¿Es el sedentarismo "el nuevo tabaquismo"? Rotundamente no


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Los riesgos para la salud que conllevan los periodos prolongados de sedentarismo, de ninguna manera son comparables a los vinculados al tabaquismo, según epidemiólogos y expertos en salud pública de Canadá, Australia y Estados Unidos.[1]

De hecho, aproximadamente 10 años de reportes en los medios que sostienen que “el sedentarismo es el nuevo tabaquismo”, pueden haber desviado la atención de los verdaderos peligros del tabaquismo, indican Jeff K. Vallance, Ph. D., de la Faculty of Health Disciplines at Athabasca University , en Alberta, Canadá, y sus colaboradores.

Una revisión y análisis de la bibliografía relativamente pequeña en torno a la conducta sedentaria, en comparación con los numerosos estudios acerca del tabaquismo, muestra que las estimaciones de riesgo y las diferencias de riesgo absoluto para el tabaquismo son casi 10 veces peores para el sedentarismo, señalan.

La única excepción es el riesgo de diabetes de tipo 2, que se incrementa a casi el doble en personas que permanecen sentadas durante más de ocho horas al día, señalan los autores en su perspectiva publicada el 1 de noviembre en la versión electrónica de American Journal of Public Health.

Los reportes en los medios sobre los riesgos del sedentarismo superan ampliamente la evidencia científica

“Cualquier grado de tabaquismo aumenta aproximadamente 180% el riesgo de muerte por cualquier causa, en comparación con un incremento del riesgo de 25% atribuible al sedentarismo. No se recomienda hacer comparaciones directas de las consecuencias del sedentarismo y el tabaquismo en la salud”, puntualizan.

Por ejemplo, en uno de los metanálisis más recientes se comunicó un hazard ratio (HR) de 1,22 para la mortalidad por todas las causas asociada al sedentarismo y los resultados en la salud.

En comparación, el riesgo relativo de muerte por todas las causas para los fumadores actuales, en comparación con personas que nunca habían fumado, fue de 2,80 para hombres y 2,76 para mujeres. En personas con tabaquismo intenso que fumaban 40 cigarrillos al día o más, el riesgo relativo fue de 4,08 para hombres y 4,41 para mujeres.

Estas estimaciones se corresponden con diferencias en riesgo absoluto de más de 2.000 muertes excesivas por cualquier causa por 100.000 personas/año entre los fumadores con tabaquismo más intenso, en comparación con personas que nunca han fumado, explican los autores. En contraste relevante, la comparación de personas con periodos de sedentarismo más breves y más prolongados reveló que el número de muertes excesivas por 100.000 personas fue de 190.

Los autores puntualizan que desde el año 2010 los reportes de los medios han sugerido que un sedentarismo excesivo puede ser tan perjudicial, o incluso peor para la salud, que el tabaquismo. En un análisis reciente se identificaron 300 noticias que declaraban: “el sedentarismo es el nuevo tabaquismo”.

Afirmaciones como esta han “superado ampliamente la evidencia científica disponible”, comentan los investigadores.

“Con base en el análisis de la investigación del tabaquismo, es evidente que el sedentarismo y el tabaquismo son conductas distintas con diferentes niveles de riesgo asociado”.

No obstante, las noticias sobre los perjuicios del sedentarismo aumentaron 12 tantos entre 2012 y 2016, según muestra su artí■■■■. Las noticias aparecen en múltiples medios, incluso en las publicaciones de alto nivel, como la revista Time y las afiliadas a instituciones clínicas respetadas, como la Mayo Clinic Health Letter.

“Dado el estado actual de la evidencia, no está justificado equiparar sedentarismo con tabaquismo, ya que esto desorienta al público y puede distorsionar y minimizar los riesgos persistentes graves del tabaquismo”, advierten Vallance y sus colaboradores.

“La Ley de los titulares de Betteridge afirma que cualquier titular en forma de pregunta puede ser respondido con un no. ¿Es el sedentarismo el nuevo tabaquismo? No”, enfatizan.

El tabaquismo contribuye con 21% a todas las muertes en hombres y 17% en mujeres, señalan los autores. En 2012, el costo global anual de las enfermedades atribuibles al tabaquismo se estimó en 467.000 millones de dólares, y se considera que el tabaquismo producirá mil millones de muertes en el siglo XXI.

Solo en Estados Unidos se estima que las compañías tabacaleras invirtieron cerca de 8.700 millones de dólares en la comercialización de cigarrillos entre los estadounidenses. “Se desconoce la carga económica del sedentarismo y no son equivalentes los grupos de interés relevantes y la cantidad de dinero invertida”, indican los investigadores.

Sin embargo, el sedentarismo excesivo no está exento de riesgos

No obstante, el sedentarismo excesivo no está exento de riesgos.

Un estudio de 1,2 millones de personas de 54 países demostró que la tasa de mortalidad por todas las causas relacionadas con el sedentarismo era de 3,8%. Un metanálisis demostró que el riesgo de diabetes de tipo 2 fue casi el doble de alto en personas que permanecían sentadas durante más de 8 horas cada día, en comparación con quienes lo hacían durante menos de 4 horas (HR: 1,9).

Asimismo, para otras enfermedades crónicas comunes como las enfermedades cardiovasculares y todos los tipos de cáncer, los periodos de sedentarismo prolongados también se asociaron a incrementos en el riesgo de incidencia y mortalidad, aunque fueron mucho más pequeños: 10% a 20% (HR: 1,24 y 1,15, respectivamente).

Los autores puntualizan que estas estimaciones del riesgo relativo corresponden a un exceso de casi 33 muertes relacionadas con enfermedad cardiovascular, 27 muertes asociadas con cáncer y 610 casos nuevos de diabetes por 100.000 personas/año en individuos con los más altos grados de sedentarismo, en comparación con los grados más bajos de sedentarismo.

Su análisis también demostró que el sedentarismo está vinculado a un aumento en el riesgo de depresión (RR: 1,14).

Además, un análisis combinado armonizado de más de un millón de personas reveló relaciones significativas entre los periodos de sedentarismo prolongado diario, que incluyen tiempo de ver televisión y mortalidad por todas las causas en personas con bajos niveles de actividad física. Aunque los riesgos de tiempos de sedentarismo más prolongados podrían compensarse con 60 a 75 minutos de ejercicio moderado a vigoroso cada día, el ejercicio no atenuó el hecho de mirar televisión.

De cualquier manera, una hora o más de ejercicio aeróbico cada día “probablemente no es posible para la mayoría”, puntualizan los autores.

“Los investigadores deben colaborar estrechamente con las instituciones afiliadas para comunicar sus hallazgos de la manera más responsable”, señalan.

“La comunidad científica también debería hacer lo posible por transmitir mensajes claros y veraces al público y evitar los encabezados sensacionalistas que favorecen sus posturas o hallazgos”.

Fuente: Medscape


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