Fibras alimentarias: un concepto nutricional


#1


Varios estudios en humanos y animales han demostrado que el aporte de fibra a la dieta contribuye a mantener la salud y a prevenir o evitar enfermedades. Además, ayuda a modificar la composición y/o actividad metabólica de la microflora intestinal y a alterar benéficamente la cantidad de productos finales, generados tras el metabolismo bacteriano.

La definición de fibra ha generado mucha confusión en los últimos años. La fibra dietaria es sólo un concepto nutricional, no es una descripción exacta de un componente en la dieta. Se recomienda que el término de fibra dietaria soluble e insoluble se vaya eliminando paulatinamente y que el valor energético de los carbohidratos que alcanzan el colon se establezca en 2 Kcal/g, para propósitos nutricionales y de etiquetado. La definición como tal tiene una larga historia. Su término se origina con Hipsley en 1953, y su definición ha presentado varias alternativas. (Ver Tabla 1).

Clasificación

Desde un punto de vista práctico, se considera apropiado clasificar las fibras según su grado de fermentación, lo que da lugar a dos grupos claramente diferenciados, el de las fibras totalmente fermentables y el de las parcialmente fermentables. (Ver Figura 1).

• Fibras fermentables

Las fibras fermentables comprenden las gomas, los mucílagos, las sustancias pécticas y algunas hemicelulosas. Estas fibras son solubles y se encuentran fundamentalmente en frutas, legumbres y cereales. Su solubilidad en agua condiciona la formación de geles viscosos en el intestino. Se caracterizan por ser rápidamente degradadas por la microflora anaerobia en el colon. Este proceso depende, en gran medida, del grado de solubilidad y del tamaño de sus partículas, de manera que las fibras más solubles y más pequeñas tienen un mayor y más rápido grado de fermentación. Dicho proceso da lugar, entre otros productos, a los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Los efectos fisiológicos más importantes de los AGCC consisten en disminuir el pH intraluminal, estimular la reabsorción de agua y sodio, fundamentalmente a nivel de colon ascendente, y potenciar la absorción de cationes divalentes en el colon.

• Fibras no fermentables

Comprenden aquellas fibras en las que la celulosa es un componente esencial y la lignina se combina de forma variable. Se incluyen también algunas hemicelulosas. Las fibras parcialmente fermentables son escasamente degradadas por la acción de las bacterias colónicas, por lo que se excretan prácticamente íntegras por las heces. Por este motivo, y por su capacidad para retener agua, incrementan la masa fecal, que es más blanda, la motilidad gastrointestinal y el peso de las heces.
Sin embargo, la clasificación propuesta por Ha MA nos proporciona de forma más concreta los conocimientos actuales, que permiten un desglose más claro:

- Polisacáridos no almidón
Son todos los polímeros de carbohidratos que contienen, al menos, veinte residuos de monosacáridos. El almidón digerido y absorbido en el intestino delgado es un polisacárido, por ello se utiliza el término “polisacáridos no almidón” para aquellos que llegan al colon y poseen los efectos fisiológicos de la fibra. Podrían clasificarse en: celulosa, b-glucanos, hemicelulosas, pectinas y análogos, gomas y mucílagos.

- Oligosacáridos resistentes
Son hidratos de carbono con un nivel de polimerización menor, que tienen de tres a diez moléculas de monosacáridos. Se dividen en fructooligosacáridos (FOS) e inulina, galactooligosacáridos (GOS), xilooligosacáridos (XOS) e isomaltooligosacáridos (IMOS).

- Ligninas
No son polisacáridos sino polímeros que resultan de la unión de varios alcoholes fenilpropílicos. Contribuyen a dar rigidez a la pared celular. La lignina no se digiere ni se absorbe, ni tampoco es atacada por la microflora bacteriana en el colon. Una de sus propiedades más interesantes es su capacidad de unirse a los ácidos biliares y al colesterol, retrasando o disminuyendo su absorción en el intestino delgado. Muchas verduras, hortalizas y frutas contienen un 0,3% de lignina, en especial en estado de maduración. El salvado de cereales puede llegar a un 3% de contenido de lignina.

