S.o.s nosotros los diabÉticos debemos dar la batalla!


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BS. AS. AÑO 2006.

S. O. S ¡QUE ALGUIEN AYUDE A UN DIABÉTICO!----------------------------------------------------------

  • Por Francisco Carlos Baran--------------------------------------------------------------------------------------

La decisión de redactar este escrito, ha sido motivada por dos razones fundamentales. La primera es por padecer diabetes Tipo 1 (insulinodependiente), la segunda y dolorosa, es haber padecido discriminación.
Lamento no tener en mi currículum títulos que jerarquicen las consideraciones obtenidas de los hechos de la vida de los seres humanos; ¿qué autoridad tengo para hablar de enfermedad, o de derecho, no siendo médico ni abogado, ni nada? La realidad social hace presumir que ninguna. Pero por padecer diabetes desde hace 21 años y en la actualidad, haber sido víctima de aquellos que corroen impunemente al estado de derecho (Haber sido discriminado), me otorga títulos que jamás hubiese soñado adquirir como ser: Atrevido, inconsciente (este, en virtud de no saber donde me meto, por el afán de querer cambiar las cosas). Y, a veces, prepotente (y este, por tanto sufrimiento).
Para la Ley, NO SOY UN INVÁLIDO. El diabético (en adelante: DBT) no es un inválido. Ciertamente es probable que en un futuro, si el DBT no se cuida como instruye el médico: Con su dieta y medicación, tal circunstancia derive en insuficiencia renal, en problemas cardíacos, en pérdida de miembros inferiores por amputaciones, en hipertensión arterial, en pérdida paulatina de la vista para desembocar en ceguera. Y es claro, que padeciendo algunas de las problemáticas que citaba, el DBT puede considerarse un inválido por las circunstancias en que desembocaron no cuidarse, ni asumir los riesgos que corría.
Pero mientras tanto, si la enfermedad es bien llevada, difícilmente incurra la patología de base desembocar en tales circunstancias. De modo que el DBT, es normal y debe hacerle frente a la vida como cualquier otra persona que sea sana. Los servicios sociales, los públicos y las leyes, le caben al DBT, como a cualquier otro hijo de buen vecino. Creo que únicamente la empresa que presta servicios de electricidad, no corta la luz por falta de pago (pero no perdona la deuda) por el simple hecho de que la insulina (medicación que debe inyectarse el diabético de por vida) requiere de la cadena de frío. Para lograr tal instancia, el DBT debe presentar un montón de documentación que acredite su condición de tal. Ignoro si aquellos que padecen DBT, lo sabían, o esto que conté, es mi propia realidad: Siendo mi madre y yo los DBT y pasando un momento económico pésimo, pudimos lograr que no nos corten la luz. “Aun cuando antes la cortaban”, y yo debía correr a lo de un vecino con los frascos de insulina para que no se hechen a perder. Luego, era cuestión de volver y consolar a mi madre. Era cuestión de ir a la hora de necesitar inyectarse a molestar a los buenos vecinos que me tocaron en suerte. Y, era mirar al cielo para preguntarle en silencio con mi pensamiento a Dios, ¿por qué padecíamos esa situación?.
Que todos los días desde hace muchos años un DBT debe inyectarse. Más de una vez al día. ES CIERTO
Que todos los días desde hace muchos años un DBT debe pincharse los dedos para obtener nociones de su grado de azúcar en sangre. Más de una vez al día. ES CIERTO.
Que al menos una vez al mes (como ser poco) deberá el DBT concurrir al médico para que éste lo evalúe en como lleva su vida. ES CIERTO. Aunque a veces sea difícil cumplir tal exigencia.
Que todos los días desde hace muchos años un DBT debe… ¡Si! Así es la vida de un DBT, o al menos así debería ser. Hay muchas razones que lo justifican.
Pero manteniendo este tópico de manifestar certezas, debe nacer una pregunta o dos al menos:

  1. ¿El DBT tiene como problemática principal la precariedad legal de su situación como tal?
    La respuesta es que si. Laboralmente hablando, hay estudios que demuestran que es más difícil probar que uno ha sido victima de discriminación, que para el otro justificar la razón por la cual se ha presumido que violó un derecho. En esto hay una imperiosa necesidad de corregir, pero tal necesidad proviene de los seres humanos que pertenecen a una clase social que no puede ser oída como se necesita.
  2. ¿Muere el DBT por un ataque de Diabetes?
    Aquí es oportuno rescatar y transcribir un documento periodístico obtenido de Internet, aunque creo que data del año 2002, pero en este caso me parece irrelevante el tiempo, aunque hubiesen pasado cuatro años, porque el tenor es el mismo. Y aquí, en esta nota periodística puede fragmentarse con lo que depondré a posteriori en referencia a la situación laboral del DBT. Dicha nota, además de motivarme e inspirarme en mi propia lucha, no obsta de generar mi admiración por la sencillez de la rica redacción además de la claridad. Su título, su copete… me ha maravillado – insisto – y comparto:

NOTA PERIODÍSTICA (Los Andes On Line.htm) Año 2002

Ataque de ignorancia
Por Mario Guillermo Simonovich - Los Andes On Line

Desayuno. Canal 19, del cable. Un movilero de Telemundo cuenta un incidente ocurrido mientras Michael Jackson acudía a la Justicia, en Miami. Un camarógrafo había muerto por un “ataque de diabetes”.


¿Existe el ataque de diabetes? Soy diabético y la respuesta es “no”. ¿Existe ignorancia en el periodismo para estos temas? Soy periodista y la respuesta es “sí”. ¿Qué consecuencias significa para la opinión pública decir que alguien murió de un “ataque de diabetes”? Discriminación laboral, discriminación para acceder a una obra social o prepaga, miedo en familiares de diabéticos y malestar ya que en gran parte, por estas burradas periodísticas, resulta insoportable asistir a una reunión social y escuchar comentarios tontos por parte de amigos y familiares, cuya única fuente de información es “lo que dijo la televisión”.

