La importancia del desayuno!


#1

Desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo” es una frase que describe el lugar de honor que debe ocupar el desayuno.
La palabra desayuno se refiere a la primera comida del día. Su significado es fácil de interpretar si ponemos un guión: “des-ayuno”, que quiere decir, interrumpir el ayuno
.

El desayuno varía según el lugar y la cultura, especialmente en lo que se refiere a la cantidad y el momento en que se toma. De igual forma, existe una diversidad de platos que lo componen, según la tradición de cada región. Sin embargo, los hábitos están cambiando rápidamente debido a la divulgación del conocimiento sobre su importancia y a la mayor disponibilidad de opciones alimenticias. Así, en la actualidad, los ingredientes autóctonos se complementan con otros alimentos y brindan al desayuno una enorme gama de posibilidades y sabores.

La industria de alimentos ha tenido un papel estratégico en los cambios de las costumbres alimentarias de las personas en el mundo. Por ejemplo, la adopción del café como una bebida de consumo mundial en las primeras horas de la mañana, al igual que los cereales y lácteos, entre otros

¿Por qué la gente no desayuna?
Uno de los grandes problemas que enfrentamos es la falta de tiempo en las mañanas. Por lo tanto, tenemos que adaptar nuestro desayuno a ese lapso tan escaso, y comer algo saludable y que nos guste. Con tan sólo cinco o diez minutos, podemos prepararnos un buen desayuno. La clave consiste en saber seleccionar los alimentos y planificar lo que vamos a ingerir.

Pero ¿por qué es tan importante desayunar?

Algunas de las consecuencias de saltarse el desayuno son el decaimiento, la falta de concentración y el mal humor, debido al déficit de glucosa, nuestro principal combustible energético. La falta de dextrosa induce a nuestro organismo a quemar otras reservas energéticas, lo que causa múltiples alteraciones en el normal funcionamiento, cambios que son mayores cuando se tiene diabetes.

Durante la noche, mientras dormimos, muchas cosas suceden en nuestro cuerpo: relajamos los músculos, cambiamos el ritmo de la respiración, soñamos, mantenemos la temperatura corporal, el corazón no para su trabajo, la sangre es filtrada por el riñón y, en general, las funciones celulares y orgánicas no se detienen; por esta razón, son utilizadas las reservas energéticas obtenidas de la comida de la noche.

Al despertar, es con el desayuno como empezamos a reponer las energías gastadas durante la noche. Este debe suministrar, por lo menos, la cuarta, y si es posible la tercera, parte de nuestros requerimientos calóricos diarios; también debe aportar los nutrientes necesarios en forma equilibrada.

Recordemos que los alimentos que componen el desayuno se transforman en el “combustible” indispensable para poner en marcha nuestras capacidades físicas y mentales. Puede ser que se trate de actividades intensas, como competencias deportivas o trabajos que requieran un gasto calórico importante; o por el contrario, tratarse de un día donde se ponen a prueba nuestros conocimientos exigiéndonos concentración y rapidez. Quizá tengamos ante nosotros un día tranquilo que, por supuesto, también necesita una alimentación equilibrada.

Un desayuno adecuado, acorde con nuestros gustos, etapas de la vida, circunstancias y costumbres influye en la capacidad física y mental.

Como personas con diabetes, debemos adaptar el desayuno a nuestro plan de alimentación; incluirlo nos ayuda a distribuir mejor el valor nutritivo y energético de los alimentos, nos permite acoplar, optimizar y tolerar las medicinas; además, nos ayuda a prevenir complicaciones como las famosas y molestas hipoglucemias.
Por lo tanto, desayunar con regularidad es uno de los mejores hábitos de vida que podemos adoptar. Resultados de investigaciones en este campo destacan los siguientes beneficios:

• Las personas que desayunan están más alerta y listas para aprender; tienden a ser mejores estudiantes y a obtener notas más altas en los exámenes.
• Los niños tienen actitudes más positivas y causan menos problemas en la clase; a su vez, reciben las calorías necesarias para mantenerse activos y jugar; obtienen los nutrientes, vitaminas y minerales que son necesarios para el adecuado desempeño en sus actividades. Por el contrario, los que no desayunan no recuperan los nutrientes que pierden durante el resto del día.
• Las personas que desayunan tienen más tendencia a mantener un peso saludable. Quienes no lo acostumbran se encuentran predispuestos al sobrepeso y a la obesidad, pues el organismo interpreta que cuando falta el desayuno es necesario guardar energía y se convierte en ahorrador, circunstancia que favorece la ganancia de peso. Además, son individuos que llegan a la mesa con un apetito voraz y, por lo, general comen más de lo que necesitan.
• Desayunar marca la pauta de las comidas fraccionadas del día, entre las que podemos distribuir las calorías equilibradamente, si se respeta la cantidad y variedad de alimentos.

