Manteca o suplemento light: decisiones de doble moral?


#1

martes 2 de febrero de 2010
MANTECA O SUPLEMENTO LIGHT: ¿decisiones de doble moral?

“R” es una chica de 16 años que parece tener 11. Sus senos no estan bien desarrollados y las caderas no figuran en su estructura ósea; su voz es tenue y parece que en su aspecto todo esta en orden, excepto su manera insólita de fumar y su delgadez extrema.
En pláticas con ella, le preguntaba el para qué fumaba con esa desesperación, y R contestó: “fumo para no comer; no me importa morirme de cáncer mientras yo siga delgada, el cáncer es socialmente aceptado, la gordura no”.

Llevamos un tiempo viviendo en connotaciones sutiles que están provocando un olvido de nuestra persona, de nuestra esencia.
Vivimos hoy una imposición inconsciente que nos rige por el “ser delgado” atribuyéndole una connotación de peso al emparejarlo con el ser valioso, ser hermoso. Si no estas en ese rubro, estás en la lista de los fracasados, así de simple.
De esa manera preferimos ir en contra de nuestro interior, con tal de aparentar que somos parte de ese grupo VIP, ese grupo donde lo superfluo es glorificado! Y no es gratuito, pues de pronto la anorexia y la bulimia, han sido enfermedades ‘elite’, donde hasta la realeza ha llegado a padecerla, donde actrices y modelos hermosas se desviven por ser, bajo su óptica, todavía más hermosas. Cómo no querer padecer algo tan exclusivo?
Esto es parte de una pandemia en donde el medio nos arroja tanta y tanta información: cómo debemos ser; qué implica un cuerpo hermoso; qué tipo de físico se tiene que tener para triunfar. Una cantidad de información en donde se nos exhibe como un conjunto de partes con medidas de barbie*.
Mientras no logremos transmitir otro mensaje a los niños y adolescentes, seguiremos persiguiendo estos sinónimos de éxito.
Parte de lo que nos concierne como seres humanos, pensantes, emocionales, racionales, intuitivos y espirituales (solo para enumerar características puntuales de lo que nos sugieren somos), es brindarnos la oportunidad de reflexionar antes de actuar. Se nos pasa la vida en la cotidianidad y ante nuestras múltiples actividades que nos enajenan, solo nos queda responder de manera automática, dándole prioridad a lo urgente, más no a lo importante. Nos envolvemos en un consumismo desenfrenado, manifestación clara de nuestros tiempos, en donde solo dejamos en claro el gran vacío que nos acoge y que irremediablemente queremos llenar.

Muchas de nosotras, mujeres del 2010, tenemos un disfraz de la “seudo- liberación femenina”, siendo verdaderas fieras a punto de devorase al mundo. Jugamos al rol de la super mujer y jugamos con los “derechos de poder ser hoy lo que queramos ser”. Compartimos gastos por igual, jugamos a que tenemos las mismas libertades así como las mismas responsabilidades. El lava, yo cocino; el gana, yo gano; el sale con sus amigos, yo salgo con los míos. Perseguimos, alcanzamos y ejecutamos carreras profesionales; tenemos hijos; los llevamos al karate; limpiamos casa, recibimos ascensos en nuestros empleos; nos matamos en el gimnasio; leemos las finanzas; y entendemos hasta de footbal.

La información es lo de hoy. Vivimos una vida a la carta, en donde tú haces tu menú. Elecciones de café late, café capuchino, café americano, americano tostado; película americana, japonesa, francesa o mexicana; parque, teatro, cine o centro comercial; blue ray, cinemex, cinepolis, cine vip; casarse, unión libre, madre soltera o lo que se pueda. Todo es una elección, y estando tan ocupadas en ser super mujer en la era del consumismo y de la información, donde lo superfluo es glorificado, que cedemos las elecciones vitales a campañas publicitarias o a una decisión colectiva, socialmente colectiva.

Prestando atención al ambiente escuchamos una enseñanza puntual y constante de estar inconformes con nosotros mismos, por eso hay que elegir lo que nos propone el exterior. La industria esta basada en fomentar inseguridades en uno mismo, convenciéndonos de que como estamos, “no estamos lo suficientemente bien”.

Dice Andrea Weitzner “el día en que la anorexia se le llame ‘comedora compulsiva reprimida’, se dejará de ver esa enfermedad como una cuestión de admirada disciplina. De igual manera el día en que a la comedor compulsiva se le llame ‘anoréxica frustrada’, se dejará de tratar a las gorditas como los socialmente repudiadas”.
Esta época nos pide a gritos ser conscientes de nuestra esencia. Regresar a tocar y palpar nuestra condición humana PERSONALIZADA.

Hay que terminar con una era mecanicista. Cuando el alma sufre, la mente y el cuerpo lloran. Es importante que regresemos a humanizarnos, desde nuestra condición de ser padres, ser amigos, ser profesionistas, ser pareja, ser mujeres. Empecemos por quitarnos las caretas y reconocer que los síntomas de los desórdenes alimenticios son el reflejo de nuestro estado de conciencia social. Terminemos con la doble moral, el momento que estamos viviendo nos está gritando que es el momento de despertar.

  • Barbie y Kent son ‘super atractivos’!
    Si Barbie fuera una mujer real tendría que tener una altura de 2.13 metros; un busto entre 0.96-1.01 centímetros; su cintura tendría que medir entre 0.45-0.60 centímetros; el peso sería de 49.89 kgs. En cuanto a Ken, tendría que medir 2.37 mts; un hombre normal tendría que añadir a su torso 17,7 cms y a su cuello 20,3 cms.
    Y hemos crecido con esos estereotipos!!, asombros no?

DINÁMICA:
Te sugiero revises este video, y te preguntes, si aun NO te quieres ver, mira quién está a tu alrededor!
http://www.youtube.com/watch?v=KQHFhtGnnvI


#2

Querida Claudia que razón tienes, nuestros hijos hacen lo que nosotros hacemos no lo que les decimos y a una chica con esos pensamientos estremos es dificil cambiarselos , la sociedad es cruel y desde chicos hay darles a los hijos buenos ejemplos y mucho amor, cariños para tí


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