FÚTBOL NACHO FERNÁNDEZ: disciplina y constancia


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¿Sabías que Nacho vive con diabetes tipo 1?

“No sé si aún les he agradecido a mis padres todo el esfuerzo que han hecho”

Disciplina y constancia han sido las bases para enfrentarse a la enfermedad

Reconoce que sólo le quita el sueño una cosa: “Perder un partido”

“Con 12 añitos”, cuando la vida le obligó a madurar de golpe. “Era viernes e íbamos a un torneo. Recuerdo que hacía mucho pis y bebía mucha agua”. Su madre no tenía buenas vibraciones y decidió llevarle al médico. Diagnóstico: diabetes tipo 1. “Me tuve que quedar ingresado en el hospital varios días y lo peor es que me perdí el torneo”. Fútbol, por encima de todo. Pero lo peor estaba por escucharse: “La doctora que me atendió me dijo que no iba a poder jugar al fútbol nunca más”. Aquello eran palabras mayores. “Fue el peor fin de semana de mi vida sin duda”. La noticia cayó como una bomba en la familia. “No sabías muy bien lo que suponía, no había mucha información, tampoco te hablaban claro…”, recuerda su padre. “Al final fuimos nosotros los que indagamos, preguntamos a distintos médicos… Fue duro”.El lunes siguiente, la lectura que le hicieron fue otra. “El doctor Ramírez me explicó que el deporte era fundamental para las personas diabéticas, que por supuesto podría jugar al fútbol”. Y él estaba dispuesto a hacer lo que fuera. La insulina se convirtió en su compañera más fiel; las comidas había que pesarlas, controlar horas y cantidades…". Y de nuevo a disfrutar del balón.

Nacho, en el césped de la Ciudad Deportiva.
Su entrenador de entonces, Rodolfo, y el Real Madrid, le arroparon. "Hasta el día de hoy el club no ha hecho más que ayudarme». Reconoce que se cuida mucho, «la alimentación y el descanso son fundamentales cuando estás en un club como el Real Madrid». Y en esto radica su éxito: desde los12 años no se ha perdido ningún partido por lesión. El pasado marzo, el 6 blanco sufrió por primera vez un problema muscular en los isquios de la pierna derecha que le obligó a ser sustituido. No pudo evitar las lágrimas cuando le sentaron en el banquillo. Hacer público que convive con la diabetes ha sido un paso al frente para normalizar una enfermedad que, aunque traicionera y grave, no es ni mucho menos el fin del mundo y, con unas rutinas, permite llevar una vida completamente normal. Es de los primeros que llega a Valdebebas y de los últimos que deja las instalaciones. Tras llevar a sus hijos a la guardería, aterriza en la Ciudad Deportiva. «Desayuno allí, normalmente. Suelo hacer algo de gimnasio antes o después del entrenamiento, que empieza a las 11 horas». Después pueden comer allí, llevarse la comida o comer fuera. «Prácticamente todos los días es la misma dinámica».


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