Mantenerse en forma sin ir al gimnasio


#1

Ir a un gimnasio no es la única forma de mantenerse en buen estado físico. Modificar la forma de realizar algunas de las actividades cotidianas, puede llevar a un resultado similar: quemar calorías, disminuir la masa grasa y aumentar la masa muscular del cuerpo.

A continuación le planteamos algunas sugerencias que “si Ud. no es un entusiasta asistente al gimnasio”, le permitirán, de todos modos, acercarse al objetivo de lograr un buen estado físico.
Menos auto, colectivo o subte
La propuesta es sencilla, reemplace los medios de transporte que emplea habitualmente para trasladarse de un lugar a otro (a su trabajo, a visitar un amigo, o a realizar un trámite bancario, por ejemplo) por el que su cuerpo le provee: sus piernas y sus pies.

La caminata, a simple vista un acto tan sencillo que suele desdeñarse como actividad física, es un excelente ejercicio para practicar en cualquier momento del día y en cualquier etapa de la vida. Si de beneficios se trata, basta con enumerar, a modo de ejemplo, que la caminata practicada en forma regular y a ritmo sostenido (es decir, sin forzar la marcha pero sin detenerse) tonifica los músculos, aumenta la oxigenación de los tejidos, mejora el ritmo cardíaco, favorece el descenso del colesterol y afecta favorablemente a los factores de riesgo cardiovascular y las complicaciones de la diabetes relacionadas con la circulación. Si bien cada quien tiene su propio ritmo, resulta aconsejable que la caminata se extienda al menos durante 15 minutos y el recorrido sea de alrededor de 10 cuadras.

Quien inicia la jornada con una caminata suele sentirse pleno de energía al llegar a destino. Naturalmente, no se trata de proponerse metas tan alejadas de la rutina habitual que terminen dejándose de lado al segundo intento, generando frustración y ningún beneficio para el organismo. Si el desplazamiento hasta el destino (por ejemplo, el lugar de trabajo) es demasiado largo, puede bajar del colectivo o subte un par de paradas antes. Otra alternativa es caminar al final de la jornada: después del estrés de todo un día de trabajo, la caminata de regreso a su casa, puede transformarse en una experiencia agradable y relajante.

Otro medio de transporte aconsejable “además de sus pies” y si la ciudad en la que vive está preparada para ello, es usar la bicicleta como medio de transporte. En Buenos Aires, están creándose sendas especiales para ciclistas en algunas zonas. Si son más los riesgos que los beneficios que surgen de desplazarse cotidianamente de este modo, posponga el empleo de la bicicleta hasta los fines de semana. Una salida a solas o en compañía de la familia, se transformará en un paseo con las gratificaciones físicas y psíquicas asociadas a un entorno agradable.

No eluda las escaleras
Un aliado de quienes no quieren mejorar su estado a expensas de asistir a un gimnasio, son las escaleras. Subir y bajar escaleras es uno de los ejercicios que más beneficios aportan a nuestras piernas, las fortalecen en extremo y ayudan a desarrollar la musculatura. Pero también es uno de los ejercicios que requieren un mayor esfuerzo. Al igual que con la caminata, sea prudente. Si vive en un décimo piso, no pretenda hacer el ascenso de los diez pisos por escaleras el primer día. Bájese del ascensor en el noveno, por ejemplo y, a medida que sienta que esta tarea no lo agita y le demanda poco esfuerzo, aumente gradualmente la cantidad de escalones que sube.

Mantenerse en forma puede ser divertido
Si le gusta bailar, hágalo! No sólo se divertirá, sino que contribuirá a mejorar su salud al tiempo que se divierte. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Con quién? Seguramente las respuestas variarán, no importa la hora, el lugar o la compañía, lo importante es disfrutar del doble placer de moverse al compás de la música y mejorar su estado físico.


#2

Muy bueno, gracias amiga.


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