- Almidones resistentes
Son la suma del almidón y de sus productos de degradación, que no son absorbidos en el intestino delgado de los individuos sanos. Se dividen en cuatro grupos:

1. Tipo 1 (atrapado): se encuentran en los granos de cereales y en las legumbres.
2. Tipo 2 (cristalizado): no puede ser atacado enzimáticamente si antes no se gelatiniza. Sus fuentes son papas y harina de maíz.
3. Tipo 3 (retrogradado): almidón que cambia su conformación ante fenómenos como el calor o el frío. Al calentar el almidón en presencia de agua se produce una distorsión en las cadenas de polisacáridos, adquiriendo una conformación al azar. Este proceso se denomina gelatinización. Al enfriarse, comienza un proceso de cristalización, llamado retrogradación. Este fenómeno es responsable, por ejemplo, del endurecimiento del pan.
4. Tipo 4 (modificado): almidón modificado químicamente de forma industrial.

- Hidratos de carbono sintéticos
Son carbohidratos sintetizados artificialmente pero que tienen características de fibra dietética, tales como:

• Polidextrosa.
• Metilcelulosa, carboximetilcelulosa, hidroximetilpropilcelulosa y otros derivados de la celulosa.
• Curldlan, escleroglucano y análogos.
• Oligosacáridos sintéticos.
• Fibras de origen natural.

Sustancias análogas a los hidratos de carbono, que se encuentran principalmente en alimentos de origen animal, tales como:
• Quitina y quitosan.
• Colágeno.
• Condroitina.

Algunas sustancias que pueden ser incluidas como fibra dietética pero que todavía resultan controvertidas, serían:

• Polioles no absorbibles (manitol, sorbitol).
• Algunos disacáridos y análogos no absorbibles.
• Algunas sustancias vegetales (taninos, ácido fítico, saponinas).

Fermentación de la fibra

El proceso de fermentación de la fibra en el colon es fundamental. Gracias a él se produce el mantenimiento y el desarrollo de la flora bacteriana, así como de las células epiteliales. Como resultado de esta fermentación bacteriana, se produce hidrógeno, dióxido de carbono, gas metano y ácidos grasos de cadena corta (AGCC), acético, propiónico y butírico, en una proporción molar casi constante 60:25:20.
La fermentación colónica de la fibra produce energía y su valor oscila entre 1 y 2,5 cal/g. Como es lógico, el valor energético de la fibra dependerá de su grado de fermentabilidad. Ésta es probablemente la propiedad más importante de un gran número de fibras, ya que de ella derivan multitud de efectos, tanto locales como sistémicos. La fermentabilidad está bastante relacionada con la solubilidad de cada fibra (Ver Figura 1).


Recomendaciones mundiales de fibra e ingestas

No se han establecido recomendaciones específicas del consumo de fibra dietética. Para los adultos se sugiere un aporte entre 20-35g/día, o bien aproximadamente de 10-14 g de fibra dietética por cada 1.000 kcal. De forma general, la fibra consumida debe tener una proporción de 3/1 entre insoluble y soluble. En la Tabla 2 se presenta un resumen de las recomendaciones para poblaciones sanas de agencias y países, que sugieren determinadas ingestas de fibra.

Enfermedades relacionadas con bajos consumos de fibra

La fibra representa un papel muy trascendental en la mayoría de las funciones del sistema digestivo, desde la masticación hasta la evacuación de las heces. Desde siempre se ha relacionado el bajo consumo de fibra con la aparición de determinadas enfermedades. (Ver Tabla 3).

