La presión arterial alta también afecta tu salud visual

La visión también puede sufrir cuando tienes hipertensión o presión arterial alta. ¿Has escuchado hablar de la retinopatía hipertensiva? El nombre parece complicado pero es fácil comprender de qué se trata esta condición que puede evitarse y mantenerse bajo control. Para que sepas cómo cuidarte, aquí te contamos acerca de la retinopatía hipertensiva que no puedes darte el lujo de ignorar.

Como su nombre lo indica, la retinopatía es una condición en la retina, que es un grupo de células sensibles a la luz que recubren la parte posterior del ojo y que se encarga de recibir las imágenes y enviarlas al cerebro a través del nervio óptico.

La retina puede verse afectada por diferentes motivos y, de acuerdo a cual sea la causa, pues entonces así se denominará el tipo de retinopatía.

Ahora, es momento de hablar sobre la retinopatía hipertensiva, que puede ocurrirle a las personas que tienen hipertensión, es decir, presión arterial alta. Recuerda que se considera que la presión está elevada cuando la presión sistólica (cuando los ventrículos se contraen y el corazón bombea sangre) es de 140 o mayor (este es le primer número que se mide) y/o cuando la presión diastólica (cuando el corazón está en reposo o entre latidos) es de 90 o mayor.
Una lectura de 130/90 se considera pre-hipertensión.

La presión alta: ¿por qué afecta a la retina y la visión?
Porque la retina contiene muchos vasos sanguíneos, muy pequeños, que llevan sangre y oxígeno al ojo. Justamente, la presión arterial alta causa anomalías (anormalidades) en los vasos sanguíneos, hace que las arterias pequeñas se vuelvas más gruesas y puede hacer que se bloqueen o que sangren. En el ojo, tales cambios podrían afectar la visión (e incluso, si la presión sube mucho de repente puede causar una inflamación del nervio óptico llamada papiledema).

Uno de los problemas de la retinopatía hipertensiva es que, a pesar de las complicaciones que puede ocasionar la presión arterial alta, las personas que la padecen, en general, no tienen síntomas hasta que la enfermedad está avanzada y a veces los problemas de la visión no son reversibles. De ahí la importancia de hacerse los controles de la vista con regularidad, ya que el oftalmólogo u oculista puede descubrir esta la retinopatía hipertensiva durante un examen de rutina de la visión.

Para eso, utiliza un instrumento llamado oftalmoscopio, que le permite ver el estrechamiento de los vasos sanguíneos así como posibles signos de que el líquido se ha filtrado por éstos. Por ejemplo: las primeras señales de la retinopatía hipertensiva que podría encontrar son hemorragias en la retina (pequeñas manchas de sangre).
A medida que la retinopatía hipertensiva progresa, el oftalmólogo también podría detectar una inflamación o engrosamiento de la mácula (que es un área muy pequeña en el centro de la retina, responsable de la visión detallada) a causa de los escapes del líquido de los vasos sanguíneos de la retina. Esto último se conoce como exudados duros de la mácula, que en general se presentan acompañados por inflamación (hinchazón), y causan el deterioro de la visión.

Luego, cuando los síntomas por fin aparecen, se pueden manifestar con las siguientes señales:
Visión doble o debilitada
Dolores de cabeza
Alteraciones visuales, como halos, puntos ciegos y moscas volantes
Pérdida súbita de la visión (esto no es tan frecuente)

El único tratamiento para la retinopatía hipertensiva es el control de la presión arterial alta, aunque en casos severos, el daño al nervio óptico o la mácula puede ser permanente. De igual modo, la única manera de evitarla es controlando la presión arterial.

¿Recuerdas cómo puedes controlar la hipertensión? En algunos casos es posible que necesites tomar alguna medicina, tal como te lo haya indicado tu médico. En otros, es suficiente si cambias algunos hábitos. Por ejemplo:
Disminuye el consumo de sal o sodio (evita agregarle sal a las comidas y lee siempre las etiquetas de los productos, el máximo recomendado por día es de 2.4 g de sodio o 6 g de sal de mesa)
Evita el sobrepeso (y si estás excedido, trata de bajar de peso)
Limita tu consumo de alcohol
Practica actividad física, al menos 30 minutos, 3 veces a la semana

Con estos hábitos saludables, no sólo estarás protegiendo tus ojos sino también tu calidad de vida en general. Empieza poco a poco y anímate, protegerte de la retinopatía hipertensiva puede ser más sencillo de lo que crees.

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