Esta enfermedad se sustenta en el control del azúcar en la sangre -existen medidores digitales, que los mismos pacientes pueden recibir gratis-, ejercicios físicos, inyección de insulina -el ingrediente ausente en el páncreas, que genera esta enfermedad-, régimen alimentario y sobre todo, educación, por parte del propio afectado, de sus familiares, del entorno social y por supuesto, del periodismo.

¿Qué sucedió con el camarógrafo fallecido? Algo simple: es probable que le hayan ordenado pasar largas horas de trabajo esperando una imagen de Michael Jackson. Casi seguro fallaron tres de los cinco aspectos recién citados: en primer lugar, falta de alimentación en las horas de trabajo -esto causa “hipoglucemia”, es decir, una fuerte disminución del azúcar en la sangre, que genera estados provisorios de coma, según cada caso. Médicos mendocinos han afirmado que son muy pocos los casos de muerte por hipoglucemia, pero en el caso del camarógrafo podría serlo si le agregamos la falta de control del azúcar en la sangre durante las horas que esperó a Jackson y por último, falta de educación sobre su propia enfermedad, ya que podría haber prevenido esta muerte ingiriendo una Coca Cola -el remedio callejero más eficaz para las hipoglucemias-, o golosinas.

Esto sucedió en Miami y es necesario aclarar un aspecto que tiene que ver con la ignorancia: en muchas ciudades norteamericanas no existen kioscos ni drugstores ni almacenes ni vendedores ambulantes. Allí todo se compra en hipermercados, del estilo de Palmares. Por un lado es bueno, porque ayuda a la baja de consumo de alcohol -sobre todo, para el que anda de noche con “dos mangos”-, y a la vez malo, porque obliga tener automóvil para comprar algo dulce que solucione una urgencia. Aquí en Mendoza, muchas veces me he salvado de hipoglucemias por llegar a tiempo a un kiosco.

En nuestro país, además existe ignorancia estructural en la forma en que las obras sociales y prepagas asumen estos casos. Ofrecí pagarle a OSDE y OMINT la cuota máxima, pero las telefonistas, muy amables, dijeron “no” sin saber por qué y estando ellas de mi lado -en general, los libros de marketing no ayudan a que los empleados de bajos rangos sepan dar la cara y así nos va. También acudí a OSEP para ser afiliado voluntario y ofrecí pagarles $200 al mes, ($46 es lo que se paga por esa categoría). Me atendió una empleada que sabía algo de marketing: dijo que lo mejor para mí sería trabajar en alguna “cosita” del Estado y con eso ya tenía obra social gratis. También existe similar tipo de ignorancia “estructural” entre las empresas de salud y las que tienen trabajadores sin relación de dependencia.

La ignorancia va de la mano del periodismo cuando las minorías son escandalosas y generan noticias, como sucedió hace poco con el caso de las parejas gays en OSEP. Si el periodismo hubiera hecho un mapa completo de todas las minorías discriminadas por OSEP, la noticia hubiera sido más eficaz. Dos médicos me criticaron por esta forma incompleta en que la prensa trata asuntos de minorías y salud.

Los diabéticos, en general, están integrados en la sociedad y no tienen porqué armar lío para tener prensa y así lograr que las decisiones políticas se vuelquen a su favor, para que en las siguientes elecciones tengan que pagar con sus votos. Los diabéticos son una minoría inofensiva. ¿Por qué? Cuando la salud cuesta -$400 al mes, para un insulinodependiente sin obra social-, se valora más uno mismo, la familia, los amigos, el trabajo, los talentos y las oportunidades de la vida.

En estos tiempos de información sobreabundante y poco clasificada se hace necesaria mayor responsabilidad a la hora de comunicar, ya que gran parte de la audiencia ha abandonado el sentido crítico de sus propios conocimientos. FIN.-

En mis búsquedas constantes en Internet, también me he podido encontrar, gracias a Dios, con datos sensibles que me indicaron que no era el único que padecía de este problema, aunque imaginaba que habría más DBT en mi situación. Esto sirvió para generarme más ímpetu a mi afán de dar sana batalla intelectual y buscar la prueba que tenía en mis manos y no me daba cuenta. De modo que también encontré la siguiente carta:------------------------------

De la página: Río Negro ON LINE.htm--------------------------
“Me discriminaron por ser diabético”-------------------------------
“Me dirijo a este prestigioso diario a fin de hacer público un hecho que me tocó vivir, aproximadamente el 19/10/05, en el gimnasio de la Fundación Cristiana Neuquén Oeste (o al menos así es como se hacen llamar sus miembros), cuyo propietario es José Luis Lozano.
“Antes que nada, quiero aclarar que los instructores del gimnasio sabían que soy diabético, ya que se los dije el primer día.
“En la fecha antes citada, habiendo finalizado mi rutina diaria, me estaba preparando para retirarme, cuando me descompensé y perdí el conocimiento.
“Cuando volví en mí, estaba en el hospital Heller. Uno de los instructores me había llevado hasta allí, ya que un servicio de emergencias al que llamaron, no llegó a tiempo.
“En dicho hospital, me atendieron y permanecí hasta que me recuperé. Al retirarme, el instructor me llevó hasta mi casa y me comunicó que ya no debía ir más al gimnasio sino que tenía que concurrir a otro.
“Esto me lleva a pensar que fui discriminado, aunque se autodenominen ‘Fundación Cristiana’ y que, supuestamente, su función sea ayudar a la gente. Pero, en este caso, los hechos demuestran lo contrario porque con esa actitud, no sólo no me ayudaron sino que siento que me discriminaron flagrantemente.
“Además, es sabido que los diabéticos debemos realizar actividades físicas, aunque con controles. Por ello, considero que, aunque sea, podrían haber buscado alguna alternativa de solución para mí (como por ejemplo, contactarse con algún otro gimnasio donde haya asistencia médica y servicio de ambulancia), ya que era un cliente (para eso pagué).
“Espero que esta carta sirva, aunque más no sea, para que no le suceda lo mismo a ninguna otra persona”.
Miguel Ángel Valdebenito
DNI 21.785.195
Neuquén