Por todas estas razones, se puede considerar que el desayuno es un hábito alimentario que llega a condicionar el estado físico, psíquico y nutricional, no sólo de los niños y adolescentes, sino de las personas de todas las edades.

¿Cómo planear un desayuno equilibrado?

El desayuno debe aportar entre el 20 y el 30 % de las calorías ingeridas a lo largo del día. Para que sea equilibrado, deben estar representados, como mínimo, los siguientes grupos de alimentos: lácteos (leche descremada, yogur bajo en calorías, cuajada, requesón y queso campesino), frutas y cereales (pan integral, tostadas integrales, cereales, palitroques…). Los cereales nos ayudan a proporcionar hidratos de carbono que son fuente de energía, vitaminas y minerales. Ahora bien, los cereales integrales son fuente de fibra. Aparte de estos, también pueden participar otros alimentos, como los derivados cárnicos y los huevos en cantidades moderadas.

Lácteos: contienen proteínas de calidad, calcio, vitaminas A y D, y del grupo B (principalmente riboflavina o B2).

Frutas: son fuente de hidratos de carbono, agua, vitaminas, minerales y fibra.
Derivados cárnicos como el jamón de pollo o de pavo, que se caracterizan por ser poco grasosos, contienen proteínas de calidad con función formadora (de construcción de tejidos y células) y cantidades variables de grasa con función energética. El huevo es un alimento completo que sólo se restringe a personas con alteración en las grasas; siempre hay una forma más apropiada para ingerirlo, especialmente en las preparaciones en que se disminuye su aporte graso, bien sea entero (tibio o poché) o consumiendo solamente la clara, entre otras.

En resumen, el desayuno es un momento esencial para el equilibrio nutricional, es una hora maravillosa para dar comienzo a un buen día.

Consejos para desayunar:

• Ahorre tiempo para disfrutar el desayuno, acostúmbrese a dejar puesta la mesa desde la noche anterior.
• Mantenga en la nevera y en la alacena alternativas de fácil preparación, que nunca le falten frutas, quesos hipograsos, yogur bajo en calorías, cereales, huevos, pan integral y jamón de pavo o de pollo.
• Despiértese unos minutos más temprano, esto le permitirá disponer de mayor tiempo para medir la glucemia, hacer los ajustes con sus medicamentos, ordenar y disfrutar el placer de desayunar…
• Recuerde que la primera comida del día le ayudará a tener una mañana más tranquila, con más energías y con menos complicaciones. A su vez, le posibilitará una mejor repartición de los alimentos a lo largo del día.
• Si no siente apetito en la mañana y su costumbre es saltarse el desayuno, inicie con cambios lentos: utilice un pocillo pequeño en lugar de una taza, un plato chico en lugar de uno grande; de esta manera, aceptará ingerir porciones reducidas para, posteriormente, ir equilibrando su plan de alimentación.

• Las personas que comen menos por la noche distribuyen las calorías a lo largo del día, quizá se despierten con más ganas de tomar el desayuno.

Ejemplos de menú a la hora del desayuno

Las cantidades de los alimentos deberán ajustarse de forma individual.

• Cereal entero con leche descremada y frutas.
• Yogur sin grasa con frutas y una tostada integral, o cereal.
• Un yogur light, cereales y una pera.
• Queso bajo en grasa con una tostada y una salchicha baja en grasa.
• Dos rebanadas de pan francés, queso descremado o bajo en grasa con frutas o jugo natural.
• Una tortilla de claras de huevo con verduras y pan integral.
• Una taza de café con leche descremada o té, dos rebanadas de pan integral y una loncha de jamón de pollo o de pavo.

El café no tiene calorías y es parte integral de nuestro desayuno latino; podemos tomarlo solo o con leche descremada y endulzar con edulcorante; tenga presente el té y el chocolate light.

Cuando sienta los beneficios del desayuno para el estado de ánimo, el rendimiento y el control de la diabetes, muy seguramente nunca más lo dejará de tomar.


#2

Muy buen informe Karla, no olvidar en diabéticos con tratamiento intensificado las cantidades de hidratos a ditribuir en desayuno.
También otro apunte a tener en cuenta en Diab Tipo1: si el glucómetro da valores bajos antes del desayuno, es mejor primero desayunar y luego aplicar la dosis de insulina.
Sandra Lis Gómez


#3

Madrina, tambien aplica para la diabetes tipo 2 ? lo pregunto porque muchas de las veces que yo tomo mi pastilla, mi glucosa anda en 80, y me he fijado que a las dos horas de haberne tomado el desayuno me viene la baja, podria tomarme la pastilla, despues y no antes ???


#4

Gracias Sandra, la verdad estoy tratando de darle la importancia debida al desayuno, salgo de mi casa con un vaso de jugo de naranja o jugo de fresa y a als 10 !!! me mata el hambre, aparte k me muero d sueño jijij, mi enamorado por el contrario si tom un buen desayunito y la media mañana come alguito, sino se le empieza a bajar.


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