SAL DE LA SAL! Promueven abandonar el consumo de sal


#1

En Nueva York el propio alcalde lanzó una campaña para reducir el 25 por ciento del consumo. En Argentina iniciarán una experiencia piloto en La Pampa, donde se registran los mayores índices de problemas cardíacos. El convenio se realizará con los panaderos.

Sal de la sal es la fórmula para reducir el consumo, una costumbre que deteriora la presión arterial. ¡Abajo la sal! En Estados Unidos, la ciudad de Nueva York lanzó un programa para que los fabricantes de alimentos y restaurantes reduzcan la sal que utilizan en un 25 por ciento en los próximos cinco años. Pero también en la Argentina está por iniciarse una experiencia piloto, en la provincia de La Pampa, donde todos los panaderos bajarán hasta en un cincuenta por ciento la sal que le ponen a su producto. Se eligió La Pampa porque es una de las provincias con más alta incidencia de enfermedades cardiovasculares, y ése es el problema de la sal o, más precisamente, del sodio: al aumentar la presión arterial, sube el riesgo de infartos cardíacos y ataques cerebrales. El otro aspecto preventivo es el cambio en los hábitos alimentarios de la población: recomiendan poner sal en las comidas sólo al final de la cocción y lo menos posible; alejar el salero de la mesa y reemplazar la sal común de sodio por la que viene mezclada con potasio. En la Argentina, el consumo promedio de sal es el doble del admitido por la OMS.

Bajo las administraciones del alcalde Michael Bloomberg –que inicia en estos días su tercer mandato–, la ciudad de Nueva York ya llevó adelante dos programas para fomentar la nutrición saludable: la reducción de las grasas trans y el requerimiento de que los restaurantes informen sobre la composición de los alimentos que sirven. Ayer, el Departamento de Salud neoyorquino anunció el lanzamiento de un programa voluntario con el propósito de reducir el sodio, tanto en alimentos envasados como en restaurantes, un 25 por ciento en los próximos cinco años.

Clyde Yancy, presidente de la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association), apoyó la iniciativa: “La reducción del sodio en los alimentos procesados, que componen la mayoría del consumo en Estados Unidos, puede reducir significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el país”.

El programa es voluntario, no prevé instaurar una nueva legislación y solicita la participación de empresas a escala nacional, ya que la composición de los alimentos envasados es la misma para todo el país. La expectativa es que la presión de la opinión pública haga que a las empresas les convenga reducir la sal. El programa fue discutido desde 2008 con la industria de la alimentación, y ayer un representante de la cadena de supermercados A. & P. anunció su adhesión: “Es un plan realista y nuestros proveedores están en condiciones de adecuarse”. También se adhirió la cadena Subway, de comida rápida, que ya viene cumpliendo directivas similares en países como Gran Bretaña y Australia. En cambio, Sopas Campbell se negó a adherir al programa, sosteniendo que ya redujo la cantidad de sal de muchos de sus productos.

En Argentina, “consumimos 12 o 13 gramos por día de sal: más del doble de lo recomendado por la OMS, que indica no superar los seis gramos”, advirtió Sebastián Laspiur, director de Promoción y Protección de la Salud del Ministerio de Salud de la Nación. De esa sal, “el 60 por ciento proviene de alimentos procesados y el resto es lo que uno agrega”, observó.

Un alimento clave es el pan: “Los argentinos consumimos, por día, un promedio de cien gramos de pan, que contiene de dos a tres gramos de sal. Todas las clases sociales comen pan, y el 95 por ciento es producido por panaderías artesanales. Hemos emprendido un proyecto, junto con el INTI y con la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (Faipa), para reducir la cantidad de sal en el pan –contó Laspiur–. Empezamos con La Pampa, provincia que registra una alta incidencia de infartos y ataques cerebrales”.

El acuerdo con los panaderos pampeanos consiste en “reducir la cantidad de sal a 1,5 gramo por cada cien gramos de pan: se ha estudiado que, con ese nivel de reducción, el consumidor no advierte ningún cambio en el gusto. Estamos capacitando a los panaderos y les proveeremos un medidor que indica cuánta sal deben utilizar por cada bolsa de harina”, explicó Laspiur.

