Mi madre


#1

Yo recuerdo a mi madre. Sus defectos, sus aciertos. Sí, la muerte da un sesgo más trascendente a cada acto que le recuerdas. Tienes que hacer la cuenta y el equilibrio. Debes tomar todo mucho más en perspectiva, de otro modo no estarías considerando que ya no existe más esa persona. Esto hace que algunos errores tengan un peso más ligero que cuando estaban frescos. Pero eso también es verdad con los aciertos… Excepto que tú mismo les des más peso y vivas mejor a través de los elementos positivos que te dio tu madre y superes los errores. De esa forma, depende de ti si los aciertos de tu madre están dentro de ti y los defectos fuera, atrás. Es muy constructivo saber qué quieres ser y qué no quieres ser. Para eso también sirve tu madre. Es decir, como en muchas cosas en la vida, depende de uno si cualquier experiencia te construye o te destruye.

Yo recuerdo a mi madre y me hace mucho bien recordarla. La amé, a veces color rosa, rojo, a veces gris, de pronto negro. No fuimos los mejores amigos, no podíamos conversar mucho. No tengo un nexo tan fuerte con alguien como el que tuve con ella. El amor no es rosa, no es de ningún color. Es un nexo que te hace caminar acompañado. Un ser amado a veces te guía, a veces lo guías. En ocasiones desprecia tu camino, en otras se enorgullece.
Una madre es como cualquier otro ser humano, excepto para su hijo.


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