Solo había que seguir probando con palabras o frases entre comillas en los buscadores y pasar horas buscando problemáticas de diabéticos. La que sigue, es la que más se parece a mi historia y a la realidad que intento reflejar.

De la página: SOS Discriminación Internacional.htm

Denuncias recibidas

Diabético--------------------------
Mi nombre es Ariel A.Chapuis, DNI 25.382.736, soy diabético bajo tratamiento desde los 4 años de edad, nací el 19 de octubre de 1976, y hace dos meses me presenté en SIDERCA en la ciudad de Campana, me presente a todos los exámenes, rendí uno general, después uno de accidentología y después el médico y finalmente el psicológico todos los pasé bien según me informaron pero que había un problemita con el médico. Yo me hago rigurosamente controles todos los días 3 a 4 veces por día el control de glucemía y me aplico la insulina correspondiente. Y cada tres meses me hago análisis completos de sangre, incluyendo microalbuminuría, Hemoglobina Glicosilada, Colesterol y dos veces por año el de HIV, soy muy cuidadoso de mi salud y me mantengo bastante bien. El día que me fui a hacer el examen médico les dije que era diabético, me tuvieron en ayunas hasta media mañana, y me analizaron todo mi cuerpo, pero no entiendo, yo les dije a cada médico que era diabético, terminé re hipoglucémico (sin azúcar en sangre), era el medio día cuando me pude retirar y no me dieron ni un café con azúcar. Recién tipo 11hs puede desayunar y colocarme la insulina que me coloco siempre alrededor de las 7 de la mañana, mi test de glucemia me dio como resultado 31mg/l cuando mis valores normales son entre 120 y 180 mg/l.
Mi currículum lo presenté para entrar a trabajar en la parte administrativa o sistemas, y yo soy muy hábil y capaz de hacer esa tarea, y mi diabetes no interfiere para nada cuando estoy trabajando en trabajos de ese estilo.-------------------------------------
Se que no voy a entrar menos con una denuncia, pero al menos ruego a Dios que esto ayude a otros diabéticos insulino dependientes que se que son inteligentes y capaces de hacer las cosas de igual modo que una persona que tuvo la gracia de no depender de insulina inyectable. FIN.-
En esta última denuncia juro que me he visto reflejado, era como una carta mía. ¿Cómo no alentarme tal testimonio? Mi lucha ciertamente se refleja en la de este muchacho, y su petitorio final en lo que hago. Y quisiera agregar que desearía conocerlo. Porque la unión hace la fuerza. Porque, lamentablemente, es muy difícil probar que se está en presencia de discriminación… que uno ha sido alcanzado por ese ■■■■■■■ flagelo, premeditado, intencional, doloso. Escribo y busco la forma de no dar lástima porque no soy incapaz. Tengo en mi mente las miradas de pena con la que la gente que conocía de lo que me habían hecho se solidarizaban con mi causa. Tengo las palabras de no se cuanta gente he llamado y en charlas prolongadas dejaban que el tono de su voz se tornara compadeciente con mi causa, y, por qué no destacar que lo único que han podido hacer por mí fue escucharme; fue mucho e importante y motivante a mis inquietudes.
En una pretensión primordial que tengo y es, ser lo más breve posible – aunque a veces cueste tanto-, quisiera abordar el tema laboral como indicaba antes, exponiendo una parte de mi ampliación de denuncia ante el INADI, la cual he firmado el día 20 de junio de 2006 y transcribo a continuación la ampliación de la denuncia que efectuara el Defensor del Pueblo de la Nación en el mes de Mayo. Ya que desde el INADI se comunicaron en cuatro oportunidades para que me presentase a firmar esa denuncia y pudieran ayudarme, en la nota que adjunté a mi firma exponía:

PARTE DE LA RATIFICACIÓN DE DENUNCIA ANTE EL INADI---------------------------------------------------
Considero menester de este escrito, ahondar la profundidad de la Ley Nacional 23.753 y La Provincial 11.620 en lo que concierne exclusivamente en materia laboral. Para buscar de esta forma, la manera de explicar que hablamos de Leyes precarias en sus contenidos a los claros efectos de amparar al enfermo de diabetes ante una discriminación. Pero antes, advertir claramente, que no hablamos de un discapacitado. La diabetes no es en absoluto una enfermedad incapacitante.
En el año 1989 se sancionaba la Ley nº 23.753. Que, en su Art. 2º dice: La diabetes no será causal de impedimento para el ingreso laboral, tanto en el ámbito público como en el privado. Esta Ley, en su segundo artí■■■■, obviamente ha sido sancionada bajo la imperiosa necesidad de reconocer al enfermo de diabetes un derecho: A NO SER DISCRIMINADO LABORALMENTE. Claro, en el año 1989 yo tenía 11 años de edad. De manera que, difícilmente me preocuparía, en mi carácter de ciudadano, lo que abarcaba un contenido tan escueto a una situación tan delicada. Ahora, al leer ese contenido legal, me encuentro con el desinterés: Despachar a una minoría que requiere de un derecho. Ahora sí… ¡Sigamos con lo importante! Ah! Pero aquí debería asentar un dato muy relevante y exhortante por la realidad que hoy me toca vivir de lleno: Para ese entonces, ya estaba cumpliendo una condena que hasta hoy por lo que la ciencia presume, sería y lo es, de por vida: Ya llevaba tres años con esta patología de base. Tres años Inyectándome Insulina y todo lo que a la enfermedad NO INCAPACITANTE NI CONTAGIOSA conlleva. ¡Un cambio de vida total!
Parece ser, me imagino hoy, que no era suficiente ese contenido. Pasarían entonces cuatro años de la sanción de aquella Ley que proteja a los pobres diabéticos. Deben haber sucedido situaciones muy controvertidas (el termino “controversia” es la última palabra utilizada para cerrar el primer párrafo). Entonces, en el año 1993 (ya contaba con 15 años de edad y más años cumplidos de esta condena) existió una necesidad de reformar ese segundo artí■■■■ de la Ley. En consecuencia sancionan la Ley nº 25.788, la que agrega un segundo párrafo al artí■■■■ 2º que hiciera mención. Ese segundo párrafo dicta: El desconocimiento de este derecho será considerado acto discriminatorio en los términos de la Ley Nº 23.592. Bueno, ¡Qué alivio! Se ve que ha habido reclamos y al diabético, en una actitud benévola, los legisladores; le abren la puerta de la Ley 23.592 del año 1988 que prevé una multa y por ende, una indemnización económica a quien discrimine laboralmente a un trabajador con esta patología de base. Seguramente, los empleadores se sentirán amenazados y reticentes a afrontar un juicio por acto discriminatorio.-------------
“Dios mío, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Como practicante del culto católico me abrigo en esa célebre frase de Cristo nuestro señor. Porque… se les escapó un detalle a nuestros legisladores. O quizá no. Los debo estar juzgando mal. Porque seguramente han presumido que los empleadores al despedir a un enfermo de diabetes, si fuese ese el causal, pondrían en un telegrama de despido: Queda despedido por ser diabético/a.---------------------
Creo que hay un solo caso en la historia, donde hubo un estúpido/a que contestó una carta documento aduciendo ese motivo por causal de despido. Y si mal no recuerdo, luego de más de tres años de desatado el litigio, cuya prueba fundamental y suficiente además de única, fue la contestación de la carta documento. Claro, el Juez sentenció atento a las leyes que citaba (esto terminó a fines los 90´) a la parte demandada a pagar $ 20.000. Pero encima, como ninguna de las partes estaba conforme con la sentencia de primera instancia, la demandada creyó excesiva la cantidad indemnizatoria y la actora consideró poco el monto impuesto a pagar por el Juez… obviamente apelaron. ¿Cuál fue la finalidad? Se alargaron los plazos y esta vez, el tribunal constituido en un fallo que fue un dos a uno. (Un lamentable papelón de un Juez, lo digo en carácter de diabético, y me hago cargo) hicieron lugar a la sentencia de primera instancia, pero con la salvedad de reducir el monto a $ 10.000. Eso reparó después de 4 años de proceso legal, el daño y la humillación a una muchacha diabética. Ojalá nunca tenga el disgusto de conocer al letrado patrocinante que la asistió. Ni diez millones de dólares pueden pagar el calvario de esa mujer. Paro dado el caso, la sentencia debió haber sido ejemplar. Hagamos la cuenta!!! 4 AÑOS DE LITIGIO (JUICIO) UN AÑO TIENE 365 DÍAS. ES DECIR QUE 365 DÍAS MULTIPLICADO POR 4 ES IGUAL A 1460 DÍAS.----------------------------
Si dividimos la indemnización: $ 10.000 dividido 1460 días: Nos dice la realidad que cada día de martirio, del crimen provocado para la Justicia valió $6.849. Es decir que cada hora de sufrimiento y martirio de una joven DBT, para estos jueces cuesta $0.285. ¿hace falta que saque la cuenta de los minutos? Más adelante explicaré lo que significa la palabra “DISCRIMINACIÑON” Y podrán sacar sus conclusiones. Pero les adelanto que este párrafo será muy doloroso cuando desglosemos ese término.-------------------------
Pero no quisiera alejarme del trabajo legislativo de esta Ley que tanto me interesa, como ciudadano y Diabético desde hace 20 años. Aquí se acentuará un poco más la controversia que a mi entender da el contenido de la Ley. Y me meteré en el ámbito constitucional atrevidamente ya que me basto de un simple bachillerato acelerado de adultos. Sin omitir los contenidos de los artículos 14 y 14 bis de nuestra CN. Quisiera citar una parte del contenido del artí■■■■ 16 para intentar redondear la idea: Todos sus habitantes son iguales ante la Ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. Arranco entonces, citando desde mi imaginación un caso hipotético aunque real y concreto: Hay una oferta laboral y por tal motivo hay cien postulantes por el anuncio. En el proceso selectivo quedan diez de los cien para terminar de convencer. El empleador, creyó más destacable para la función a desempeñar a Fulanito de Tal. Fulanito se sintió iluminado ya que sus pares quedaron en el camino por ser considerados menos idóneos y no menos capaces que él, en virtud de lo que cuesta conseguir un empleo hoy en día. Dada la situación, se lo instruyó para las rutinas formales y aquí destacaré únicamente al examen PRE-ocupacional. Fulanito concurre al laboratorio a hacerse los análisis de rutina que implican tal situación. ¡Que Bueno! Todo salió perfecto aunque… la glucemia está elevada. Al