¿Lo sabías? Tema Nº1: EL CROMO Y LA ABSORCIÓN CELULAR DE GLUCOSA


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La belleza de la grifería reluciente del baño y la cocina, o de los parachoques de los automóviles antiguos y muchos utensilios de decoración con ese atractivo “color espejo”, está dada por una capa delgada de un recubrimiento con un metal llamado CROMO, y por eso a este depósito metálico brillante se le llama “cromado”.
El cromo se utiliza también en muchísimas otras aplicaciones, tales como en la fabricación de aceros inoxidables, el curtido de cueros, pigmentos para pinturas, preservadores de la madera, cintas cassettes para grabadores, rayos laser, etc.
Lo que no es muy conocido por la mayoría de la gente, es que este metal “cromo”, es fundamental e indispensable en el ser humano, para la absorción y metabolismo de la glucosa.
El cromo, pero no en forma de metal brillante, sino en sus formas combinadas, iónicas, sales o compuestos complejos, se encuentra en el organismo como “oligoelemento”, es decir en pequeñísimas cantidades.
Téngase en cuenta que en todo el cuerpo de una persona adulta normal, si concentráramos la totalidad de la cantidad de cromo contenido, su volumen no superaría el tamaño de la mitad de un grano de arveja, una cantidad realmente ínfima, y las necesidades diarias de reposición son solo de unas pocas millonésimas de gramo, cantidad muy difícil de imaginar, pero para tener una idea, es mucho más pequeña que un fino grano de arena; pero su “deficiencia” trae como consecuencia, una alta intolerancia a la glucosa, un aumento de la resistencia a la insulina y puede conducir a personas no diabéticas a adquirir una intolerancia a la glucosa, incluso una diabetes, o desmejorar la diabetes en quienes ya la padecen.
A esta altura del Post, cabe preguntar ¿qué es el cromo?
El cromo, es el elemento químico Nº 24 de la tabla periódica y pertenece a un grupo específico de elementos llamados “Metales de Transición”, con propiedades muy especiales que no corresponde discutir aquí, pero baste decir que varios de estos metales de transición también actúan como oligoelementos beneficiosos e indispensables para el organismo humano, tal como el cobre, el manganeso, el zinc, el cobalto y otros, y en mayor cantidad fundamentalmente el hierro de la sangre.
Otros metales del mismo grupo general de los metales de transición, son extremadamente tóxicos, como el cadmio y el mercurio.
Obviamente, el cromo en cantidades superiores a las ínfimas indicadas precedentemente para consumo humano también es muy tóxico.
Especial cuidado deben tener las personas que viven cerca de curtiembres, o industrias que desaprensivamente arrojan residuos de cromo sin control al agua de arroyos o ríos que eventualmente podría ser ingerida por la población.
El cromo tiene la característica de formar numerosos compuestos de variados colores; desde color rojo, el naranja, pasando por el amarillo y llegando hasta el verde. Justamente este metal recibe su nombre “cromo”, derivado del griego, que significa “color”.
Como curiosidad histórica, los famosos “amarillos” de muchos cuadros del pintor Vincent van Gogh, tal como “Los girasoles” eran elaborados a partir de sales minerales de cromo, que el pintor holandés postimpresionista obtenía sigilosamente de unos amigos mineros… y ese era el secreto de sus misteriosos colores amarillos. Es probable que sus afecciones renales, su mala salud general, y las alteraciones mentales-psiquiátricas que lo llevaron a cortarse una oreja y a su muerte joven prematura por suicidio, estén vinculadas a una intoxicación crónica con cromo.
Otra curiosidad, es que ciertas rocas blancas o incoloras de compuestos de aluminio con escaso valor, por el solo hecho de estar “impurificadas” con pequeñísimas cantidades de cromo que le confieren color, se convierten por sí solas en valiosísimas piedras preciosas como lo son el rubí (rojo) y la esmeralda (verde).
En la naturaleza, el cromo en forma de óxidos y sales compuestas, se encuentra en rocas y suelos, de donde lo absorben las plantas y de ahí llega a los animales y al hombre.
Las fuentes alimentarias principales de cromo, son los vegetales de toda clase, los cereales integrales, y en especial con alta cantidad está contenido el cromo en la levadura de cerveza y en menor cantidad en carnes y pescados, aunque algo más concentrado en la carne de hígado.
La disponibilidad “externa” de este metal, depende de la concentración de cromo en los suelos que no es la misma en todo el planeta, y por eso no todos los cultivos de plantas y carne de ganado, lo contienen en igual cantidad, y por esto las diferencias nutritivas de cromo en diferentes países y regiones, incluso hasta llegar a deficiencias, aunque esto es raro cuando la alimentación es natural con prevalencia vegetal, pero frecuente su déficit cuando la alimentación habitual de es de tipo chatarra o procesada industrialmente o refinada.
