¿ que es una dieta balanceada?


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La diabetes es un desorden metabólico, su desarrollo y control se ven influenciados por los alimentos que come quien padece esta enfermedad. Los nutrientes vitales en el diseño de una dieta balanceada son los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas.

Los hidratos de carbono tienen el efecto más directo sobre los niveles de glucosa sanguínea. Las harinas, los almidones, los almíbares, la miel, el azúcar de mesa, las frutas y los vegetales, todos son o contienen cantidades elevadas de carbohidratos, como también se los llama. A pesar del efecto tan marcado que los carbohidratos tienen en el aumento de los niveles de azúcar en la sangre, no se pueden dejar de consumir; ya que la glucosa que ellos producen es la principal fuente de energía para el cuerpo. Pero puede elegir la clase correcta de carbohidratos: aquéllos que se denominan complejos, con un contenido alto de fibra, como el pan, los granos integrales, las frutas y los vegetales frescos. Las fibras de estos carbohidratos retardan la absorción del azúcar desde el intestino. Este tipo de alimentos también provee vitaminas y minerales esenciales. El porcentaje de carbohidratos en la dieta de un diabético debe ser alrededor del 55% de las calorías diarias.

Las proteínas ayudan al cuerpo a reparar los tejidos. Las proteínas se hallan en las carnes, los pescados, los huevos y los lácteos. Su consumo diario de proteínas no debe ir más allá del 30% de la ingesta calórica. Se recomienda que coma alrededor de 0,8 gramos de proteínas diarias por cada kilo de peso (por ejemplo, si pesa 70 kg, deberá consumir 56 g diarios de proteínas). Es recomendable que aproximadamente la mitad sean de origen animal y el resto de origen vegetal. Como ejemplo, las necesidades proteicas de un sujeto diabético adulto, se cubren con una porción de carne magra (sin grasa), una porción de legumbres y 2 o 3 porciones de lácteos, preferiblemente descremados… Si su diabetes ha generado ya problemas renales en su organismo, seguramente la ingesta de proteínas deberá ser más restringida.

Las grasas-o lípidos-también son importantes en la dieta de una persona con diabetes. Los niveles del colesterol “malo” (colesterol asociado a la LDL), y los triglicéridos, tienden a elevarse más allá de lo normal en la persona con diabetes. Esto representa un riesgo mayor en el desarrollo de complicaciones cardiovasculares. El exceso de grasas también puede producir obesidad. Mientras más pesada sea la persona, más alta será la resistencia a la insulina, y esto significa que el páncreas tendrá que trabajar más para mantener los adecuados niveles de glucosa en sangre. Procure evitar las grasas saturadas (manteca, panceta, embutidos, y en general las grasas provenientes de derivados de vaca y cerdo.), y consumir grasas como los aceites omega 3, contenidos en los pescados “grasosos”, como las sardinas, el salmón y el atún (peces de mar de aguas profundas). El aceite de oliva es también beneficioso. Sin embargo, al consumir las grasas, recuerde que todas son altas en calorías. El porcentaje de grasas en su dieta diaria no debe superar del 10% del total de calorías que ingiere


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