Parodia sobre la diabetes mellitus


#1

No es precisamente lo que se dice, sino la forma y el tono utilizados,
lo que hace que el contenido de las palabras parezca diferente.

Por eso, la parodia sobre la diabetes mellitus es un relato corto con
un poco de gracia, dirigido a los niños y adolescentes y a esos niños
que todavía quedan en nuestra mente adulta y que son los que sueñan y nos permiten cambiar imaginariamente, el sentido de las cosas y aceptar más fácilmente la realidad de las mismas.

La tarjeta de identificación de nuestra heroína consigna que se nombre
es diabetes mellitus, de edad madura y nacionalidad cosmopolita, su idioma es polígloto, su temperamento es sanguíneo y como seña
particular tiene que es muy dulce.

Doña Di, será como la llamaré de ahora en adelante para estar
más en confianza y puedan conocerla más a fondo.

Doña Di tiene una personalidad fuerte. Tu puedes estar un día muy tranquilo y de repente comienzas a sentirte extraño y súbitamente,
sin dar ningún aviso, se mete en tu casa. Lógicamente esto perturba e inquieta. Pero Doña Di es atrevida y llega así, sin más ni más.

Algunas veces tu habías oído hablar de ella, pero claro,
¿ a quién le iba a interesar este tema? Pero ¡PUM! …,ahí está.

¿A quién podría simpatizar un personaje de esta clase?

Tú te angustias, te enfureces, no sabes que hacer y para colmo, ella piensa que tú eres sensacional y decide quedarse allí.

¿Qué hacer cuando un personaje como ella llega y se instala y tu no puedes hacer nada?.Bueno…, si definitivamente después de preguntar, pedir opiniones, etc., etc., llegas a la conclusión de que ahí se quedará, habrá que aceptar.

Comienza entonces una vida diferente, Es como si tuvieras que recibir en tu habitación a alguien, por tiempo indefinido y compartir tu espacio y no estabas preparado.

Inmediatamente tienes que organizarte de otra manera.

Tus horarios, tus costumbres tus comidas y hasta tu forma de ver la vida.

Pero no es para ponerse a llorar como un loco.¡¡¡NOOOO!!!

Tú eres y sigues siendo TÚ y todo eso que está en tu mente y en tu espíritu, nada lo va a cambiar.

Como dijimos, Doña Di tiene un temperamento muy fuerte, pero a la vez es muy tranquila. Si tu te comportas bien, ella te respeta y no te molesta. A veces se hace sentir de alguna forma, pero es para llamar tu atención. Soluciona el contratiempo y se calmará.

He descubierto que Doña Di es inteligente y observadora.

Ella sabe a quién se le acerca. Y no es precisamente a una persona que tenga pocas cualidades, es a las personas que como ella, no se van a dejar acabar y que saben salen adelante contra viento y marea.

No vayas a pensar que contigo se equivocó, lo que sucede es que tal vez no la entiendes, así tan rápidamente, pero con el tiempo te darás cuenta que ella sólo quiere hacer que otras cualidades que tu tienes sobresalgan y las aproveches al máximo., Por esto debes estar muy atento y observarte y conocerte muy a fondo, detalladamente.

Sí, es muy recomendable observar su comportamiento contigo, ya que cada persona es un caso particular y sabrás a qué atenerte.

Sí, de repente está contigo muy complaciente y sales con tus amigos o te vas de paseo y te ofrecen todos esos maravillosos manjares, postres y esas cositas que a ella le fascinan porque es ¡¡¡MUY GLOTONA!!!,

Dile que ¡¡¡NOOOO!!! Ya tú sabes, ella no debe engordar más y tú, no debes excederte en esos placeres que duran sólo momentos pero que si te causan graves problemas.

Analizando, lo que ella quiere es que tu logres lo que se llama AUTODOMINIO.

Doña Di es inteligente, te lo dije y detrás de cada una de sus acciones hay algo que debes mejorar o alcanzar. ¿Entiendes? Tu personalidad comienza a fortalecerse sin que tú lo notes y esto es maravilloso.

Piensas que nos es fácil, lo sé, como nada es fácil en la vida.

Y mirando bien, es un gran esfuerzo. Todo requiere un esfuerzo: si somos estudiantes y deseamos sacar buenas notas en el colegio o en la universidad, debemos esforzarnos y cumplir con nuestras tareas.

