Flor de un día


#1

Yo di un eterno adiós a los placeres
cuando la pena doblegó mi frente,
y me soñé, hombre indiferente
al estúpido amor de las mujeres.

En mi orgullo insensato yo creía
que estaba el mundo para mí desierto,
y que en lugar de corazón tenía
una insensible lápida de muerto.

Más despertaste tú mis ilusiones
con embusteras frases de cariño,
y dejaron su tumba las pasiones,
y te entregué mi corazón de niño.

No extraño que quisieras provocarme,
Ni extraño que lograras encenderme;
porque fuiste capaz de sospecharme,
pero no eres capaz de comprenderme.

No esperes ya que tu piedad implore,
volviendo con mi amor a importunarte;
aunque rendido el corazón te adore,
el orgullo me ordena abandonarte.

Yo seguiré con mi penar impío,
mientras que gozas envidiable calma;
tú me dejas la duda y el vacío,
y yo, en cambio, mujer, te dejo el alma.

Porque eterno será mi amor profundo,
que en tí pienso constante y desgraciado,
como piensa en la vida el moribundo,
como piensa en la gloria el condenado.


#2

De quien es este poema?


#3

De tu servidor Yolanda, quedo a tus órdenes… Saludos!!


#4

Wow,aparte de todo lo escribiste tú!!! Felicidades,está muy bonito!!!


#5

Claro!!, todo lo que veas publicado en mi Blog es de mi autoría, cuidate mucho!!


#6

Excelente Juan Carlos, felicidades ( ya lo copié).
Saludos


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