Estoy triste


#1

No se desde cuando… pero creo que ya llevo cierto tiempo así . Soy bien portada todos los días mi medicamento , mis inyecciones, mi trabajo, mis hijos, mi casa, …ninguna actividad la he descuidado, pero desde hace tiempo no avanzo, no decido, no me muevo del mismo sitio… tengo miedo.De un tiempo para acá tengo miedo de tomar decisiones, y simplemente siento que debo pasar el día haciendo bien todo y seguir al otro igual, no tengo metas ni a corto ni a mediano plazo y mucho menos a largo. Tengo miedo a fracasar , Estoy revuelta toda. Sin embargo siempre tengo una sonrisa para mi familia y gente que me rodea, aparento estar bien, tengo éxito en el trabajo hago todas las actividades “que debo hacer” pero TENGO MIEDO.


Se que la vida es bella, que debo tener un plan de vida con metas incluidas en ella. Si me se toda la teoría TODA pero aun así ¡¡¡¡tengo miedo¡¡¡¡ y estoy muy triste: Necesito avanzar ... pero no se como.

#2

Hola vicky,a veces pasamos por estos momentos que no sabemos describir que es, pero cuanod te sientas asi piensa en tus hijos que te necesitan,cambia de rutina ,vete a pasear a algun sitio que te agrade,lee un libro interesanre ,vete a la peluqueria,cambia de look busca relajarte de alguna forma .Yo soy mama de una niña que tiee diabetes,y confieso que a veces estoy en cuatro paredes con esto,y reflexiono mi hija me necesita fuerte y vuelvo a empesar.Empieza por pensar cuales son tus metas y como debo hacer para empezar y comienza sin peroooooo,DI QUIERO ,PUEDO Y HAGO SOY AUTOSUFICIENTE .un besote y cuidate y acuerdate a gente que te quiereeeeeeee


#3

Vicky,
Cuando vivimos con diabetes es un poco mas comun sentir tristeza e incluso caer en depresion. Muchos hemos pasado por eso. Te recomiendo que te unas a este grupo:
http://www.estudiabetes.org/group/diabetesydepresion

Has hablado con tu medico sobre la posibilidad de que estes deprimida? Quizas podria darte algun tratamiento.


#4

Hola Manuel,

Si he hablado con el e insiste en mandarme antidepresivos y unos que por lo que he leído no son muy buenos para la salud a parte de ser muy caros Cymbalta. Pero hago mi vida normal soy funcional solo que tengo mucha tristeza y creo que no necesito antidepresivos. No se … pienso que el sentirme asi es parte de la diabetes


#5

Yo uso Cymbalta: estoy de acuerdo que es costosa. Pero no es la unica opcion. Hay varias opciones genericas que cuestan MUCHO menos.

En fin… la vida con diabetes muchas veces viene acompannada de depresion, pero no signfica que tienes que sentirte asi. Otro antidepresivo natural (que tambien ayuda con la diabetes) es el ejercicio.

A comienzos de mayo vamos a tener una sesion de video chat sobre el tema… mantente en sintonia.

UN ABRAZO y feliz domingo!


#6

Hola Vicky, yo no soy diabetica para empezar, pero mi esposo sí, y llevamos 17 años juntos, se como te sientes, mas porque eres mujer y ser diabetico es mas dificil , se que te ganan los sentimientos, pero quiero decirte que el mundo no se acaba por eso la vida sigue y si tienes una familia, pues ver por ellos, habla sobre todo con tu esposo que el sepa como te sientes, pero sobre todo, hechale muchas ganas, arriba el ánimo que no decaiga ,es muy fuerte yo lo se, no esta en ti pero es algo que debes superar y aceptarlo y vivir con ella, lo que debes hacer es informarte más y si esta bien que busques ayuda, y si traes el azucar alta debe haber algun motivo, te lo digo porque hacer corajes tambien les afecta, por eso te digo que debes controlar tu caracter y sobre todo tus chequeos con el médico no dejes de hacertelos ok, cuidate por favor y deja las tristezas, que no te dejan nada bueno, se feliz, y no permitas que nada ni nadie estropee tu felicidad y vas a salir adelante, saludos desde Sonora,México…Raquel…:heart:


