Halloween, sus celebraciones y niños con diabetes


#1

En mi país conmemoramos el día de muertos, es una tradición de nuestros antepasados y es una fiesta llena de color que en lo personal me gusta. Por la cercanía con los vecinos del norte (Estados Unidos) en mi país también es cada vez más frecuente festejar Halloween. Y como madre de un niño pequeño me parece divertido verlos disfrazados y salir a la calle a pedir dulces. Espera, ¿dulces? Sí, es un dulcerío tremendo. Soy de esas personas que procuran no satanizar ningún tipo de alimento pero reconozco aún así que hay menos propiedad nutrimental en un dulce que en muchos otros alimentos deliciosos y típicos mexicanos.

Hace unas semanas las mamás de varios niños que me visitan en mi consultorio me preguntaron preocupadas qué podrían hacer en este caso. ¿Dulces? ¡Querrá comerlos todos! Porqué no mejor los prohibimos.

En lo personal me parece que vivir con diabetes no nos debería ahuyentar en ningún caso de ningún evento social, y entre ellos Halloween es un tema delicado pero no imposible de manejar. Te comparto algunos consejos que aplico en casa, si bien mi hijo no vive con diabetes en casa procuramos vigilar de forma divertida y educativa la alimentación para que así él saque sus propias conclusiones y pueda platicarlo con sus amigos de clase y por supuesto yo no dejo pasar la oportunidad para platicarlo con las mamás de quienes me visitan y de los amigos de mi hijo.

1. UNO SOLO. Claro, la idea es salir a pedir dulces. Pero la diversión del asunto no está en comerlos todos sino en el disfraz, la decoración y salir a “pedirlos”. En México la situación ya no está como para salir con niños en halloween a pedir dulces pero quizá organizar una fiesta con gente conocida podría ser una opción alternativa. Claro, ahí habrá dulces. ¿Y entonces? niños con diabetes y niños sin diabetes deben ser enseñados a elegir sus alimentos. Finalmente nuestro ejemplo es importante y vernos comer todos y cada uno de los dulces como adultos no es la mejor forma de enseñar a los pequeños. Elige uno sólo, come ese dulce que has elegido y guarda los demás. En casa los utilizamos aveces para otras actividades que involucran más bien hacer collares y figuras y no para comerlos, también los guardamos para el año que entra que pase alguien distraído a pedirlos a la casa y abrir para ver sus disfraces.

2. TUS ALTERNATIVAS MENOS CALÓRICAS. “Para mañana todos traigan dulces!” dijo la maestra un día en la escuela de mi hijo y claro, yo, parada de pestañas consideré eso poco adecuado pero comprendo el ambiente social y la idea de “festejar”. En nuestro caso procuramos llevar otras golosinas a los amigos que no tengan que ver con “azúcares simples”. El año pasado por ejemplo llevamos bolsitas muy pequeñas con palomitas hechas en casa y disfrazadas de halloween con listones naranjas y verdes. Fue un éxito que alguien llevar algo que no fuera “paleta”. Otro año nos esforzamos juntando pequeñas botellas pet para luego recortarlas, limar las orillitas para evitar lastimarnos y con papel decorativo naranja y verde hicimos unas calabazas y unos frankenstein que luego llenamos de juguetitos de mercado. Debes saber que gasté además menos dinero que comprando dulces. La creatividad premia y así si alguien te pregunta “qué onda con tus palomitas” podrás mencionar que fue un detallito a la salud de sus pequeños.

Seguramente tu tienes más consejos que yo, ¿nos compartes tus ideas?


#2

Mi dilema de todos los años, no tengo niños pero en mi colonia todos los niños se juntan y salen a pedir dulces, y la que sufre soy yo!! Qué les doy?? Es mi pregunta de todos los años jaja, y es que es tan divertido verlos disfrazados, pero llevan taaantos dulces que elaño pasado pensé que si no les daba no habría faltantes jajaja :grin: pero no puedo negar que me gutaria participar, hace 2 años ofrecí gelatinas sin azúcar y que crees, me las dejaron todas! Jajajaja

Este año no sé que hacer, creo que me esconderé jaja, pensé en darles 1 solo dulce por niño pero es que son tantos!! Imagínate 450 casas con un promedio de 2 niños por casa!!

Ya te contaré como lo soluciono, por que tampoco quiero no participar pero, es que es tan difícil verlos con esas ollas llenas de dulces.


#3

Yo creo que una buena opción puede ser las alegrías de amaranto. Son nutritivas y bajas en azúcar, especialmente si se consiguen las que están hechas con miel. Desaconsejo las de “chocolate” que usualmente ni es chocolate lo que tienen. Y si, los niños están tan acostumbrados a consumir azúcar que si les ofreces cosas sin azúcar, se ofenden, y pasa lo que te pasó con tus gelatinas. A ver si se me ocurre algo mas…


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