Homenaje a los médicos con vocación. Gracias a los médicos y a los profesionales de la salud con vocación


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Rindo homenaje a todos los médicos y profesionales de la salud que hacen algo para que podamos vivir mejor o salvarnos la vida. Rindo homenaje a los médicos que siguen considerando la medicina como un apostolado, tal como la consideraban los maestros griegos. Quiero decirles, muchas gracias por el dolor que supieron aliviar, muchas gracias por la enfermedad que supieron curar, gracias en nombre de todos los enfermos que pudieron ser confortados en el más dramático de los momentos por recuperar la salud. Simplemente, gracias médicos de corazón.

Veo la profesión de un médico como la más cercana a Dios y al mensaje de Cristo. Gracias a los médicos y todo el personal de la salud que tiene vocación. Gracias a los que aún siguen el camino de devolver esperanza, de hacer que el que no tiene visión vea, de hacer que el que no pueda andar, camine, hacer que el que sufre deje de sufrir y devolver la vida en el límite mismo de la muerte Rindo homenaje a los verdaderos profesionales de la salud, a los profesionales de la salud con vocación… Gracias, ¡Simplemente gracias!

Haciendo un poco de historia. Hasta mediados del siglo XX la medicina se ejercía en forma casi “romántica”, sobre la base de una relación de confianza mutua y sin interferencias entre el paciente y su médico, con el tiempo la medicina fue sufriendo cambios progresivos que han alterado esta armonía, obligando al médico a adaptarse a esta nueva situación.

Algunos de estos cambios han sido positivos, como los vinculados con los derechos de los pacientes, que han modificado esa relación paternalista por un vínculo más maduro e interactivo. Pero también han aparecido nuevos actores y escenarios que han afectado este equilibrio hasta convertir a la medicina en una profesión de lucro y riesgos, en algunos casos.

En primer lugar, hoy el médico se mueve dentro de un contexto social en el que algunos factores como el marketing, los medios de comunicación, los criterios economicistas, la litigiosidad, los incentivos, etc., interfieren esta relación y hasta le han quitado valor al acto médico. En segundo lugar, el continuo avance tecnológico, que nos plantea diversos dilemas éticos, y que ha desbalanceado el equilibrio que hace de la medicina una actividad eminentemente humana.

En este bloque rindo un homenaje a los médicos que pese a las circunstancias a menudo adversas, han podido mantener el espíritu esencial de su profesión.

Gracias, ¡Simplemente gracias! Gracias doctor porque tú dignificas tu profesión, porque eres un médico de vocación. Porque tener vocación es sentir el llamado de Dios realizar un apostolado, vocación es un honora y una responsabilidad, vocación es un don muy grande; la vocación está ligada al amor al prójimo.

Un eminente médico dijo: “ la vocación medica se entremezcla un gran amor al prójimo, con un deseo de curar o al menos aliviar su males, un afán de investigar, de correr en pos de la verdad y el deseo de enseñar lo que se ha aprendido sobre el conocimiento del hombre”.

Gracias doctor, gracias doctora, por cuidarme y por cuidar mi familia. Es posible que nunca leas esto, pero en mi Comunidad de Personas afectadas por la Diabetes, sabrá que no todo está perdido, y que gracias a Dios médicos como tu aún existen.

Doctores y profesionales de la salud de vocación, gracias, ¡Simplemente gracias! Luis L. Gavin y sus dulces “garabatos”


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