio.
En algunas ocasiones llegamos a aconsejar el lavar muy bien el alimento, incluso ponerlo
en remojo o darle un pequeño hervor.
Cuantos más trucos utilicemos, mayor cantidad de potasio quitaremos.


¿Cuáles alimentos tienen menos nivel de Potasio?
#2

Me llevare un pedazo de tu texto a aderezos :blush:


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