Efecto prebiótico de la fibra

El término prebiótico fue introducido por Gibson y Roberfroid. Ellos lo definieron como aquel componente no digerible de los alimentos, que resulta beneficioso para el huésped porque produce estimulación selectiva del crecimiento y/o actividad, de una o de un número limitado de bacterias en el colon.
En este sentido, los criterios para definir un prebiótico serán, por tanto: resistencia a la digestión en intestino delgado, hidrólisis y fermentación por la microflora colónica, y estimulación selectiva del crecimiento de bacterias en el colon. (Ver Diagrama 1).
El efecto prebiótico de un carbohidrato suele valorarse en función de su capacidad de estimular la proliferación de bacterias “saludables” o deseables (bifidobacterias, lactobacilos) en detrimento de las no deseables (bacteroides, clostridium, E. coli).
Las bifidobacterias constituyen el 25% de la población bacteriana intestinal del adulto. Este grupo de bacterias ha mostrado efectos beneficiosos.
Algunos de ellos son: la síntesis de vitamina B, la inhibición del crecimiento de gérmenes patógenos, disminución del pH intestinal, del colesterol, protección de infecciones intestinales, estimulación de la función intestinal y mejora de la respuesta inmune.
No toda la fibra o carbohidratos no digeribles tienen actividad prebiótica. De hecho, parece que las bacterias o probióticos prefieren metabolizar los carbohidratos de tamaño pequeño (oligosacáridos) más que los de tamaño mayor (polisacáridos). En la actualidad existen tres carbohidratos ampliamente estudiados, por su alta eficacia y por los efectos prebióticos que presentan: la inulina, los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS).
La trascendencia de estos hallazgos está por venir. En el futuro, se establecerá claramente una relación entre la ingesta adecuada de fibras con efectos prebióticos, a través de su fermentación bacteriana en colon y la prevención de ciertas enfermedades.

Referencias

1. Escudero Álvarez, E. y González Sánchez P.: La fibra dietética. Nutrición Hospitalaria. 21:61-72, 2006.
2. García Peris, P.; Bretón Lesmes, I.; Compes, C de la Cuerda y Clambor Álvarez M.: Metabolismo Colónico de la Fibra. Nutrición Hospitalaria. 17:11-16, 2002.
3. Gibson GR, Roberfroid MB. Dietary modulation of the human colonic microbiota. Introducing the concept of prebiotics. J Nutr 125:1401-1412, 1995.
4. Gibson GR. Fiber and effects on probiotics (the prebiotic concept). Clin Nutr. 23 (supl 2), 2004.
5. Gomez Candela, C.; I. de cos Blanco A. e Iglesias Rosado, C.: Fibra y Nutrición enteral. Nutrición Hospitalaria. 17:30-40, 2002.
6. Ha MA, Jarvis MC, Mann JL. A definition for dietary fiber. Eur J Clin Nutr. 54:861-864, 2000.
7. www.inulinplaza.com. Sensus, INC.

http://www.alimentacion.enfasis.com/notas/7738-fibras-alimentarias-un-concepto-nutricional


#2

HOLA SOY SUSY MEDINA Y K CREES NO ENTENDI NADA ALGUIEN PODRIA EXPLICAR EN PALABRAS SENCILLAS K GRANOS PODEMOS COMER Y CUALES NO O TODOS O K DE K??? POR FISSSS


#3

Hola Susy te expilco en forma sencilla. Los diabéticos debemos incluir fibras en nuestra alimentación ya que ellas nos dan valor de saciedad y ademas retardan la absorción de los carobohidratos. Por lo tanto es preferible elegir alimentos que la contengan. Cuáles son: Verduras, frutas (las que se puedan consumir con sus cáscaras), legumbres como la lenteja, cereales con fibras como es el arroz integral. Si consumes productos de panadería (pan o galletas) que sean integrales es decir con el agregado de salvado de trigo.
Agregar también a las sopas o a los caldos o al yoguth avena, una cucharada o salvado de trigo.
En el caso de consumir harinas que sean también integrales.
Espero haberte ayudado.
Un abrazo Susy desde Argentina.


#4

HOLAA GRACIAS ERES MUY AMABLE…


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