Marcelo Tavella, director del Programa de Prevención del Infarto en la Argentina (Propia) de la Universidad de La Plata, comentó que “Gran Bretaña y Canadá encabezan la tendencia mundial a controlar la ingesta de sodio. Los resultados son impresionantes, al reducir ataques cerebrales y cardíacos. En octubre pasado, la OPS convocó a distintos grupos especializados para impulsar el tema en América latina: esperamos resultados similares a los obtenidos con las grasas trans, que en la Argentina se redujeron en un 65 por ciento, record en el subcontinente”.

Seis pizquitas saludables

1.Es preferible cocinar sin sal y agregarla al final –lo menos posible–. Si se pone al principio, al integrarse con los alimentos, el gusto salado se percibe menos y el comensal tiende a agregar más sal.

2.Mejor no poner salero en la mesa.

3.Si se reduce la ingesta de sal, los receptores en la lengua aumentan y, a las cuatro semanas, hace falta menos sal para percibir el mismo sabor.

4.La sal de potasio, que se vende pura o mezclada con la sal común, ayuda a reducir la ingesta de sodio; el potasio tiende a bajar la presión arterial.

5.Por lo mismo, conviene comer más frutas y verduras, que en general tienen poco sodio y mucho potasio.

6.La reducción en la ingesta de sal conviene no sólo a los hipertensos: entre los que no lo son, también hace bajar unos puntos la tensión arterial, lo cual reduce el riesgo de ataques cardíacos o cerebrales.

Fuente: Página 12


#2

gracia por tu informacion N@ty,
cada dia se aprende mas, saludos,
un fuerte abrazo,
victor.


#3

Me alegro que te haya resultado de utilidad!!!
Saludos!!


#4

Excelente informe Naty.
Gracias.


#5

Hola N@ty gracias asabes yo tengola presion arterial muy alta y no como mucha sal cuanta sal deb de comer
ggracias saludos
Martin


#6

Los alimentos procesados contienen diferentes niveles de sal
Campañas de salud pública para reducir el consumo de sal.
Medlineplus

NUEVA YORK (Reuters Health) - Muchos alimentos procesados contienen demasiada sal, y las salsas, los aderezos y las carnes procesadas son los más salados, según mostró una nueva investigación.

Los consumidores de grandes cantidades de sal son más propensos a sufrir un aumento de la presión sanguínea con la edad, lo que a la vez aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca.

Los funcionarios de salud pública cada vez controlan más a la industria alimentaria para que ayude a reducir el consumo de sal de la población.

Gran Bretaña y Francia, por ejemplo, lo hicieron de forma significativa, mientras que la ciudad de Nueva York acaba de lanzar una campaña para reducir un 25 por ciento el consumo de sal en los próximo 5 años.

Lo mismo está ocurriendo en Australia, donde ciertas empresas empezaron a reducir el contenido de sal en algunos de sus productos, según explicó el equipo de la doctora Jacqueline L. Webster, del Instituto de Salud Internacional George, en Sidney, Australia.

Para guiar esos esfuerzos, el equipo reunió datos sobre el contenido de sodio de 7.221 productos en 10 grupos de alimentos, 33 categorías y 90 subcategorías.

Según publicó American Journal of Clinical Nutrition, los alimentos tienen alto contenido de sodio cuando superan los 500 miligramos (mg) por cada 100 gramos, mientras que los que contienen menos de 120 mg/100 gr son de bajo contenido de sodio.

El equipo halló una gran variación en el contenido de sal dentro de ciertas categorías de alimentos.

Por ejemplo, el tipo más salado de queso duro tenía seis veces más sodio que el tipo menos salado. En el grupo de la carne feteada, la diferencia fue 14 veces y en el de papas congeladas fue 100 veces.

Las salsas y los productos untables, con 1.283 mg/100 g, y las carnes procesadas, con 846 mg/100 g, fueron las categorías con mayor contenido promedio de sodio.

La presencia de sodio fue menor en los cereales (206 mg/100 g), las frutas y las verduras (211 mg/100 g).

Casi dos tercios de las 33 categorías tenían concentraciones de sal mayores que los niveles máximos que establece la Agencia de Estándares Alimenticios de Gran Bretaña, mientras que los panes, las carnes procesadas, las salsas y los vegetales enlatados tenían varias subcategorías por encima de esos niveles.

