Las recomendaciones usuales presentes en casi todas las guías, alimentarias independientemente de quién las elabore y a quién se dirijan, son estas:


#1

1. Mantenimiento de variedad en los alimentos que componen la dieta: una dieta nutricionalmente correcta debe satisfacer todas o casi todas las recomendaciones de ingesta de aquellos nutrientes para los cuales existe una recomendación dietética. El único dogma que existe en nutrición, o mejor dicho su principio básico, es que se debe realizar un plan de alimentación variado, puesto que ningún alimento nos proporciona todos los nutrientes. Esta es la más antigua e importante norma o guía dietética. La variedad aumenta la probabilidad de llegar a todas las recomendaciones dietéticas, incluyendo nutrientes menores para los que nos existe recomendación dietética establecida. Al mismo tiempo, esta variedad reduce el riesgo de tóxicos o agentes patógenos de alimentos y bebidas.

2. Reducción del consumo de grasas, particularmente las saturadas y el colesterol: las grasas de la dieta proporcionan más calorías que ningún otro componente alimentario. Reducir la ingesta de grasas es la mejor forma de disminuir el exceso de ingesta energética de nuestra sociedad. Pero además, la reducción de grasa saturada y colesterol se relaciona con la disminución de la enfermedad cardiovascular, particularmente la coronaria, de algunos tipos de cáncer y de la obesidad.

3. Adecuar la ingesta de calorías al gasto energético y al mantenimiento del peso corporal: se ha observado que la morbimortalidad es mayor en aquellos individuos obesos o mal nutridos respecto a aquellos con peso adecuado.

4. Aumento del consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, fibra y vitaminas: se trata de aumentar la ingesta de cereales, vegetales, incluidas legumbres y frutas. De esta forma, además de sustituir los alimentos ricos en grasa, se incrementa la ingesta de nutrientes como carotenos, vitamina C y fibra. Estos últimos son objeto de investigación como posibles factores de protección frente a determinados tipos de cáncer.

5. Reducción del consumo de sal: el objetivo es reducir la prevalencia de hipertensión arterial y la mortalidad cardiovascular secundaria. Una cantidad no excesiva y posiblemente beneficiosa se sitúa entre tres y seis gramos de cloruro sódico, es decir, de sal común, al día.

6. Moderar el consumo de alcohol: la ingesta moderada de alcohol, especialmente de vino, se relaciona con una menor morbi-mortalidad total y específica cardiovascular, sin embargo, la ingesta excesiva de alcohol es causante de muertes por accidente de tráfico, hipertensión arterial, cirrosis hepática y otras muchas complicaciones además de problemas socio-familiares.

7. Controlar la cantidad y la porción de carbohidratos: uno de los factores que más va a influir en la glucosa es la cantidad de hidratos de carbono que consuma en cada ingesta. Si cada día consume diferentes cantidades, la glucosa también oscilará, y puede estar o muy alta o muy baja.

Por eso uno de los objetivos del plan de alimentación será que en cada comida que usted realice en los distintos días, aunque cambie la alimentación, siempre coma la misma cantidad de hidratos de carbono. Debe entonces aprender a clasificarlos y a conocer las equivalencias para variar la cantidad y el tipo de carbohidrato.

8. La fibra: es importante ingerir una suficiente cantidad de fibra diariamente en el plan de alimentación. La recomendada por día se encuentra entre 20 y 35 gramos. La fibra es un componente de los vegetales que no es digerible por nuestro organismo. Entre los alimentos que son fuente de fibra se encuentran los cereales enteros, las leguminosas, las frutas enteras y las verduras. La avena está catalogada como el rey de los cereales, porque además de presentar más cantidad de fibra, proteína, vitaminas y minerales que otros alimentos de su grupo contiene los dos tipos de fibra en igual proporción: 50 % fibra soluble y 50 % de fibra insoluble. La primera disminuye los niveles de glucemia porque hace que los alimentos pasen del estómago al intestino más lentamente, y retrasa la digestión de los carbohidratos; además atrapa colesterol y favorece el control de las grasas en los estados postprandiales. La fibra segunda ayuda no sólo a una mejor digestión sino que previene el estreñimiento y otras enfermedades como la diverticulosis y el cáncer de colon.

10. Los edulcorantes: Los seres humanos nacen con el gusto por la sensación dedulzura, la diabetes no constituye impedimento de privación. La Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) ha aprobado cuatro edulcorantes no nutritivos : La sacarina, el Aspartame, el Acesulfame-K y la Sucralosa. Todos han pasado por rigurosos estudios de seguridad antes de ser aprobados para el consumo público, incluyendo a la gente con diabetes.

11. En las personas con exceso de peso el plan de alimentación debe ser hi­pocalórico; es decir, con cierta restricción del nivel de ca­lorías para intentar corregir al menos, gradualmente, el exceso de peso. En la práctica, es preferible mantener un plan ligera­mente bajo en calorías, pues así se aumentan las probabilidades de lograr este objetivo.

12. Mantenga un control periódico con su médico y nutricionista. Es sencillamente indispensable recibir una continua educación, motivación y seguimiento.

http://www.diabetesalinstante.com/index.php?id=53


#2

Gracias Carmen creo que te informas siempre, pero el amor de mamá es lo más valioso y tu lo das de maravilla.


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