Las dietas bajas en carbohidratos pueden aumentar el gasto de energía


#1

La reducción de la ingesta de carbohidratos en la dieta podría ayudar a mantener la pérdida de peso, según sugiere una investigación reciente. Sin embargo, algunos expertos dicen que la metodología del estudio hace que sea difícil sacar conclusiones.[1]

Los hallazgos de un ensayo que compara los efectos metabólicos de las dietas con diferentes proporciones de carbohidratos y grasas se presentaron el 14 de noviembre en el marco de la Obesity Week 2018 por el Dr. David S. Ludwig y la Dra. Cara B. Ebbeling, ambos del New Balance Foundation Obesity Prevention Center , en el Boston Children’s Hospital y la Harvard Medical School , en Boston, Estados Unidos. Asimismo, fueron publicados simultáneamente en BMJ .

El estudio encontró que reducir los carbohidratos en la dieta aumentaba el gasto de energía durante el mantenimiento de la pérdida de peso, especialmente entre aquellos con alta secreción de insulina.

Sin embargo, la metodología de investigación mediante la evaluación con agua doblemente marcada (2H218O) para medir el gasto de energía fue cuestionado durante el simposio por Kevin Hall, Ph. D., investigador principal del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases , en Bethesda, Estados Unidos.

El resultado final, dijo a Medscape Noticias Médicas la presidenta del simposio y presidenta de la Obesity Society , Dra. Caroline M. Apovian, es: “Necesitamos hacer más estudios para demostrar que este es realmente el caso. Existe controversia… Esto puede significar que aún no hemos descubierto cómo identificar qué necesita comer cada persona para tener una mejor salud”.

Investigación en los medios de comunicación

La investigación fue objeto de mucha cobertura en los medios de comunicación, con titulares como “Las dietas bajas en carbohidratos pueden quemar más calorías”, “Cómo una dieta baja en carbohidratos podría ayudarlo a mantener un peso saludable” y “Las dietas bajas en carbohidratos pueden ser las mejores para bajar de peso y mantenerlo”.

Estas historias se centraron en el hecho de que en el estudio el metabolismo aumentó entre las personas con la dieta baja en carbohidratos, y algunas de ellas eventualmente quemaron unos pocos cientos de calorías al día más, en comparación con aquellas que consumieron una dieta baja en grasas. Se sugirió que esto podría ayudar a las personas a mantener la pérdida de peso más fácilmente, ya que el concepto es que “todas las calorías no son metabólicamente iguales”.

Pero esta conclusión se extrajo sobre la base de que la metodología, que utiliza agua doblemente marcada, era sólida, que, como se describió anteriormente, fue objeto de mucho debate después de la presentación.

Pero incluso la Dra. Ebbeling y sus colaboradores admiten que se necesita más trabajo.

“Se justifica la investigación adicional para examinar los efectos de la carga glucémica sobre el peso corporal. Si se confirman los beneficios metabólicos de las dietas de carga glucémica reducida, sería necesario el desarrollo de intervenciones ambientales y de comportamiento adecuadas, para una traducción óptima a la salud pública”, afirman en su artí■■■■ .

Estudio de prueba de la diferencia a largo plazoen el gasto de energía entre dietas

El estudio probó el modelo de obesidad carbohidratos-insulina, que establece que el aumento en la proporción de concentraciones de insulina y glucagón después del consumo de una comida alta en carbohidratos dirige los combustibles metabólicos a vías distintas de la oxidación y provoquen su almacanamiento en el tejido adiposo. Se cree que este proceso aumenta el hambre y los antojos de alimentos, reduce el gasto de energía y predispone al aumento de peso, especialmente entre las personas con alta secreción de insulina, explicó el Dr. Ludwig.

Los estudios anteriores no han encontrado una diferencia en el gasto de energía entre las dietas bajas en carbohidratos y bajas en grasa, y en su mayoría fueron a corto plazo, menos de 2 semanas, dijo. Sin embargo, el proceso de adaptación a uno u otro patrón de alimentación lleva más tiempo que eso, puntualizó.

El estudio actual probó los efectos de dietas que varían en la proporción de carbohidratos a grasa en el gasto de energía durante el mantenimiento de la pérdida de peso hasta 20 semanas en 164 adultos con un índice de masa corporal de 25 kg/m² o más, que habían perdido al menos 10% de su peso corporal durante un periodo de 10 semanas con una dieta que contiene un 45% de la energía total de carbohidratos, 30% de las grasas y 25% de las proteínas.

Los participantes fueron asignados a una de las tres dietas de mantenimiento de peso que varían según la proporción de carbohidratos a grasa, todas con 20% de proteínas: alto (60% de carbohidratos, 20% de grasa), moderado (40% de carbohidratos, 40% de grasa) o bajo ( 20% de carbohidratos, 60% de grasa), durante 20 semanas.

El gasto total de energía, medido por el agua doblemente marcada, difería según la dieta en el análisis por intención de tratar ( p = 0,002), con una tendencia lineal de 52 kcal/día por cada disminución del 10% en la contribución de carbohidratos a la energía total consumo.

El cambio en el gasto total de energía fue 91 kcal/día mayor en los participantes asignados a la dieta moderada en carbohidratos y 209 kcal/día mayor en aquellos en la dieta baja en carbohidratos en comparación con la dieta alta en carbohidratos.

En el análisis por protocolo, que incluyó 120 participantes, las diferencias respectivas fueron 131 kcal/día y 278 kcal/día.

Entre los participantes con el tercio más alto de la secreción de insulina antes de la pérdida de peso, la diferencia entre la dieta baja en carbohidratos y alta fue de 308 kcal/día en el análisis por intención de tratar y 478 kcal/día en el análisis por protocolo ( p < 0,004).

Hallazgos novedosos en la reducción de la grelina con una dieta baja en carbohidratos

La diferencia en el gasto total de energía entre las dietas no fue atribuible principalmente al gasto de energía en reposo o al nivel de actividad física, que fueron ligeramente más altos en los participantes asignados a la dieta baja en carbohidratos, dicen los investigadores en su artí■■■■.

Otros componentes potencialmente contribuyentes del gasto de energía incluyen el efecto térmico de los alimentos, la actividad del tejido adiposo pardo, el tono autonómico, el ciclo de nutrientes, la inquietud y la termogénesis relacionada con la actividad sin ejercicio, y los cambios en la eficiencia del movimiento que no capturamos con el ciclo ergometría ".

Un cambio en el metabolismo es sugerido por las respuestas hormonales a la dieta, señalan.

Fuente: Medscape


Web-Stat web statistics