La realida social del paciente de diabetes,


#1

*Por Francisco Carlos Baran

Según nuestro diccionario castellano ser paciente. (Del lat. patĭens, -entis,part. act. de pati, padecer, sufrir). adj. Que tiene paciencia. || 2. Fil. Se dice del sujeto que recibe o padece la acción del agente. || 3. Persona que recibe la acción del verbo. || 4. Persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica. || 5. Persona que es o va a ser reconocida médicamente.
Con 29 años de vida y con 21 años de enfermedad, a mi humilde entender, cualquiera de las 5 denominaciones del término son aplicables en la realidad del DBT.
Con mi sana convicción, mis ideales altruistas, esfuerzo personal, dedicación, decisión y valentía. Estoy seguro de poder conseguir, con la ayuda de todos, un “anhelo de evolución y superación” para llevar a cabo en una sana lucha dialéctica… por la “verdadera igualdad de oportunidades”. Llegar a ustedes por medio de esta nota remite a un logro, muy actual, para iniciar una lucha mentada y acompañada del tesón, voluntad y esfuerzo, encuadrados en principios y derechos que asisten a los ciudadanos y que en mi caso aspiro a conquistar.
Nosotros los DBT, no somos a los ojos de la Ley unos inválidos, tenemos los mismos derechos y obligaciones que una persona con todas sus capacidades en orden. De modo que pertenecemos a la comunidad con una capacidad diferente, no una invalidez. Entonces, si se utiliza el término “comunidad” queremos decir: “Unidad Común” y he aquí el punto de partida del tema que pretendo ahondar por más laberíntico que parezca.
El constante proceder evolutivo de la ciencia, promueve día a día con sus logros, mejorar la calidad de vida de un DBT. Hasta el día de la cura que todos soñamos y no nos resignamos a perder ese sueño.
Y el derecho (en el sentido estricto de la palabra), como proyecto de evolución constante que se ajusta a las necesidades de los ciudadanos, nos otorga la posibilidad de creer que puede, con su sentido dinámico mejorar la “Ley Nacional de diabetes” que por cierto ha quedado estática. Todo basándose en las buenas intenciones del Estado, que ha levantado la bandera de los “Derechos Humanos”… para así evolucionar aun más a través del incentivo que nosotros les podamos brindar.
Por eso insisto que debemos trabajar juntos, que unilateralmente es imposible. No dudo de que estamos cansados de abrigar sinsabores que nuestra DBT pudo imponernos. Es así que intento invitarlos a la reflexión toda, que desde cada uno de nosotros podamos colegir para proponernos, para mejorar aun más hacia nuestros respectivos futuros. Cada uno podrá disfrutar del suyo sabiendo que partió de la fuerza de la unión de todos. (VIS UNITA FORTIOR): “La unión de la fuerza, es la más poderosa”.
Mi historia es muy larga de exponer a través de esta carta que aspira a motivarlos. Yo he sido Discriminado por padecer DBT. Y con audacia, y mucha suerte le encontré la vuelta a la lucha. Por el único derecho precario que me asiste. Con verdades, con mentiras, con amenazas a mi propia vida, etc.
De modo que podríamos partir de una simple premisa desglosando el término “DISCRIMINACIÓN”:
La palabra castellana “discriminación” proviene directamente de la locución latina “discriminare”, formada por el prefijo “dis” que remite a la noción de separar o poner aparte, y la locución “crimen”, que connota la noción de juicio. De este modo, “discriminare” significa el juicio que separa, distingue o discierne. De manera que si me separaron por padecer DBT, invocándolo como única causal de ineptitud, han cometido un crimen conmigo. Es una interpretación muy personal, lo admito.
La vida cotidiana de quienes padecemos DBT, y aun los más jóvenes que tienen el derecho de aprender, de amar, de formar una familia, de ser padres, de pagar cargas sociales y en el futuro gozar de júbilo, etc. Se restringe a lo mencionado en la Ley citada. La realidad la opaca; pues por más idóneo que sea (Art. 16. CN) de detectarse su DBT, no invocan esa causal para la no contratación o bien su despido, sino que se lo atribuyen a otro factor. Y es así como no incurren en el crimen de apartarnos por nuestra capacidad diferente. Por no violar el artí■■■■ 2º de la Ley citada que ciertamente abriría la demanda. Es: LA FACILIDAD DE VIOLAR LA LEY.
Artículos que se deben modificar para que generen protección y no, controversia. Y el agregado de otros artículos (Por ejemplo, el sistema de medicina prepaga) para cubrir las necesidades que debemos pedir al Estado (AL PARECER) “Garante de los Privados”.
Ya que este actual Presidente, dice que no negocia DD. HH. Que no tranza, y que todos deben hacerse cargo de las responsabilidades. Y más aun, que en cada discurso nos pide ayuda para salir del infierno, ayudemos ya que podemos hacerlo.
Para nosotros, y para nuestra posteridad, como leí en algún lado. LOS INVITO A LUCHAR.-

  • Paciente Diabético desde los 8 años de edad, 29 años, Escritor, Estudiante de Derecho (UNLZ). CON ANTECEDENTES FÁCTICOS EN DISCRIMINACIÓN. franciscobaran@yahoo.com.ar

CONFORME, ARTÍ■■■■ PUBLICADO EN LA REVISTA “LA GAZETA DEL DIABÉTICO, DE LA “LAPDI” LIGA ARGENTINA DE PROTECCIÓN AL DIABÉTICO. PAG. 26 AGOSTO DE 2007


#2

muy buen articulo, desde mi humilde lugar te acompaño en la lucha


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