“Un programa nacional de reducción de sal puede revertir las enfermedades crónicas mediante la reducción de la presión sanguínea a una fracción del costo de las terapias farmacológicas contra la hipertensión, por lo que debería ser una prioridad nacional”, explicó el equipo.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, online 2 de enero del 2010


#7

Excelente Naty.
Muy bueno el informe.


#8

Argentina lanzó una campaña para reducir la cantidad de sal en el pan

Busca llegar al 95 por ciento de las panaderías del país. Aseguran que reducir un gramo diario en el consumo evitaría 20 mil eventos cardiovasculares y 2 mil muertes anuales. Y que el producto no modifica su sabor. Es impulsada por el Ministerio de Salud, el INTI y la Federación de Panaderos, con el auspicio de la OPS/OMS.

Buenos Aires, 25 de agosto de 2010 (OPS/OMS).- El Ministerio de Salud de Argentina, junto a la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), con el auspicio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), lanzó la campaña “Menos Sal, Más Vida”, con el fin de promover la producción de pan artesanal con menos cantidad de sodio y prevenir masivamente enfermedades cardiovasculares.

“Disminuir el consumo de sal salva vidas, por eso esta campaña beneficia a todos los argentinos. Es falsa la idea de que sólo los que tienen presión alta deben restringir o evitar por completo el consumo de sal”, explicó el director de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud, Sebastián Laspiur, durante la presentación de la campaña que tuvo lugar el 23 de agosto pasado.

Por su parte, el subsecretario de Prevención y Control de Riesgos del Ministerio de Salud, Gabriel Yedlin, aseguró que “bajar sólo un gramo de sal en el consumo diario de toda la población evitaría que se produzcan unos 20.000 eventos cardiovasculares y cerebrovasculares por año y cerca ce 2.000 muertes”.

En Argentina, se consume entre 12 y 13 gramos de sal por habitante por día, más del doble de lo recomendado por la OMS. “El 60 por ciento de la sal que consumimos viene en alimentos procesados. El pan es uno de ellos. Este proyecto y otros convenios que se están haciendo con otros gremios van a ayudar a tener comunidades más sanas”, confió el funcionario.

Yedlin agregó que en el país “hay 100 mil muertos por año por enfermedades cardiovasculares” y que la campaña Menos Sal, Más Vida es parte del Plan Argentina Saludable, una estrategia que incluye acciones en pos de la promoción de hábitos saludables, la regulación de productos y servicios y la promoción de entornos saludables.

Marcia Moreira, epidemióloga de la OPS/OMS en Argentina, felicitó que Argentina haya tomado “prontamente y con un alto nivel de decisión política” esta iniciativa global de la OMS y reforzada por la OPS en la región, “involucrando a la población para que conozca sus derechos sobre una alimentación más saludable”. Y destacó el hecho de que al tratarse de una iniciativa masiva, que llega como el pan a toda la población, puede causar un gran impacto en la salud de la población.

Menos Sal, Más Vida

La campaña apunta a que 25 mil panaderías del país, que elaboran el 95 por ciento del pan que se consume, adhieran a esta estrategia, y elaboren los panificados con una cantidad menor de sal, como así también productos sin sal agregada. Para esto se produjo un recipiente con una medida de 750 gramos que representa la sal que tiene que utilizarse por cada bolsa de harina de 50 kilos, y afiches con consejos para los consumidores y para los panaderos.

Para participar, los comercios deberán inscribirse, luego de lo cual recibirán un vaso medidor, un afiche para colocar en el salón del local, en el que se informa a los clientes que allí se venden productos reducidos en sal y productos sin sal, y los beneficios que ello implica para la salud; y otro para el personal con recomendaciones para la elaboración de los alimentos.

“Buscamos sensibilizar a la población sobre el impacto en la salud con la reducción del consumo de sodio y que el consumidor cambie conductas a la hora de elegir los alimentos”, apuntó el director de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles, Sebastián Laspiur.

Nicolás Apro, del Centro de Cereales y Oleaginosas del INTI, contó que en un relevamiento realizado en casi 1500 panaderías, se comprobó que una reducción del 15 por ciento en la cantidad de sal que utilizaban no sería detectada por el consumidor. “Existe la falsa creencia en el panadero que con menos sal el pan va a salir peor o el consumidor no lo iba a querer”, señaló.

