La dieta mediterránea puede ralentizar la alteración cognitiva que aparece con la edad


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La dieta mediterránea puede ralentizar la alteración cognitiva que aparece con la edad

Autora: Megan Brooks

Los resultados de un nuevo estudio, publicado recientemente en la versión en línea de American Journal of Clinical Nutrition, señalan que los adultos mayores que se apegan bastante a una dieta mediterránea (Medidieta) tradicional experimentan velocidades más lentas de alteración cognitiva al envejecer.

La Dra. Christine C. Tangney, del Departamento de Nutrición Clínica, del Rush University Medical Center, Chicago, Illinois, dijo a Medscape Medical News: «Nuestros hallazgos de esta cohorte prospectiva señalan que el apego a una alimentación de tipo Mediterráneo no solo es un plan de dieta saludable para el corazón sino también favorece un cerebro de funcionamiento más sano».

El Proyecto de Salud y Envejecimiento de Chicago

Lo hallazgos están basados en datos derivados de 3.790 participantes con una edad promedio de 75,4 años que participaron en el Proyecto de Salud y Envejecimiento de Chicago, un estudio actual sobre la salud cognitiva en adultos de 65 y más años de edad. Se les sometió a pruebas normales de función cognitiva en dos o más ocasiones a intervalos de tres años.

Los investigadores utilizaron una versión modificada del cuestionario de frecuencia de alimentos de Harvard para evaluar el grado de cumplimiento de dos tipos de alimentación. Una fue la alimentación mediterránea tradicional, que es rica en aceite de oliva, pescado, frutos secos, frutas y verduras y cantidades moderadas de vino y es baja en alimentos lácteos y carnes rojas. La otra fue el Índice de Alimentación Saludable 2005 (HEI-2005, por sus siglas en inglés)), que está basado en las recomendaciones de las Guías para la Alimentación de Estadounidenses 2005.

La calificación máxima para la Medidieta que significaría un apego completo es 55 y el puntaje medio de los participantes fue 28,2. La calificación máxima para la HEI-2005 es 100 y el puntaje medio de los participantes fue 61,2.

Los participantes que tenían más posibilidades de apegarse a la alimentación de tipo Mediterráneo eran blancos, no fumadores y consumidores de polivitaminas, con grados de cultura más altos e índices de masa corporal más bajos. Los que tenían calificaciones más altas en la alimentación de tipo mediterráneo tuvieron menos prevalencia de accidente cerebrovascular, hipertensión y depresión y puntajes cognitivos globales más altos al inicio.

La edad cerebral es «años más joven» con la Medidieta

Según los investigadores, una calificación más alta para la Medidieta que indicaba un mejor apego a este tipo de alimentación se asociaba a tasas más bajas de alteración cognitiva con el tiempo, después del ajuste con respecto a factores como edad, género sexual, raza, educación, participación en actividades cognitivas y energía.

Los autores del estudio observan: «Si comparásemos a dos personas con calificaciones en la Medidieta o calificaciones de vino de la Medidieta que tuviesen 10 puntos de diferencia, la persona con las calificaciones más altas parecería tener un desempeño cognitivo de un individuo tres años más joven».

En cambio, las calificaciones más altas en la HEI-2005, que le da menos importancia al pescado, las legumbres y la ingesta moderada de alcohol, no se asociaron a calificaciones cognitivas iniciales o a la rapidez de la alteración cognitiva.

Al establecerse contacto para su comentario con el Dr. Nikolaos Scarmeas, MSc, profesor asociado de neurología del Columbia University Medical Center de la Ciudad de Nueva York, dijo que el hallazgo de que las interrelaciones entre una Medidieta y un menor riesgo de alteración cognitiva fuese «muy sólido» y que sin embargo no hubiese ninguna interrelación entre la HEI-2005 y la alteración cognitiva, «subraya los beneficios potenciales de una alimentación de tipo Mediterráneo en comparación con otros tipos de alimentación saludables inespecíficos».

El Dr. Scarmeas añadió que el hecho de que los autores del estudio utilizaran un sistema de calificación de Medidieta en relación con las ingestas observadas en las poblaciones griegas es una fortaleza del estudio. El Dr. Tangney explicó: «Otros grupos de investigación evaluaron cada componente basándose en umbrales derivados de la distribución en su población, no en la población griega».

El Dr. Scarmeas dijo: «Es muy importante y al mismo tiempo tranquilizante reproducir los hallazgos previos en diferentes cohortes y poblaciones» como lo hace este estudio.

El estudio de Chicago es compatible con los informes previos de un estudio de cohortes triétnicas del norte de Manhattan, en el cual participó el Dr. Scarmeas, que demostró que las calificaciones más altas en la Medidieta se relacionaban con un riesgo reducido de nuevos casos de alteración cognitiva leve y de enfermedad de Alzheimer.

Base biológica

El Dr. Tangney y sus colaboradores observan en su informe que hay un fundamento biológico para los efectos neuroprotectores evidentes de una alimentación de tipo Mediterráneo.

Señalan que: «Innumerables estudios —estudios clínicos y de cohortes— señalan la utilidad de tal tipo de alimentación para reducir los indicadores de lesión oxidativa y modificar la expresión de indicadores antiinflamatorios y proinflamatorios que intervienen en la patogenia de las enfermedades vasculares lo mismo que en la enfermedad de Alzheimer». También es posible que los años de consumir una alimentación de tipo Mediterráneo puedan evitar o mitigar la enfermedad cerebrovascular o influir en el metabolismo de β-amiloide y de la proteína tau.

El Dr. Tangney considera que «es importante informar, respaldar y motivar a nuestros pacientes para que hagan los tipos de cambios en la alimentación que reflejen tal plan de alimentación de tipo mediterráneo, lo cual con el tiempo protege a su cerebro de los cambios rápidos en la alteración cognitiva.

Añadió: «Esto significa hacer que un nutricionista experimentado evalúe su alimentación y que elabore este plan de alimentación más nuevo». «Luego, todos los miembros del equipo de asistencia sanitaria podrán respaldar al paciente para que se mantenga apegado a estos cambios».

El estudio fue financiado por una donación del National Institute on Aging. Los autores del estudio y el Dr. Scarmeas han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Am J Clin Nutr. 2011;93:1-7. Published online December 22, 2010.



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