Las terapias intensas contra el colesterol y la presión arterial no ayudan a los pacientes de diabetes tipo 2


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Experto señala que los hallazgos del estudio resaltan la importancia del ejercicio y la nutrición adecuada. Dos grupos de resultados de dos grandes ensayos financiados por el gobierno de EE. UU, encontraron que ni el tratamiento agresivo del colesterol ni de la presión sanguínea reducen el riesgo de eventos cardiacos en pacientes de diabetes tipo 2.“Estos resultados podrían decepcionar a mucha gente, que el control estricto de la presión arterial y los lípidos no reduzcan los eventos mortales o no mortales”, apuntó el Dr. Stephen Kopecky, cardiólogo y profesor de medicina de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota.
Aún así, Kopecky añadió que el ensayo no observó las medidas de estilo de vida que, cuando se añaden al conjunto, podrían haber logrado los objetivos buscados de menos ataques cardiacos, menos accidentes cerebro vasculares (ACV) y una reducción en la mortalidad.
Los hallazgos provienen del ensayo Acción para controlar el riesgo cardiovascular en la diabetes (Action to Control Cardiovascular Risk in Diabetes, ACCORD), financiado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, en el que en general participaron más de 10,000 pacientes de diabetes tipo 2 en riesgo de enfermedad cardiaca.
Ambos conjuntos de resultados fueron presentados el domingo en la reunión anual del Colegio Estadounidense de Cardiología (American College of Cardiology) en Atlanta, y publicados simultáneamente en la edición del 18 de marzo de la revista New England Journal of Medicine.
Los pacientes de diabetes tipo 2 están en riesgo mucho mayor de enfermedad cardiovascular. Los expertos en salud buscan de forma constante nuevas y mejores formas de reducir dicho riesgo.
Los resultados anteriores del ACCORD habían encontrado, para sorpresa de todos, que reducir intensivamente los niveles de glucemia en realidad aumentaba el riesgo de muerte en esta población. Sin embargo, otros estudios no han encontrado lo mismo y no se ha alcanzado un consenso sobre los niveles óptimos de glucosa, señaló Kopecky.
Para el ensayo ACCORD sobre colesterol, más de 5,500 pacientes de diabetes tipo 2 y un riesgo alto de enfermedad cardiovascular que ya tomaban el reductor del colesterol Zocor (simvastatina) se asignaron al azar a añadir fenofibrato o un placebo a su régimen. El fenofibrato se utiliza para aumentar los niveles de colesterol HDL (el “bueno”) y reducir los de triglicéridos.
El método de ataque doble no causó ninguna diferencia notable en el riesgo de eventos cardiovasculares letales ni en la incidencia de primeros ataques cardiacos no mortales, ACV no mortales, ni muertes por problemas cardiovasculares en las dos ramas de tratamiento del ensayo.
Análisis posteriores revelaron que tal vez haya un beneficio para los hombres y también para los pacientes que comenzaron con niveles altos de triglicéridos y niveles bajos de colesterol HDL. Pero para las mujeres, hubo una “tendencia” hacia el daño.
El ensayo ACCORD sobre presión arterial asignó al azar a más de 4,700 hombres y mujeres que padecían diabetes tipo 2 a un régimen intenso con la intención de reducir la presión arterial sistólica (la cifra superior) a menos de 120 mm Hg, o a una terapia estándar diseñada para alcanzar niveles sistólicos de 140 mm Hg.
Aunque los participantes en la rama de terapia intensiva sí lograron reducir los niveles de presión arterial, esto no se tradujo en ninguna diferencia sustancial en la incidencia de eventos cardiovasculares mortales o no, como ataques cardiacos y ACV entre ambos grupos, informa el equipo.
Hubo una sugerencia de que llevar la presión arterial a niveles más bajos podría prevenir el número total de casos de ACV, pero habría que tratar a 89 personas durante cinco años para prevenir un accidente cerebrovascular, calcularon los autores del estudio.
Y los participantes que recibían la terapia intensiva contra la presión arterial sí experimentaron efectos adversos más graves.
“En cuanto la presión arterial sistólica comienza a subir de los 115, el riesgo de ataque cardiaco y ACV aumenta”, advirtió Kopecky.
Sin embargo, investigaciones previas han mostrado reducciones dramáticas en los problemas cardiacos en pacientes de diabetes tipo 2 que combinaban medicamentos con cambios en el estilo de vida, como ejercicio y comer cinco frutas y verduras al día, apuntó.
“No digo que los medicamentos no sean útiles, simplemente que hay que hacer una combinación con medidas del estilo de vida”, afirmó Kopecky. “Nos recuerda la importancia que tiene nuestro estilo de vida. No se puede vencer únicamente con pastillas”.
Otro ensayo presentado en la reunión de cardiología, llamado INVEST, obtuvo hallazgos similares. El control agresivo de la presión arterial para llevar a la presión arterial sistólica por debajo de 130 mm Hg en pacientes que tienen tanto diabetes tipo 2 como enfermedad cardiaca no es mejor que el tratamiento estándar (reducir la presión a menos de 140).
Fuente: HealthDay News/DrTango


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