entrevistarse con el médico, este advierte el grado hiperglucémico (a lo que debería ser normal, supongamos aquí que el valor le dio 160 ml/dl, que para un diabético compensado y en tratamiento es normal), le pregunta acerca del grado de azúcar en sangre y fulanito le manifiesta que es diabético. De modo que no hay ninguna anormalidad, ya que Fulanito es el más idóneo de cien postulantes para el empleo. Fulanito vuelve a su casa sabiendo que para la otra semana lo llaman para decirle qué día comienza a trabajar. Expectante, pobrecito. Ahora mejoraría su situación de vida, porque por ser diabético no le perdonan los impuestos municipales ni de rentas. No le regalan Luz, Gas, Teléfono, Agua, Videocable, Seguro del Automotor (si lo tuviera), expensas, etc. Es decir que no goza de ningún privilegio. Su expectativa de vida es igual a la de cualquier ser humano. Fulanito no es un inválido. Ni hablar, pobre, si fuese jefe de familia. Pero mejor no pensemos en esto. Hagamos de cuenta que la basura que barremos la ocultamos debajo de la alfombra porque no encontramos la palita, o porque el tacho está lleno y no tenemos ganas de vaciarlo.---------------------------------------------------
Pero ocurre algo que inquieta a Fulanito. NO LO LLAMAN. Fulanito considera que comenzaría a trabajar entrando el primer día del mes entrante, de modo que imagina que lo pueden llamar la próxima semana, siendo la última del mes. NO LO LLAMAN. Con temor de alguna anomalía Fulanito toma la iniciativa y llama. Se le desmorona el mundo al más idóneo de los cien postulantes al oír el fundamento de veinte posibles más: Señor, no lo llamamos porque hubo un problema financiero que impide generar el puesto de empleo, pero queda en carpeta ante la primer posibilidad de vacante laboral. Fulanito se resignó y comprendió la realidad que se vive en el país. Pero por causas que la vida propone, a las dos semanas se cruzó con unos de aquellos diez postulantes de los cien primeros, y éste le dijo que lo habían convocado para el trabajo. Que tremenda controversia, no se puede probar que hubo un acto discriminatorio. Dios te ayude fulanito.
Este fue un caso, pero al mismo propongo enmarcarlo en otra realidad que no opera antagónicamente de, por ejemplo, la siguiente: La glucemia del análisis de sangre de Fulanito, había dado 90 ml/dl. Estaba muy bien compensado en sus valores de azúcar en sangre. Lo convocan y finalmente y felizmente este muchacho se inserta en el mundo laboral.---------------------------------------------------------
A los pocos meses de estar trabajando, no se advertían fallas en su idoneidad para desempeñar las tareas que le habían encomendado. Pero un día, un compañero de Fulanito, con el cual había entablado ya un excelente compañerismo en la convivencia laboral, lo descubre en el baño muy sudoroso y temblando. En una actitud de desesperación Fulanito pelaba caramelos y más que disfrutarlos los tragaba. El compañero se acerca de inmediato, descolocado por la situación que advertía lo que veía. ¿Estás bien Fulanito? ¿Qué te pasa? Otro compañero ingresa al baño y ve la situación. Ejerce un sano comentario: ¡Pero si estuvimos riéndonos toda la mañana mientras trabajábamos! Y es más, hace cinco minutos estaba bien. Es la presión- buscó advertir Fulanito desesperadamente- ya estoy bien. No sé por qué me habrá bajado. Ya pasó. Quedando solamente el primero de los dos que habían ingresado al baño donde Fulanito se reponía de un bajón de azúcar en sangre (hipoglucemia). Fulanito decide comentarle en confianza su problema. Porque el otro no podía entender cómo se había repuesto de su “baja presión” en un lapso que no llegó a los diez minutos. Pero me hubieses dicho antes hombre tu problema, yo te hubiese alcanzado algo dulce. Esta situación había quedado atrás, quedó un antecedente que indicó una descompensación de la Tensión Arterial en Fulanito habiendo para este problemita un montón de maneras de justificarlo. Estaba nervioso, anoche no cené, o discutí con un familiar, etc. Hay muchas maneras de justificar una descompensación de índole arterial.-------------------------------------------------------------------------
Pasaron unos días y, a esta altura, un compañero ya conocía de la diabetes de Fulanito. En ese ínterin ejerce el comentario al tercero que ese día de la hipoglucemia de Fulanito había entrado al baño. Y este se lo comentó a otro sanamente en actitudes, todos, compedecientes. Hasta que la noticia llegó a oídos de la patronal. No se sabe qué pasó. Pero una mañana, mientras Fulanito supuestamente estaba trabajando, llegó un telegrama a su casa. La esposa lo recibe y lo lee: Prescindimos de sus servicios a partir del día de la fecha por reestructuración del servicio. No es necesario asentar en este escrito la pena de esta familia llena de proyectos y expectativas. A la hora de recibido el telegrama llegaba Fulanito con la liquidación en concepto de indemnización por los pocos meses trabajados. Hubo un simple despido y no, UN ACTO DISCRIMINATORIO.----------------------------------------------------
La historia de Fulanito es real en muchos diabéticos. Yo conozco más de 30 casos similares. Aquí quisiera detenerme para hacer mención de realidades que van de la mano de estas tristes historias. Pero aquí asumo la responsabilidad de decirles que no debemos olvidar, que Carlos Saúl Menem fue presidente hasta el año 1999. Ya todos conocemos esa década, de esto sostengo toda esta postura que adopto, pero me seguiré refiriendo a lo que hace en torno a la enfermedad (política social) en la siguiente cuestión para arrancar: Entre tantas atrocidades que este individuo realizó, a raíz de endeudamiento y pactos donde las charlas de café eran largas por pretender arreglar el mundo… aunque, sin embargo, uno ahí, en esas charlas, podía paladear el infinito. Hubo una política clara, que hasta hoy no pudieron combatirla del todo. Y vulgarmente, a groso modo, como en una charla de amigos en cafetín puedo decir: El negocio y las ganancias abismales son para las empresas, al estado le endosamos las necesidades del pueblo. Total, que protesten… hay libertad de expresión. PERO FUERON DIEZ AÑOS DE GOBIERNO MÁS EL PASO DE DE LARUA.
En lo que al diabético respecta, lo que he intentado decir en el párrafo up- supra es que una ART, teme que el diabético sea un empleado a asistir si alguna vez lo requiere. Que una medicina prepaga, no acepta a un diabético (a mi me rebotaron dos veces pudiéndola pagar, y no es vida vivir de amparo en amparo) Que existiendo la Ley que dicta que al enfermo patológico su obra social debe cubrir los medicamentos, y claro, es obvio, ¿a que empresa de salud le gusta perder? Descontamos un porcentaje del sueldo que no cubre lo que el paciente demanda. A esto me refería en el párrafo anterior, a que todo lo que pueda generar pérdida, se lo endosamos al Estado.---------------------------------------------------