En general, en una dieta normal y variada, están satisfechas las necesidades de cromo para el ser humano.
La disponibilidad “interna” del cromo, es algo más compleja. La mayor parte del cromo ingerido es eliminado en las heces y en la orina, y solo una pequeñísima cantidad es absorbido por el cuerpo.
En el cuerpo humano los tejidos y órganos que almacenan la mayor cantidad de cromo son los huesos que lo absorben con rapidez, los músculos, riñón, hígado, bazo, corazón, y páncreas.
El cromo no puede circular libremente por los líquidos corporales sino que debe ser trasladado por agentes específicos, unido a proteínas transportadoras como la “transferrina”.
Su absorción se produce inicialmente en el intestino delgado, principalmente a la altura del yeyuno, por el mecanismo fisicoquímico de difusión pasiva.
La vitamina “C” y aminoácidos como la histidina y la metionina favorecen la absorción de cromo; en cambio el “ácido Fítico” contenido en muchas semillas como reservorio de fosforo, inhibe la absorción de cromo, y lo mismo ocurre con el abuso de medicamentos antiácidos estomacales.
Los corticoides, y algunos suplementos de calcio, dificultan la absorción de cromo.
También ayuda a la absorción de cromo, las vitaminas B1 y B2, y otros oligoelementos como el Zinc y el Manganeso.
Lo que se denomina en diabetología “Factor de Tolerancia a la Glucosa”, que potencia la acción de la insulina, no es otra cosa que la unión del cromo en un compuesto complejo con el ácido nicotínico (vitamina B3) y con algunos aminoácidos, que facilita el ingreso de la glucosa a la célula. Aunque este concepto está en revisión.
Para aquellos miembros lectores que estén interesados en ahondar en un aspecto algo más técnico bioquímico de la cuestión, se puede agregar a este Post, que ha sido descubierto un oligopeptido constituido por cuatro aminoácidos (glicina, cisteína, glutamato y aspartato), denominado “Cromodulina
La cromodulina unida a 4 átomos de cromo, forman un compuesto hormonal llamado cromo-cromodulina, que se libera en la sangre ante una hiperglucemia y en respuesta a aumentos en niveles de insulina.
El complejo cromo-cromodulina colabora con la enzima tirosinacinasa en la zona beta del receptor de insulina de la membrana celular facilitando la captura de glucosa por la célula.
Dicho más simple, el cromo parece actuar conjuntamente con una proteína muy pequeña llamada “Sustancia de Cromo de Bajo Peso Molecular” (LMWCr)
Todo esto comienza con la unión de la insulina a su receptor en la membrana celular que permite la entrada del cromo existente en la sangre a las células dependientes de insulina
Dentro de la célula, el cromo se une a la apocromodulina (forma inactiva de la cromodulina porque no contiene iones cromo) y se convierte en cromodulina activa, la cual se une al receptor de insulina e impulsa una cascada de enzimas tirosinacinasas que aumentan en millones de veces la velocidad de reacción de este proceso de captación del monosacárido, y de este modo ingresa rápidamente la glucosa a la célula, para luego seguir con su normal proceso metabólico generador de energía (glucólisis y ciclo de Krebs).
Valga esta aclaración: la Tirosina, un precursor de la dopamina (la sustancia del placer en el cerebro) y de la adrenalina, y de la melanina (que da color a la piel y el cabello), y de las hormonas tiroideas T3 y T4, es un aminoácido componente de las proteínas que el cuerpo fabrica a partir de otro aminoácido llamado fenilalanina. Las tirosinacinasas, mencionadas anteriormente, de la cual hay más de 100 variedades diferentes, que cumplen distintas funciones, son un grupo de enzimas que puede transferir un grupo fosfato a una parte residual de la tirosina de una proteína, acción esta importantísima para el buen funcionamiento de la insulina en el caso que nos ocupa.
Cuando la concentración de insulina disminuye en sangre, tal como en el caso de los diabéticos, la cromodulina se separa del receptor insulínico de la membrana celular y el proceso de entrada de glucosa a la célula se detiene, y en consecuencia se produce hiperglucemia.
Aunque no existen estudios concluyentes respecto a que el cromo constituya un componente de las subunidades del receptor insulínico, y que actúe como un accesorio para el enlace de la insulina con su receptor celular o se desempeñe como un segundo mensajero en la mediación del efecto de la insulina, tal hipótesis no debe ser descartada y es merecedora de una mayor investigación para una opción alentadora en el tratamiento de la diabetes.