Si trabajamos y queremos ser buenos profesionales, debemos poner todo nuestro empeño para hacer las cosas bien.

Si tenemos algunas pertenencias, debemos cuidarlas y darles mantenimiento.

En fin, miles de ejemplos, pero TODO REQUIERE CUIDADO, ESFUERZOS Y A VECES HASTA DE SACRIFICIOS.

Continuemos conociendo a Doña Di. Me doy cuenta de que es muy sociable, le fascina la gente. Conoce el mundo entero, viaja a cualquier rincón de la tierra y conoce millones de personas. Alterna con todos sin importar su raza, religión o idioma. Se desenvuelve en cualquier nivel social y come lo que le antoja. ¡¡¡Esa es nuestra huésped!!!

Por esto a cada uno y solo a cada uno a quien le toca estar vigilante y atento, porque esta señora cuando comienza a hacer lo que se le antoja, PORQUE NO SE LE PUSIERON LIMITES, molesta mucho.

Por eso, repito, es a cada uno a quién le toca ponerle cuidado y frenarla antes de que comience con sus molestias.

Asì hay que tratarla, no se le debe dar tanta confianza.

Porque, como dice el popular refrán:

" SE LE DA LA MANO Y SE TOMA EL BRAZO COMPLETO". Por lo tanto, mucho cuidado con excederse en la confianza.

Doña Di, en su afán de ser tan sociable y tan popular no se da cuenta de que muchos de esos personajes, tan apreciados por ella, no son tan buenos amigos como cree. Aquí, DoñaDi peca por ingenua.

Estos personajes tan dulces y tan bien presentados, poco a poco la meten en muchos líos. Para ponerles un ejemplo,
les contaré que las melcochudas chocolatinas, las estilizadas bebidas gaseosas, las siempre despreocupadas grasas y esos tiernos pastelitos son en realidad muy traicioneros. Pero como no vivimos en un desierto, debemos aprender a compartir y a estar en medio de ellos.

Podemos intervenir en sus reuniones, pero eso sí, con mucha cautela.

Aquí ya entra nuestro instinto a trabajar y sabremos si vale, realmente la pena, de estar al lado de estas alcahuetas personajes.

A cambio, existen otros personajes, al parecer menos simpáticos.

No son tan impactantes visualmente pero son amigos de verdad.

Como todo, tienen sus defectitos, pero eso sí, nos tratará de ayudar siempre.

Me refiero a todas esas pastillitas y remedios adicionales que debemos tomar. Cansones a ratos, porque son muy disciplinados y hay que estar con ellos y cuando ellos dicen que debe ser.

Pero lo que debemos estar seguros es QUE QUIEREN NUESTRO BIEN.

Y que decir de esta famosísima chica llamada INSULINA, realmente un maravilloso descubrimiento.

Quiero confesar que al comienzo, cuando la conocí, me pareció aburridísima. Siempre tan fría, tan seria, tan engreída. Pinchándome y rozándome todos los días con ella. Jartìsima, si… Pero como en todo, a fuerza de tener contacto con ella, llegué a descubrir una serie de innumerables ventajas que conllevaba estar a su lado. Por ejemplo, me da una gran tranquilidad, es muy elástica en sus comportamientos, es muy moderna y permite que a veces pueda intervenir con otra clase de personajes.

¡¡¡ Y LO MEJOR!!! ,conoce a Doña Di y la maneja a la perfección.

Por otra parte, sé que no puedo excederme y abusar de su compañía porque se molesta mucho cuando lo hago, hasta el punto de tener que quedarme en la casa todo el día hasta que se le pase el disgusto.

Con la señorita INSULINA hay que aprender a ser muy mesurados.

Quiero contarles que a Doña Di, ahí donde la ven, tan difícil y tan dura
como es, tiene una debilidad, le fascina el EJERCICIO.

Ella dice que el ejercicio en cualquiera de sus modalidades la enloquece.

Le produce un gran bienestar. La ayuda a quemar calorías y a más de
suministrarle mucha vitalidad, hace que duerma muy bien.

Es cierto. El ejercicio es muy relajante, física y mentalmente y
las opiniones acerca de él son siempre positivas.