En mi caso, voy al hospital y gratuitamente me profieren de medicamentos e insumos, pudiendo aun pagar una cobertura prepaga. Como diabético, y aunque ame al hospital público, si quiero atenderme en una clínica debo pagar en carácter de privado. Pero en este escrito no puedo hablar de políticas de salud, sería muy extenso advertir las negligencias que conozco. No me puedo olvidar de la buena asistencia del PAMI, como obra social que tuve hasta los 18 años, y que me extendieron hasta los 21. Por la pensión de mi madre. Perdí justamente la obra social por no ser un inválido, y aquí volvemos al tema del diabético y el trabajo. Pero cierro este párrafo diciendo algo obvio: la grandiosa obra social del PAMI es del Estado. Es decir lo que ya dije: Las pérdidas se las endosamos al Estado. Los privados deben ganar siempre.
Nadie. Ni el INADI puede dar protección al diabético. Quizá a mí si, porque puedo probar la discriminación. Y esto, para iniciar una demanda, para que dentro de 4 o 5 años, si estoy vivo, me consuelen con $ 10.000 que pagando al abogado me deja menos dinero. Nadie. Ni el INADI puede dar protección al diabético. Es necesario repetir esta oración ahora, ya, en lo inmediato. ¿Cómo hago para que algún grupo legislativo, ya sea de cámara alta o baja pueda con carácter de urgencia salvar la tormentosa existencia del diabético? Además, encima de ineptos para sancionar una Ley fueron unos dormidos, porque se llenarían de votos… atrás de los millones de diabéticos que hay, existen amigos, familiares y el poder del pueblo (Democracia) que aplaude los buenos actos. Ojalá este escrito llegue a manos de un político oportunista que no necesitaría de un aparato y, humildemente, ofrezco la comodidad de mi hogar para enseñar a hacer proyectos de Ley.----------------------------------------------
Para cerrar estas consideraciones personales antes de citar mi caso, quisiera terminar diciendo algo que les compete a todos.-----------------------------------------------
Un Juez) Usted no puede ser Juez porque imagínese en un Juicio si le baja el azúcar en sangre. Hay que pararlo 10 minutos hasta que se componga y los abogados o fiscales no son humanos y se van a molestar.
Un Médico) Usted no puede ser médico porque imagínese atendiendo un paciente y usted se descompensa. Por ser diabético no puede salvar vidas.------------------------------------------
Una Enfermera) Aquí quisiera decir que conozco a 7 enfermeras, que son diabéticas y se inyectan insulina. Que previeron su grado de glucemia en sangre en el PRE- ocupacional, que mientras salvan vidas, y fui testigo, a veces, cuando les baja el azúcar van al baño aduciendo estar descompuestas o indispuestas para comer un alfajor en un inodoro o inyectarse de ser necesario. Es real, mi madre es madre de un diabético y es Enfermera profesional, por eso conozco los casos de compañeras; que hasta han sido despedidas aun siendo excelentes profesionales. Las indemnizaron como la Ley manda.
Un carpintero, un albañil, una psicóloga, un taxista) no maneje señor taxista, su pasajero no será humanitario si le baja el azúcar para que se detenga en un quiosco a comprar un dulce. Además, puede que justo pase la grúa, y ese negocio, no contempla la teoría de la imprevisión.
Todas las profesiones, a no ser que algunas puedan ser de carácter autónomo, pero recordemos que no son admisibles en un programa de salud prepago, sí son admisibles y deudores si no hacen frente a las cargas sociales y a la necesidad de servicios públicos. Todos los oficios, de la misma forma que hice referencia. A no ser que el empleado se enferme de diabetes, no se lo reconoce. Pero se lo despide porque es más barata la indemnización que bancarle el costo de la salud.
Creo que son más que suficientes los conceptos vertidos. ¡Así viven los diabéticos! Los que no trabajan, los que trabajan perseguidos y mienten ocultando su enfermedad teniendo que hacerlo, por miedo a ser despedidos. Porque no son inválidos. Porque nadie les regala nada. Porque por más que sean idóneos no dejan de ser un gasto.
Todo lo que he escrito hasta aquí, lo quiero hacer extensivo a quienes padecen otras patologías de base y viven algún tormento parecido. Porque ciertamente ignoro los pormenores de otras enfermedades como así también acerca de las Leyes que los protegen. Para llegar a escribir esto, no solamente necesité ser diabético desde tan temprana edad, sino que tuve que soportar muchas discriminaciones. Y hacer un fino trabajo (aun con tanto dolor y sufrimiento encima) para lograr poner al descubierto una vez en la vida, a quienes me martirizaron descaradamente. Además, estoy redactando este escrito para que alguien que ejerce el poder de turno REACCIONE y nos ayude. Lamento profundamente que los que me discriminaron sean un organismo de gobierno, pero ahora sin querer vuelvo a lo que hacía mención párrafos atrás: Se lo endosamos al Gobierno. El Ministerio se Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, me ha discriminado (por acción y omisión) violando la CN la Provincial, Los Tratados, las Leyes.
La realidad nos expone como diabéticos un padecimiento paralelo a la enfermedad, nos da la pauta para renunciar a una vocación si la tenemos y repito: Esa Ley no genera protección, lo que genera es controversia. Y el derecho, las normas y demás, fueron creadas para la convivencia. Cuando el hombre deja de vivir para convivir surgen los conflictos según leí en algún lado. Yo peticioné porque siempre pregonaron los Gobernantes que las instituciones estaban al servicio de la comunidad. En consecuencia fui a peticionar con una Ley en la mano, y me encontré con insensatez. Antes renegaba de los piqueteros, de esas clases marginales que peticionaban. Ahora, por medio de la presente pido perdón, porque los entiendo. Es muy difícil llegar a la autoridad para ser oído. A no ser que te secuestren, te maten sanguinariamente a un hijo, uno es un número y por consiguiente es parte activa de una estadística a manejar… nada más.
Como dije antes, aclaro que hablo en nombre mío. Esta es mi apreciación y la realidad que vive el diabético, y son muchos, y la Ley se puede trampear. Con lo que conocerán de mi caso, espero no se me acuse de sedición… quiero irme a la tumba con mi nombre y honor tan limpios como los conservo desde que nací.-------------------------------------------------------------------

