Obesidad: algunas paradojas de estos tiempos


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Paradoja 1:

Desde el año 2000 en el que se realizó el primer relevamiento del nuevo siglo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzó a observar que de los 6.000 millones de habitantes que había en el mundo por ese entonces, el 18% estaba desnutrido y el 30% presentaba obesidad. Es un problema novedoso y emergente para esta centuria, que comienza con una doble problemática: pobreza y una pandemia de obesidad y sobrepeso.

Sin embargo… En nuestro país existen sutiles dudas en considerar a la obesidad como enfermedad. Contamos desde hace muy poco con una “perfectible” ley de obesidad, mediatizada por un “reality” televisivo que ya ha recibido un par de vetos y sobre la cual se hace necesario saber si la misma llegara a su necesaria y final reglamentación, como que ciertamente los Ministerios de Educación y Salud, asuman que la obesidad es una enfermedad.

Teniendo en cuenta que la obesidad es madre de casi 200 enfermedades, serán solo implicancias económicas las que sostienen esta paradoja.

Paradoja 2:

En realidad, el 60 % de las personas del mundo -de China a la Argentina- tiene hoy sobrepeso y para el 2030, de no mediar cambios drásticos de todo tipo, viviremos en un mundo de “personas corpulentas”.

¿Que nos pasa que maltratamos y discriminamos en “algunas oportunidades” a quienes son diferentes al ideal de belleza construido por la gente, aunque NO al cuerpo real de la gente?
Numerosos estudios muestran que las personas obesas ganan menores salarios, tienen peores juicios y sentencias, acceden a menos entrevistas de trabajo, obtienen peores calificaciones en el estudio, consiguen menos taxis -porque no les paran en la calle-, consiguen menos ropa, deben pagar doble asiento en los aviones, y por sobre todas las cosas, están más solas.

¿Que nos pasa a los humanos que podemos negar - casi a riesgo de autoexcluirnos - una realidad tan cierta?
Quizás el objetivo más saludable sería situarse en un punto medio entre el reconocer a la obesidad como enfermedad y madre de enfermedades y tratar de prevenirla, pero también asumir que todos somos diferentes y merecemos exactamente el mismo respeto.

Paradoja 3:

La Obesidad: enfermedad epidémica, multicausal, crónica y de tratamiento complejo, ha recibido durante años de los profesionales que nos dedicamos a la nutrición como al tratamiento del sobrepeso y la obesidad, propuestas de tratamiento que iniciaban cada lunes con mucho esfuerzo y se abandonaban el jueves en una reunión familiar o en la decepcionante balanza, que condenaba el tremendo esfuerzo de una semana de bifes, lechugas y galletas negras con mermelada diet con 300 gramos a favor de una esforzada señora de 97 kg. Hemos entrenado a nuestros pacientes para mirar sólo el número mágico en la balanza y hasta los profesionales creemos que solo así se mide el éxito de tremenda empresa.

Cuanto más se continúe con dietas de hambre, más estaremos entrenando a personas que cada día comen su última cena, que cada mes inician su nueva dieta milagrosa y que cada vez agregan riesgo de enfermedad y frustración junto con kilos.

Es hora de asumir que esta enfermedad crónica compleja que involucra nuestra genética de millones de años de evolución, al medio sedentario y abundante en alimentos en el que vivimos; no tendrá – al menos en la inmediatez – una pastilla mágica, ni un gimnasio sofisticado, ni un papel lleno de cálculos calóricos, ni yesos, ni geles, ni cirugías, ni semillas auriculares que resuelvan individualmente el tratamiento de la obesidad.

El verdadero objetivo en el tratamiento de la obesidad es lograr el cambio en el modo de vida, como resultado, entre otras cosas de la incorporación en el mediano y largo plazo, de una conducta alimentaria habitual cuidadosa acorde a las particularidades nutricionales personales y el ser físicamente activo.

El proceso es lento pero ciertamente posible, acompañado por profesionales con alta formación en el área quienes podrán conducirnos a buen termino en este camino que, como planteamos en las paradojas señaladas, no tan solo consiste en “perder kilos” o “reducir talles”.

Lic. Sandra Sartor
MP 1352

http://www.colegionut.com.ar/boletines/com_0812.html#n2

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