Locura, sensatez y refranes de mi abuela


#1

Tantas veces se presta valor a lo intangible, lo magnánimo o lo utópico en nuestro día a día, que terminamos indefensos ante la aplastante carga de aquello que nuestros dedos tocan y ansían como la llama a la mariposa; borrando el halo de sobriedad que camuflajea el más pura éxtasis tras la frialdad de la aceptación.

Un crudo bombardeo de verdades y razones, se extinguen e inflaman en una perversa e imparable repetición de metralla que confronta la realidad y los sueños en afrenta sin un fin a la vista mas… que el profetizado por cientos de almas arrepentidas y ansiosas de un segundo extra, para tomar esa la desición que un día pudo redimir.

Sensatez? Que rayos es eso… solo algo que funciona para otros, o quizás para muchos… tristemente no así para todos. Aunque no sea más que una ambigüedad insoluble y malfuncional, o simple cháchara de cantina para divertir al que escucha y engañar al que habla con la esperanza de un despertar más ligero… la singular aventura desquiciada que recorrió nuestra genética que tornó el más puro deseo, piel y sangre en la incongruencia abstracta y sutilmente diabólica del amor, ha hecho que nada jamás vuelva a ser fácil para nuestra, por atávica e inherentemente conflictiva naturaleza de sapiens.

Amor? Un difícilmente ridiculizable efecto secundario de ese discutible logro evolutivo que nos mantiene de dos en dos (o de dos en tres … pero ese es otro tema) con fines de supervivencia y dominio, de la cadena alimenticia.

Diverso, poderoso y cargado de potencial para cambiarte a ti y a tu entorno, es desde mi (discutiblemente) humilde punto de vista, tan infeccioso, absoluto y conflictivo con nuestro carácter individualista, que cuando te contagias o sufres una recaída… te verás inmerso hasta las cejas en un terriblemente bonito problema.

Prueba del tamaño del lío que representa, está en que jamás vas a sentirlo como un problema y cual cliché de centro de rehabilitación ¿lo puedes dejar cuando quieras!.. tristemente me divierte que tras todo el doble discurso aplicable al tema, haya una sola realidad en esto… y es que todo se puede lograr; pero no necesariamente las soluciones están en tí.

Una genial y empírica abuela me dijo un día, que el secreto bajo su indiscutible éxito como cabeza de familia, se debía a esa inverosímilmente adecuada idea (en desuso en estos apasionados días) de excluir el amor de la ecuación.

Un diseño de árbol genealógico ilustrado sobre una estéril cuadrícula geométrica circunscrita a un espacio sin color ni textura, suena tan controlado, perfecto y profético de éxito e ilusión, que te quedan pocas armas para batirte.

Por supuesto que como también dice esa inmaculada señora… el que quiere besar, busca la boca…
Mi afrenta rebatirla y si debo blandir un arma… solo tengo al tiempo, aquel que todo lo dice…

Tres o cuatro momentos repartidos muy desproporcionadamente en poco menos de dos décadas, le llevan a concluir que no es bueno dejar pasar ese “tiempo de prueba” sobre ti mismo y desaprovechar la experiencia del tiempo sobre los demás es tanto como hacerlo sobre ti mismo.

Con seguridad eres especial y nadie discutiría contigo por lo contrario, manejas la idea durante tu vida… que esta es tuya; única y originalmente tuya… mas si cierras tu egolatría por un segundo te darás cuenta que caminar sobre la arena sin pisar las huellas de otro es tan difícil como evitar que otro camine sobre las tuyas.

Sin embargo, la tormenta perfecta producto de la unión de la madre naturaleza y el padre tiempo, que nos ofrece un regalo de vida por un espacio geológicamente corto para amar y sentir y humanamente muy largo para olvidar; nos dá un día más casi siempre y aunque las cosas se vean de cabeza luego de un ciclón, un pequeño montón de días soleados terminarán por lanzar el desastre al baúl del desdeño y lo aprendido empezará a regir desde el primer cielo despejado, girando ese desconcierto en paz y fuerza como productos de desecho de esa grandiosa y destructiva violencia espiritual.

Hace unos días bromeaba con alguien sobre lo complicado de hacer dos cosas al mismo tiempo… (sabe usted?, como respirar y subir una escalera o algo por el estilo).

Es realmente complicado, eliminando todo halo de jocosidad, amar intensamente y mantener todo en equilibrio y con seguridad algunos de ustedes sabrán a que me refiero… pero cuantos pueden decir que no valió la pena?; esa inyección de nitro directo al motor de la locura con todos sus 144,000 siquiátricos de fuerza es capaz de hacerte volar la cabeza y esparcir tu cordura a miles de kilómetros… pero…

No te sentirías tentado a tomar un vuelo de rescate por los restos de ella y darte a la tarea de amarte una vez más solo… para comenzar una vez más?.

Yo lo haría.


#2

Juan Carlos: Ni dudarlo, estás lleno de amor…¿ y dudas en recomenzar?..en eso no se duda amigo.


#3

No Mary, no dudo en absoluto, estoy seguro que así caiga cien veces, me levantaré ciento uno para recomenzar, no me he arrepentido ni pienso hacerlo, aunque las cosas no hayan salido bien, los recuerdos, la experiencia, los momentos y el aprendizaje bien han valido la pena, con gusto vuelvo a levantarme a recomenzar, Besos!!!


#4

Creo que teenes razón Juan Carlos, a mi me gustaría empezar nuevamente sola, te imagina a estas alturas del partido y empezar sola, me gustaría irme y dejar todo a tras, vivir los últimos días que Dios me deje, como me hubiera gustado hacerlo, recorrer mi hermoso país de punta a punta, sin preocuparme de nada, si los niños comieron, si mi dieta esta bien, si no se me olvidaron tomar mis medicamentos, en fin tantas cosas, pero mi destino es seguir con mi familia, y dejar esos sueños como se han quedado hasta ahora, si no es que algún día agarro valor y lo hago, dice mi esposo que se me va la hebra jajajajajajja como ves?, un beso


#5

No me hagas caso, creo que amaneci muys pesismista, mejor regreso a la cama un par de horas mas, estoy diciendo puras tonterias jejejejejejeje un beso


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