Aquí hice la “EXPOSICIÓN DE MI CASO” y continué con la
CONCLUSIÓN DE MI ESCRITO ANTE EL INADI

(…) Calculo señores del INADI, que a esta altura de la lectura de esta ratificación de denuncia, se imaginarán el odio que me tendrán en el ámbito del ministerio, y es lógico presumir, que si desisten de la atrocidad que me hicieron, no duraría nada trabajando ahí. Aquí perdí lo que más quería… ser Policía.
No hace mecho, leí un cartel con unas maravillosas palabras que ensombrecieron mi afán de luchar por esta causa. Y a esta altura, queda atrás el conflicto desatado con el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Ya le han vaciado (metafóricamente ablando) un cargador de 9 milímetros a mi vocación. Las maravillosas palabras que leí decían:
Solo hay una manera de pararse ante las injusticias, y es devolviendo lo justo por lo injusto.
Solo hay una manera de pararse ante la desigualdad y es, devolviendo lo igual por lo desigual.
Solo hay una manera de pararse ante la realidad tirana, y es devolviendo a los tiranos nuestras utopías.
Hermosos conceptos, lamento ignorar el nombre del autor. Pero me pareció muy oportuno citarlo dado que se asemeja a mis intenciones. Ya tengo 28 años y mi realidad me declara perdedor. “Y la realidad me declara perdedor…” pero así de lastimado tengo una puerta de luz para una batalla más: En los próximos días, Sin alterar el orden público como lo hacen los piqueteros u otras organizaciones, yo solito voy a pararme en la puerta del Congreso de la Nación, o en la plaza de en frente, o en cualquier lado. -Porque es cierto que padezco una enfermedad patológica. Lo cual no significa que esté enferma mi alma y mi corazón. Esto me concede la suficiente autoridad de dictar mi propia sentencia. SI NACÍ LIBRE Y FUI SIEMPRE UNA PERSONA DE BIEN, Y JAMÁS HE VIOLADO UNA LEY… NO PUEDO ADMITIR MI SUERTE A MERCED DE ARBITRARIEDADES, NI A LA OPINIÓN DE QUIENES NO VIERON NI HICIERON VER LAS NORMAS QUE ADECÚAN NUESTRA CONVIVENCIA. Definitivamente le he dado una sana y leal batalla a la ignorancia y la insensatez-. Con algún cartel que diga. Estoy orgulloso de ser diabético. Y no me pongo más la insulina que desde hace 20 años me permite vivir porque violaron mis derechos, y porque no hay dinero alguno que repare este daño. Porque no pudieron creer en un organismo de gobierno al cual quise y pude (de alguna manera) pertenecer que sería un joven que fue a reclamarle sus derechos. ¡NO SE PUEDE SEGUIR VIVIENDO ASÍ! Ojalá, mi última batalla sirva, para que alguien haga algo por los casi 5 millones de diabéticos que viven sin derechos, o mejor dicho, con un derecho muy fácil de violar. Y, por consiguiente a la loable tarea del INADI, para armarse más en la defensa contra la discriminación.
Estoy acobardado por las circunstancias y no le deseo esto a nadie.
Después de 21 años de padecer esta patología de base, hoy me siento enfermo de los enfermos que discriminan.
Y para terminar, con el afán de ilustrar por qué soy irreductible en la posición que adopto, se me ocurre citar una frase de uno de los tantos pensadores de la historia. Decía Séneca: “MULTO AUTEM AD REM MAGIS PERTINET QUALLIS TIBI VIDE ARIS QUAM ALLIS”, “Importa mucho más lo que tu pienses de ti mismo que lo que otros opinen de ti.” Hace diez meses, cuando este conflicto se desataba, se me ocurría citar a Publio Ovidio Nasón, que decía: “PERFER ET ABDURA; DOLOR HIC TIBI PRODERIT OLIM, “Se paciente y duro; este dolor te va a servir un día”. En la misma sintonía, como la que redacto este escrito, como he luchado buscando la vía de la razón y como he procedido siempre, durante toda mi vida peco de exhibir mi vida, y demostrar que no se equivocaron en considerarme apto para ser Oficial de Policía, porque ese es el destino que forjé para mi vida… El destino de un hombre bien inspirado. Eso es lo que deben seleccionar si buscan mejorar la calidad institucional en la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Pero ahora sí, terminando, y deseando desde lo más profundo de mi corazón, que los diabéticos tengan una mejor calidad de vida, los animo como así también en este caso, al INADI, para organizarse más, y puedan batallar, procurando que no se sigan cometiendo estas infamias que corroen impunemente al estado de derecho. (VIS UNITA FORTIOR: “La fuerza de la unión es la más poderosa”) Y a esta altura lo dice alguien que pretendió ser un guardián del orden. Que abogó solo, sin ser abogado. Que ya no puede más.
Adjunto a la presente, copias de notificaciones, como así también de presentaciones que puedan probar todo lo vertido en esta presentación.-