La anterior fue una explicación algo más técnica aunque incompleta de lo que se conoce popularmente como que “la insulina abre la puerta de la célula para que ingrese la glucosa”. Lo que falta decir en esta expresión simple popular, es que el cromo cumple una función o rol fundamental en este proceso biológico.
El cromo desempeña papeles adicionales particularmente en el metabolismo de los lípidos y se le atribuye alguna capacidad para ayudar a bajar de peso en personas obesas.
Asimismo, tiene acción sobre la actividad de la enzima lipoproteína lipasa con actividad beneficiosa en el metabolismo y mejora del nivel sanguíneo del colesterol.

Sin entrar en detalles sobre los múltiples números de oxidación del cromo ni sus definiciones técnicas, baste decir que el cromo iónico o combinado, se presenta bajo dos formas principales llamadas “Cromo (+3)” y “Cromo (+6)”.
El Cromo (+6), que no se encuentra en organismos vivos, pero si como producto industrial y de laboratorio, es muy oxidante, agresivo e irritante para células y tejidos y altamente cancerígeno, y debe evitarse su contacto y mucho menos permitir su ingestión.
El Cromo (+3) por el contrario, es la única forma en que es admitido por el organismo humano. Pero no todos los compuestos de Cromo (+3) son útiles o asimilables, sino que el Cromo (+3) debe formar sustancias complejas llamadas “quelatos”, donde el átomo de cromo está envuelto o secuestrado por otras moléculas que lo rodean o acompañan.
Los sustancias simples, minerales o inorgánicas de Cromó (+3), no solo resultan inútiles a los fines del metabolismo de la glucosa, sino que además son tóxicas.
La ingesta de cromo debe ser siempre cuidadosa, ya que aun en sus formas químicas admitidas, puede resultar tóxico si la cantidad diaria consumida supera las 200 millonésimas de gramo, una cantidad realmente muy pequeña. La cantidad diaria a ingerir de Cromo (+3) necesaria para una buena captación de la glucosa, suele ser mucho menor… con alrededor de una cuarta parte del valor máximo recomendado o menos, puede resultar suficiente, pero depende de cada persona y de su estado de salud. Por ejemplo, en personas con antecedentes de daño renal o hepático, el cromo, al igual que otras sustancias, puede resultar tóxico a dosis por debajo del máximo permitido.
Vale indicar que a dosis elevadas, o ingestas accidentales, resulta necesariamente muy tóxico.
Los diabéticos y los que padecen intolerancia a la glucosa, son más propensos a tener déficit de cromo, y de igual modo esta tendencia a la deficiencia o disminución en la concentración corporal de cromo se acentúa con la edad.
Las personas que se alimentan casi exclusivamente con productos procesados industrialmente o refinados, pueden tener deficiencia de cromo y riesgo de padecer diabetes inducida por este motivo.
No hay datos estadísticos confiables sobre eventuales déficit de cromo en la población en general, pero deficiencias graves de cromo ha sido reconocida o al menos registrada en personas hospitalizadas que estuvieron recibiendo alimentación intravenosa por largos períodos.
En caso de sospecha de deficiencia de cromo, que podría limitar la absorción celular de la glucosa, el médico endocrinólogo, podrá prescribir la toma diaria por tiempo limitado de un compuesto llamado tripicolinato de cromo, que es una combinación de Cromo (+3) con ácido picolínico.
El ácido picolínico, es un “pariente químico cercano” (más correctamente un isómero) del ácido nicotínico o vitamina B3, también llamada vitamina PP.
Paradójicamente se ha reportado que el consumo de altas dosis de vitamina B3, podría aumentar la resistencia a la insulina, aunque esta acción no está debidamente dilucidada.
En cualquier caso, en los diabéticos, la dosis de suplementos de tripicolinato de cromo, deberá ser evaluada por el médico especialista, ya que el eventual efecto favorable del cromo en la absorción celular de la glucosa podría determinar una reducción en las dosis de medicamentos anti-diabéticos, y esto es una buena noticia.