“Es importante que las panaderías entiendan que brindar un servicio de alimentación sana es dar un paso adelante. No venden pan, sino pan que contribuye a la salud y eso sustenta su negocio”, subrayó el presidente del INTI, Enrique Martínez. Y Laspiur agregó: “En esa panadería, los clientes sabrán que se preocupan por su salud”.

Para sumarse a esta iniciativa hay tiempo hasta el 5 de noviembre. El formulario de inscripción se podrá obtener a través de las páginas web de las instituciones organizadoras (www.msal.gov.ar; www.faipa.org.ar; o www.inti.gob.ar) o en el Centro de Panaderos local. Este documento se deberá enviar por correo postal a FAIPA, sita en Bernardo de Irigoyen 1524, Piso 1, departamento 1, (C1138ABH), Capital Federal; al INTI a: INTI – Cereales y Oleaginosas, Casilla de Correo Nº 3 - 9 de Julio - (6500) Provincia de Buenos Aires; o por correo electrónico a pansaludable@inti.gob.arEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla .

Más información:
www.msal.gov.ar/argentina_saludable/index.html


#9

Excelente Naty.
Una información importante y para mejorar la calidad de vida de los Argentinos.
Gracias por esta info.
Un abrazo.


#10

Reducir el consumo de sal
Numerosas campañas de salud pública alertan sobre los riesgos de consumir alimentos con exceso de sal.

Más de 1,5 millones de personas en todo el mundo sufren presión arterial alta (hipertensión), considerada el mayor factor de riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y enfermedad renal, según la “International Society of Hypertension” (ISH). Ante este dato, desde el Programa WASH (World Action on Salt & Health) se aprovecha la celebración del Día Mundial contra la Hipertensión Arterial (HTA), el 17 de mayo bajo el lema “Sal e hipertensión arterial: dos asesinos silentes”, para proponer diferentes estrategias que reduzcan el aporte de sal en los alimentos y el consumo de este aderezo por parte de los consumidores.
El consumo de sal es el factor más importante en el aumento de la presión arterial y, por consiguiente, de las enfermedades cardiovasculares. Además, una dieta alta en sal puede tener efectos nocivos directos, independientemente de su efecto en la tensión arterial, por ejemplo, al aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular (ictus), la hipertrofia ventricular izquierda y la enfermedad renal. Todos estos datos se desprenden de una revisión realizada por expertos británicos publicada en noviembre de 2008 en “Journal of Human Hypertension”. Bajo el título “Un examen global de la sal y la salud y la experiencia actual de los programas de reducción de sal en todo el mundo”, los especialistas recogen pruebas sólidas de todos estos efectos. Las conclusiones se desprenden, entre otras investigaciones, de INTERSALT, el mayor estudio epidemiológico que ha proporcionado la más extensa base de datos mundial sobre la ingesta de sal, la excreción urinaria diaria de sodio y su repercusión en la tensión arterial.

Adopción de medidas sobre sal y salud
Los autores de la revisión sugieren cómo en la mayoría de los países desarrollados, la reducción de la ingesta de sal se puede lograr mediante un descenso gradual y sostenido en la cantidad que la industria alimentaria añade a sus productos, dado que muchos de ellos tienen demasiada sal. Asimismo, en los países en los que la mayoría de sal consumida procede de la que se agrega durante el cocinado o la elaboración doméstica y las salsas son precisas campañas de salud pública para alentar a los consumidores a usar menos cantidad.

La cantidad máxima admitida de consumo de sal al día es de seis gramos, según la OMS
El Programa WASH da cuenta del éxito de distintas iniciativas de reducción de sal llevadas a cabo en diversos países como Japón, Finlandia y, en los últimos años, Reino Unido. Para conseguirlo es esencial que cada país determine previamente cuál es la ingesta media de sal de su población y cuáles son las principales fuentes dietéticas de este alimento y, a continuación, aplique una estrategia hasta conseguir el objetivo marcado.

En este sentido, son muchos los países que han elaborado sus propias recomendaciones sanitarias dirigidas a distintos sectores (población general, niños, ancianos; industria alimentaria; restauración) y han sugerido distintas medidas para llegar a la meta admitida como saludable por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es de seis gramos al día como máximo. Por ejemplo, en Japón, se actuó sobre el pescado ahumado y la salsa de soja, las principales fuentes de sodio de la dieta; en Finlandia, sobre los ahumados, la mantequilla y los quesos, alimentos todos ellos salados.

