" mi experiencia con la diabetes"


#1

El día de mi diagnóstico comenzó para mi una nueva etapa en el viaje de mi vida con una compañera totalmente desconocida y sobre todo inesperada: LA DIABETES.

Sólo puedo pincelar brevemente lo sorprendente de esta experiencia repleta de emociones intensas y de situaciones inesperadas construidas casi siempre en el miedo, pero poniendo invariablemente como prioridad el control.

La diabetes me muestra día a día y a través de mi cuerpo y mis sensaciones como confiar cada vez más en mi misma y en la vida misma. Ahora, a 16 años de mi encuentro con la enfermedad, tan sólo puedo sonreír porque he descubierto que la diabetes se abrazó a mi sin querer soltarme porque tenía un mensaje importante para mi; la diabetes es una mensajera que constantemente me susurra palabras de alegría y confianza.

Que cantidad de sentimientos y situaciones contradictorias he vivido desde aquel 16 de Junio de 1989, fecha del diagnóstico. En aquel entonces me encontraba en un momento de mi vida que yo calificaba de excelencia, de sosiego, pero… ¿Qué importa eso cuando te dan la noticia?. En el preciso momento pensé lo mismo que todos ustedes: no es justo, ¿porqué a mi?, pensé que a que venía eso en ese preciso momento, pero en realidad poco me duró esa reflexión, ya que creo que nunca es el momento preciso, no es justo para nadie, malo si tienes hijos y malo si aún no los tienes, malo si eres joven y malo si no lo eres tanto.

Para mi empezó en ese momento una prueba de fuego y decidí que tenía que ser capaz de superar ese reto que la vida me estaba poniendo, con la mayor entereza posible y sobre todo sin que la vida familiar se tambaleara lo más mínimo. Les expliqué a mis hijas la situación y al hacerlo escondí mi sentimientos y fingí una fuerza que en ese momento aún no sabía que tenía, y no derramé una sola lágrima, a pesar del miedo que me embargaba.

Ellas lo entendieron y colaboraron siempre, a su manera: trajeron aún mejores notas de lo acostumbrado, y su comportamiento en el colegio y en casa fue inmejorable. Creo que nunca les he agradecido la suficiente madurez que demostraron.

Más tarde, después de algún tiempo, supe que estuvieron muy tristes, y que tuvieron mucho miedo, pero no lo demostraron. ESTE FUÉ MI PRIMER GRAN APRENDIZAJE CON LA DIABETES:" NO HAY QUE REPRIMIR LOS SENTIMIENTOS DELANTE DE LOS HIJOS, PORQUE NOS CONOCEN TANTO COMO NOSOTROS A ELLOS. NO PASA NADA SI NOS VEN LLORAR ". No sé si ahora haría lo mismo; en ese momento pensé que era lo mejor, ya que no quería que nuestra vida se tambaleara por una simple enfermedad mía.

Mi estado de ánimo siempre fue positivo, no recuerdo haberme quejado abiertamente nunca. La fuerza que me dio mi esposo y mis hijas y la que ellos requerían de mi, hizo que tomara al toro por los cuernos y que le diera la batalla a la enfermedad.

Mi familia estuvo en todo momento muy cerca de mi, apoyándome y mi marido aguantando también el tirón en silencio. ¡¡¡¡ QUE DURO SE HACE EL SILENCIO DE QUIEN SUFRE ¡¡¡¡¡.


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