" juanote "


#1

Aye asistí a la lectura de interesantes textos inéditos sobre la vida de Juanote. Aquel cargador Xalapeño, que fué muy conocido por su descomunal fuerza y altura y que con sólo la ayuda de su mecapal se cargaba un piano, pero que se hizo célebre por ser la persona que más conocía en todo Xalapa de música clásica y que, por ello tenía reservado, gratuitamente un lugar en la sala de conciertos del Teatro del Estado.

Desde muy niña escuchaba historias sobre este mítico personaje, a grado tal que se fue convirtiendo para mi en una especie de leyenda viviente.

Muchas veces, no sabía en dónde terminaba la vida verdadera de Juanote y en dónde iniciaba la leyenda. Lo cierto era que su imagen se agigantó ante mis ojos, como un joven muy sensible que leía mucho, y que declamaba y escribía sus propios poemas.

Un día en los años setenta, caminando por la calle principal, observé a un hombre realmente pintoresco, muy alto, usaba sombrero de palma, se colgaba del hombro su mecapal y de su cintura una placa con el número trece. Estaba ahí parado, observando el ritmo de una ciudad, entonces tranquila y recatada. En ese instante vinieron a mi mente esas historias de las que tanto había escuchado. ¿Acaso ese será Juanote?. Nuestras miradas se cruzaron, se veía un hombre apasible pero capaz de moverlo todo; en sus ojos leí bondad y humildad. Seguí mi camino con aparente indiferencia, como haciéndole notar que no conocía de su legendaria fama y él como haciéndome notar que creía en mi ignorancia.

Su personalidad y presencia inspiraban confianza, así es que cuando a partir de aquel día que lo vi por primera vez, lo encontraba en la calle haciendo su trabajo, le sonreia y él correspondía, lo saludaba desde la otra acera y él me saludaba.

Asì pasó casi un año sin que hayamos cruzado una sola palabra. Yo seguía escuchando las historias que iban haciendo más grande la leyenda de Juan Herrera Vázquez, que después supe que así se llamaba Juanote, del que tanto se escribió, que salía de vez en cuando en la tele y que era conocido por ser un cargador muy culto, que sabía mucho de todo, que escuchaba los clásico y que leía de todo.

Una tarde, por casualidad, pude darme la oportunidad de conversar con aquella leyenda. No hablamos de su vida, ni de lo que de él se decía, fue una conversación trivial, pero que daba la impresión que se trataba de personas que se conocían de mucho tiempo atrás:

Aquella tarde, me dijo algo que he recordado el resto de mi vida: " - Te he escuchado tocar el piano, y me gusta como lo haces, me dijo.
-Si, le respondi, me gusta mucho hacerlo, y luego añadí que era mi sueño hacerlo profesionalmente.

Sigue trabajando y lo vas a lograr
, me dijo, en tu vida tienes que trabajar muy duro por lo que quieras y siempre lo vas a lograr. Sus palabras me alentaron mucho y mi simpatía hacia Juanote se acrecentó. Él se había fijado en mi, me había escuchado tocar el piano y además le gustaba como lo hacía, me lo dijo, y eso para mi, era un motivo de gran orgullo; alimentaba mi ego poco humilde entonces.

A partir de entonces, Juanote y yo tuvimos una muy peculiar amistad, que me enriqueció como persona. El próximo 22 se cumplirán 20 años de su partida y la leyenda permanece como parte de nuestro acervo cultural local . El gobierno del estado ha organizado una serie de eventos en honor a este popular personaje de nuestra ciudad.

Como siempre les mando a todos ustedes, queridos amigos, UN ABRAZOTE.


#2

Que historia tan interesante, me cautivo. Juan Herrera, voy a investigar mas de su vida que interesante. Saludos y la felicito porque le gusta tocar piano a mi me fascina la musica es mi vida. Un saludo de Cesar Alejandro Herrera


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