#7

Sabes, a veces me siento la persona más desdichada de este mundo. Llego a creer que soy una víctima universal y que he venido a este mundo para sufrir. Primero fué la muerte de mi padre cuando para mí era uno de los pilares de mi vida, cuando por fín había yo comenzado el camino correcto, apenas me había ido del Uruguay en busca de mis sueños, una carrera por delante, y una semana después, de repente, fallece, con apenas 49 años. Fué un golpe muy duro porque cuando amamos mucho a alguien creemos que nada malo le podrá pasar, que siempre lo tendremos cerca nuestro, dándonos aliento, apoyándonos, aconsejándonos (mis padres siempre fueron mis mejores amigos y mis mejores consejeros). Cuando recibí esa noticia, todo parecía haber perdido sentido, regresé con mis últimos ahorros a Uruguay para ver a mi padre ausente de este mundo ya, no conseguía conformarme. Gracias a mi madre, una MADRAZA que dedicó toda su vida a sus hijos, conseguí superar ese golpe y seguir adelante. A pesar de no tener dinero ni ánimos para regresar al Brasil donde apenas habia comenzado una nueva vida, ella me dijo: “Tu padre no habría querido que desistieras de tu sueño. Seguí adelante. Yo te voy a conseguir la plata y vas a volver y seguir luchando por lo que quieres”. Una semana más tarde estaba yo nuevamente en Brasil, hecha un papel arrugadito, pero dando continuidad a mis estudios que tanto había querido y que mi padre tanto había apoyado. Lo veía en cada cosa que hacía, no conseguía asimilar que estaba muerto. De a poco fuí aceptando que ya no estaba más, que nunca más lo vería, lo abrazaría, aunque me dolía, fuí entendiendo que hay diferentes maneras de estar cerca de una persona. Obtuve muchos logros que realmente me dejaron muy felíz y muchos se los dedicaba a mi viejo. Me estaba yendo bien económica y amorosamente. Me casé, tuve una hermosa hija. Nada podría ya andar mal. Hasta que cumplió 2 añitos y poco después, el peor momento nunca imaginado, el diagnóstico de diabetes. Creí que fuera el fín. No quería ni pensar en una vida así para mi hija, dependiendo de pinchazos, testes, insulina, privaciones. Por qué eso me estaba ocurriendo? Sin embargo gracias al apoyo de toda mi familia, mi esposo, mi vieja, una madre excepcional, mis hermanos, y por ella, mi amor, mi hija, conseguí levantarme y salir adelante peleándola para que esté siempre lo más controlada posible, y mira que eso con ella es difícil, pero no miramos para atrás, cada día es una nueva lucha y conseguimos driblar las adversidades. Mi madre visitándonos siempre y nosotros viajando a Uruguay una vez al año conseguimos mantener la familia siempre próxima y siempre, muy unida. El año pasado mi madre me llama de Uruguay diciéndome que anda enferma y no han detectado lo que tiene. Volví a Uruguay con mi hija y pasé junto a mi madre el peor año de mi vida, algo que nunca podría imaginar luego de lo que pasó con mi niña. A sus 60 años, acababa de jubilarse, le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad rara que se da en un paciente de cada 100.000, una enfermedad degenerativa en la cual las neuronas motoras van muriendo de a poco, paralizando las diferentes partes del cuerpo hasta llegar a la muerte, la cual a esa altura es lo que el paciente más pide y desea. Increíble, terrible, pero cierto. Día a día, mes tras mes, ví como aquella personita dulce que todo me lo daba, que todo hacía por mí, con la que contaba para lo que fuera en cualquier momento, mi cómplice, mi amiga, mi mejor aliada, se iba acabando de a poquito, ver su sufrimiento, el de una persona que toda la vida fué super activa, independiente, trabajadora, destacada en su trabajo, en su misión de madre, en todo, y verla allí, dependiente de los otros para todo, acompañar ese sufrimiento, fué seguramente lo más doloroso que me tocó vivir. Se fué hace casi un año y la extraño cada día de mi vida. Pero tengo una pequeña que depende de mí y que es toda mi vida, y eso me da siempre fuerzas y ánimos para seguir adelante. Ya con todo esto, en agosto del año pasado, sin antecedentes en mi familia además de mi hija, abrí cuadro de diabetes yo también. Realmente, de todo lo que me pasó fué lo menos traumático para mí en el momento, si bien que claro, cuando a veces me pongo a pensar en el desenlace de todos los sucesos desastrozos y tristes de mi vida, no puedo evitar sentirme triste, o buscar algún rincón donde desahogarme sin que nadie me vea. Pero desde luego que basta ver a mi princesa, su carita, sus ojitos, su sonriza, su alegría, para entender que ella ha sido la mayor bendición de mi vida, entender que de solo verla ya mi alma se llena de felicidad por que existe, porque es parte de mi vida y porque con ella a mi lado, todo, absolutamente todo, puede y será superado.

Todo esto para decirte que no importa qué tan duros o difíciles sean los sucesos de tu vida, de una manera u otra siempre hay un lado diferente de visualizar las cosas, la manera correcta, que te hará entender que a pesar de todo, vale la pena estar aquí. También coincido con nuestro amigo Miguel en lo del ejercicio, pues yo desde que he comenzado me siento mucho más dispuesta y animada, llena de planes y deseos de hacer cosas. No dejes que el miedo te venza, gánale de mano, VENCELO!!!


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