Agradecido, los saludo muy atentamente.

Ahora prosigo con lo que se remarcaba y me remarqué siempre, esto es, la necesidad de informarme. Han sido muy claros los contenidos legales jerarquizados en la Constitución Nacional como así también en la de nuestra Provincia. De manera que en otras de mis búsquedas de información, encontré en una revista muy bien explicado el contexto referido a la discriminación y cito:
La prohibición de discriminar.
La palabra castellana “discriminación” proviene directamente de la locución latina “discriminare”, formada por el prefijo “dis” que remite a la noción de separar o poner aparte, y la locución “crimen”, que connota la noción de juicio. De este modo, “discriminare” significa el juicio que separa, distingue o discierne. Pero las dificultades en su definición provinieron de una progresiva carga emocional negativa al tiempo que su uso se fue generalizando, adquiriendo en consecuencia una vaguedad e indeterminación que, precisamente, atenta contra los fines de la cuestión como la aquí tratada.
Como antecedente de este concepto podemos remitirnos a la “acepción de personas”, según la cual, comete grave falta moral quien al adjudicar a otros lo que se les debe según la justicia distributiva, se deja llevar por consideraciones (basadas en alguna condición de la persona) ajenas al título que debe ser tenido en cuenta en ese caso concreto. Tomas de Aquino define a la misma cuando “no se concede a alguien algo por una causa que lo haga merecedor, sino que pura y simplemente se le atribuye a la persona”; es decir, que se otorga o quita algo a alguien no en virtud de un título jurídico sino sólo por tratarse de un individuo que presenta un carácter distintivo y que deriva de su personalidad.-
Asimismo podemos colegir que el concepto de la discriminación que la ley N° 23.592 recepta no es en esencia idéntica a la sola falta de tratamiento igualitario de una persona en una determinada situación; sino que resulta de una diferenciación arbitraria sumada a la intencionalidad de segregar a la misma bajo pretextos o con fundamentos denigrantes; reconociéndose la diferencia con el único basamento en la mera forma de ser o de pensar, a la que además se le adjuntan componentes de menosprecio e inferioridad, con la clara intención de fomentar su desprecio.
Debemos partir así de la relación género (ppio. de igualdad) especie (ppio. antidiscriminatorio) que se presenta entre ambos.

CONCLUSIÓN FINAL--------------------------------------------------
Para terminar con este escrito testimonial, cuya finalidad manifiesta quede a merced de la opinión de interesados en el tema, quisiera destacar pocas cosas para pasar en limpio. 1) Que el DBT padece, además de su enfermedad, una lamentable precariedad legal que lo ampare. 2) Que los actos discriminatorios deben ser perseguidos y sancionados, no sin antes, prepararse para saber que uno se va a encontrar con remanidas y muy maquilladas excusas; con el afán de extinguir presunciones que se pretenden juzgar. 3) Que he obrado con buena fe. Esperando con emoción y apasionamiento una resolución favorable en el expediente tramitado, peticionando sujeto a Derecho, y a la postre exigiendo algo tan simple que era respetar lo dictado y escrito en nuestra ley suprema y en sus leyes… que han pisoteado.------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
• Paciente Diabético desde los 8 años de edad, 29 años, Escritor, Estudiante de Derecho (UNLZ). CON ANTECEDENTES FÁCTICOS EN DISCRIMINACIÓN.

EXTRACCIÓN DEL LIBRO “DIABÉTICOS MAL LEGISLADOS” DE FRANCISCO CARLOS BARAN---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
FRANCISCO CARLOS BARAN

4244-9280 / 156-656-1512 / 156-987-3513N
franciscobaran@yahoo.com.ar
francisbarans@hotmail.com


#2

Excelente todo lo que lei!!!,yo tuve la suerte de no ser discriminada porque soy docente municipal…no les queda otra que aceptarte. Cuando me hice el apto fisico tenia la glucemia muy alta. Me dieron el apto “a condicion” de que me controle, creo que eso esta bien, se cubren, pero en donde si fui discriminada como todos los dbt es en las prepagas…
En Argentina las obras sociales no cubren un 100% el tratamiento, y te dan las tiras que ellos quieren y no cuando las necesitas. Desde hace 21 años vengo haciendo equilibrio para que me alcancen todo el mes…y si no me mido 5 veces no me siento segura, soy muy labil. Hice cartas a la obra social pero habria que modificar la ley que vos nombras sobre diabetes.
En fin
Conta conmigo para lo que necesites
Te mando un abrazo
Flor


#3

GRACIAS FLOR, CADA VEZ SOMOS MÁS LOS QUE DESEAMOS QUE LAS COSAS MEJOREN… Y ASÍ SERÁ!


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