En esta rutina sí deberíamos acompañar a Doña Di.

Después de convivir en mi propia casa y compartir con Doña Di todo,
hasta mi habitación, durante muchos años y estar con ella en los buenos y en los malos ratos, he llegado a la CONCLUSIÓN, a pesar de lo que mucha gente diga de ella, que Doña Di ha sido una buena compañera. Yo le conozco en todas sus facetas, con buen genio y mal genio. Recién levantada y en cualquier momento del día. No hago caso omiso de sus necesidades y como toda una señora que es, le guardo un gran respeto.

Pero he aprendido también muchas cosas buenas y ya sé como manejarla.

Total, si miro alrededor y me dicen que puedo escoger entre múltiples compañeras y compañeros que existen y que son muy famosos, como aquellos a quienes les fascina visitar los hospitales durante largas temporadas, y que tal esos que obligan a las personas a quedarse prácticamente en una cama, sin disfrutar el aire o el sol, o muchos, muchísimo más complicados y extravagantes que están por ahí, yo me quedo con la glotona Doña Di. Ella me permite libertades que tal vez otras no. Al menos es callada.

Con todo esto que les he contado acerca de Di, espero que puedan abrir su mente y mirar otros horizontes.

La vida es maravillosa y cada cual decide cómo vivirla.

No es una utopía, tampoco es fácil, pero si pienso que puedo vivir bien, aún con huésped incluido, lo hago.

Gracias a DIOS, a los inventos, a la ciencia y a la nueva tecnología por abrirnos paso a otras alternativas y darnos la oportunidad de vivr más cómodamente y aligerar así el peso de esta entrometida.

UN RECUENTO DE MI VIDA

Sí. Desde los 10 años soy diabética,
pero hoy ya me encuentro viviendo mi cuarta década.

Los últimos años de mi niñez pasaron casi sin comprender el significado de la palabra DIABETES.

A mi mamá le debo todas las enseñanzas y el cuidado aprendidos.

Ella me guió mientras yo entendía y aprendía que debía cuidarme y ser yo la responsable de mi salud por el resto de mi vida. Gracias mamá.

Comencé mi adolescencia. La recuerdo como una época difícil.

Mis inquietudes e inseguridades iban aflorando.

Me hacía muchas preguntas y me cuestionaba muchas cosas.

La diabetes se volvió, aparentemente, indiferente para mí. No era capaz de pronunciar esa palabra y la odiaba en silencio. Me sentía diferente y llegué a avergonzarme. Todo esto ocurría en mi interior; no comenté nada a nadie. Fue una lucha interna y muy fuerte, hasta que al fin, logré aceptarla. Entendí que era yo y sólo yo, quien desde este momento enfrentaría la vida. Sé que mi mamá sufría en silencio; tan sólo unas palabras consoladoras en momentos de tristeza y rebeldía, hasta que llegaba de nuevo la calma.

Aunque mi vida era normal y feliz, había momentos de gran incertidumbre.

Me cuidaba, si, pero estaba inquieta y con rabia. Eran muchas las preguntas sin respuesta. ¿ Qué haré? ¿Viviré? ¿Será que sí? ¿Será que no? ¿Podré? ¿ Me casare? ¿Tendré hijos? ¿Será que sí? ¿Será que no? Pero Dios le da a uno la fortaleza necesaria y otra vez lo superé.

Hoy ya han pasado muchos años y puedo decir, sinceramente, que la diabetes no ha sido obstá■■■■ para nada en mi vida.

Es verdad; mi crecimiento interior ha sido significativo y con éste logro he aprendido a tener otra visión de la vida. Mis hijos son mi sueño hecho realidad, además he hecho lo que he deseado y alcanzado las metas que me he propuesto.

Por esto hoy puedo decir lo que NUNCA, LO JURO, pensé que podía decir: Que ha sido la diabetes la que me ha dado valor y fuerza para luchar. Es también a la diabetes a la que debo agradecer que hoy pueda escribir estas letras, porque si miro hacia atrás comprendo, por fin, que debía haber vivido lo que he vivido, llorar lo que lloré y sentir lo que he sentido para alcanzar la paz que tengo en mi alma.

Y cuando se tiene paz en el alma se es feliz …


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