Estadounidenses comen muy salado; las autoridades quieren combatir el problema


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Salero y pimentero en un restaurente de Nueva York (2009). Los estadounidenses comen demasiado salado y las autoridades sanitarias deberían imponer límites a la presencia de sodio en la alimentación, ya que el exceso de sal es un factor de hipertensión y de problemas cardiovasculares, estimó esta semana un informe encargado por el Congreso.

Los estadounidenses comen demasiado salado y las autoridades sanitarias deberían imponer límites a la presencia de sodio en la alimentación, ya que el exceso de sal es un factor de hipertensión y de problemas cardiovasculares, estimó esta semana un informe encargado por el Congreso.

Los estadounidenses comen demasiado salado y las autoridades sanitarias deberían imponer límites a la presencia de sodio en la alimentación, ya que el exceso de sal es un factor de hipertensión y de problemas cardiovasculares, estimó esta semana un informe encargado por el Congreso.

Los estadounidenses consumen en promedio 3.400 miligramos de sodio por día (el equivalente a una cuchara y media) en vez de un máximo de 2.300 miligramos (1 cucharada) recomendadas por el Departamento de Agricultura (USDA), cuando el nivel ideal es de 1.500 mg/día.

Pero como el 77% de la sal consumida por los estadounidenses a diario proviene, no del salero, sino de la alimentación industrial preparada y de los restaurantes, "es difícil para la gente reducir su consumo de sal", lamentó un informe del Instituto de Medicina encargado por el Congreso y el Centro de control de enfermedades (CDC).

"Hace 40 años que conocemos la relación entre la sal y el desarrollo de la hipertensión y de otras enfermedades mortales, pero no logramos disminuir ese condimento en nuestra alimentación", afirma Jane Henney, profesor de medicina y presidenta del comité de expertos autores del informe.

"El apetito de los estadounidenses por la sal es el resultado de un cambio de hábitos de consumo, con más alimentación industrial, comidas realizadas fuera de casa y menos preparación culinaria con alimentos simples y crudos", añadieron los expertos. Según ellos, "el gusto de la gente puede ser progresivamente modificado hacia menos predilección por el sabor salado" gracias a una acción directiva y progresiva de la agencia de control de los alimentos, la FDA.

Consultada por la AFP, la FDA indicó que "examinaría de cerca en las próximas semanas las recomendaciones del informe" y que se crearía un "grupo de trabajo inter-agencias sobre el sodio" para estudiar futuras etapas.

"Lograr hacer bajar el consumo de sodio demandará una acción nacional coordinada con la participación de todos", indicó una portavoz, Pat El-Hinnawy.

Del lado de la industria, grupos alimentarios como Kraft Foods, Pepsico o Subway aseguraron que realizan un esfuerzo para reducir la proporción de sal -actualmente sin límite- en las papas fritas o los quesos. Pero "las compañías temen perder consumidores, que prefieren seguir consumiendo sal", estima el Instituto de Medicina.

Según un estudio reciente de las Universidades de Columbia y de California, "solo 3 gramos menos de sal por día (1.200 mg de sodio) reducirían 11% los casos de nuevas enfermedades cardiacas y 13% las crisis cardiacas".

Pero los productores de sal no ven con buenos ojos una eventual reglamentación. "Ninguna prueba demuestra que los niveles de consumo actuales de sal tengan efectos negativos sobre la salud como más crisis cardiacas o mortalidad cardiovascular", afirmó el Salt Institute en su sitio.

http://salud.latam.msn.com/xl/latinoamerica/articulo_afp.aspx?cp-documentid=24001758


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