Con este sintético escrito, he intentado poner algo de luz a un tema poco conocido por los pacientes diabéticos en general.

Para concluir y como corolario anecdótico, para alivianar lo pesado que pudo haber resultado mi descripción del tema del cromo y la absorción celular de la glucosa, haré una referencia curiosa, sobre la relación entre el cromo y el control de ebriedad alcohólica en conductores de vehículos.
Cuando en la ruta nos detiene la Policía de Tránsito para controlar nuestro estado de alcoholemia, nos hace soplar una boquilla, insertada en un aparatito… el alcoholímetro.
¿Cómo funciona este método?
En caso de haber bebido alcohol, nuestro aire expirado contiene vapores de alcohol etílico cuya concentración es proporcional a la concentración alcohólica en sangre, en ese momento.
Cuando soplamos la boquilla ingresamos al alcoholímetro el eventual vapor de alcohol contenido en nuestros pulmones.
Dentro del alcoholímetro hay una disolución de dicromato de potasio en medio acido…dicho más simple contiene Cromo (+6) de color Naranja.
Cuando el Cromo (+6) color Naranja, toma contacto con el alcohol, se reduce a Cromo (+3) de color Verde.
Cuanto más alcohol haya en nuestro aliento, mas verde se tornará la disolución dentro del alcoholímetro.
Si la disolución se mantiene completamente color Naranja original, significará que no hemos bebido alcohol recientemente, pues todo el cromo estará como Cromo (+6)
Si la disolución se torna muy verde, significa que estamos ebrios o con algún grado de alcoholización importante, pues gran parte del reactivo se habrá reducido a Cromo (+3) por efecto de los vapores de alcohol.
De modo, que luego de beber alcohol, siempre al soplar, el reactivo del alcoholímetro, estará coloreado en un intermedio entre color naranja y distintos grados de verde, según la cantidad del alcohol expirado. Vale decir una mezcla en distintas proporciones de Naranja y Verde.
En el aparatito alcoholímetro, un detector medidor de absorción de luz-color, llamado espectrofotómetro, medirá la relación resultante entre concentraciones de color naranja y color verde que hay en la disolución después de soplar, y mediante un procesador computarizado, traduce lo leído por el espectrofotómetro en números que aparece en la pantalla del alcoholímetro y que determinará por cálculo cual es la concentración de alcohol en sangre.
Si esta concentración alcohólica supera los máximos permitidos por ley, establecerá que no se apruebe continuar manejando y la correspondiente multa.

Espero que les haya sido de utilidad al menos una parte de toda la información de este Post.
Agradeciendo desde ya por el tiempo dispensado a la lectura de este artí■■■■, quedo al aguardo de comentarios y críticas.
Es importante participar con comentarios a los Post, y no solo leerlos, ya sean positivos o con objeciones y sugerencias, pues de esta manera, será un indicativo sobre si el tema tratado ha sido bien recibido por el lector y si fue de su interés o no, y motivará a los participantes a seguir escribiendo, o en su defecto dejar de hacerlo, y eventualmente corregir estilos y temarios.
Un cordial saludo para todos.
RUBEN ___ 20 de marzo de 2014


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