En España, una de las acciones más relevantes se ha llevado a cabo mediante un acuerdo nacional para reducir el aporte de sal del pan en los últimos cuatro años. Esta iniciativa surge para contrarrestar los datos recogidos por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) que aseguran que en nuestro país el pan es el alimento que más sodio aporta a la dieta, en concreto, el 19% del total ingerido. Hasta el momento se ha conseguido que la misma cantidad de pan tenga un 25,9% menos de sal.

El modelo británico: un ejemplo
El Reino Unido se convierte en un ejemplo en cuanto a las estrategias adoptadas para la reducción de sal. En 1994, un grupo asesor externo, el Comité de Aspectos Médicos en Política de Alimentación y Nutrición (COMA), nombrado por el Gobierno, hizo una revisión sobre los estudios de hábitos alimentarios de la población y propuso que la ingesta de sal en las personas adultas se redujera a seis gramos al día o menos, con el fin de acercarse a las recomendaciones de la OMS.

Dos años más tarde, en 1996, se creó un grupo de acción, el Consenso de Acción Sal y Salud (CASH) con dos fines: persuadir a la industria alimentaria y a los distribuidores de alimentación para que reduzcan gradualmente el contenido de sal en los alimentos, y educar a la población sobre el riesgo sanitario de comer demasiada sal e informarles sobre cómo evitar el consumo de los alimentos más salados.

Detectaron que la mayor fuente dietética de sal de la población británica no era la de uso doméstico, ni las comidas de restaurantes, sino los alimentos procesados. El primer paso fue dividir los alimentos en más de 80 categorías diferentes. Los expertos fijaron límites para cada categoría de alimentos en cuanto a reducción de sal y establecieron un plazo de tiempo determinado para cumplir los objetivos. El objetivo era reducir la sal que se añade a los alimentos de manera gradual y constante en pequeñas cantidades, de un 10% a un 20%, que no pueden ser detectadas por los receptores humanos de la sal y del sabor, y que además no causan problemas técnicos o de seguridad alimentaria en el procesado de dichos alimentos.

Esta estrategia ha funcionado con éxito en el Reino Unido ya que la mayoría de los alimentos procesados de venta en supermercados ya han reducido entre un 20% y un 30% su contenido en sal en los últimos tres años. Esta acción se ha completado con la modificación del etiquetado de los alimentos para que el consumidor pudiera conocer rápida y fácilmente la cantidad de sal que contiene el alimento que compra. Se trata de un código de colores (verde, naranja y rojo) que atiende a la cantidad baja, media y alta de sal, grasas, azúcares y calorías. La etiqueta nutricional también informa y de manera visible de la cantidad de sal por porción y por 100 gramos y de la ingesta recomendada de sal para un adulto durante todo el día.

Ahora que ya está en pleno funcionamiento se pretende extender esta iniciativa a otros sectores de venta de alimentos, como los restaurantes, establecimientos de comida rápida o comida para llevar, comedores u hospitales, en definitiva, a los distintos establecimientos de comidas preparadas.

Control de los alimentos ricos en sal: consejos

  • Imagen: Steve Woods -
    A medida que se ingiere menos sal, la preferencia por lo salado también disminuye. A continuación se enumeran algunas sugerencias:
    Comer más alimentos frescos, que contienen menos sodio.
    Reducir el consumo de los más ricos en sodio.
    Controlar la ingesta de pan, puesto que es una fuente considerable de sal.
    Reducir la utilización de la sal cuando se cocina. Es más recomendable dejar que cada comensal agregue la cantidad que desee en cada plato.
    Disminuir el uso de salsas como mayonesa, mostaza, salsa de soja o ketchup y sustituirlas por guarniciones con menos sal: pimientos, patatas, verduras…
    Recurrir a las cocciones al vapor: se conserva mejor el contenido natural del sodio en origen del alimento, por lo que se acusa menos la necesidad de añadir sal.
    Utilizar hierbas y especias para condimentar los platos. No se trata, en este caso, de prescindir de la sal, sino de usarla en menor cantidad. En hortalizas y verduras se puede usar perejil, albahaca, cebollino, comino, pimienta y zumo de limón. Con carnes y pescados combinan muy bien pimienta, pimentón, ajo fresco, ajo y cebolla deshidratados, así como zumo de limón y vinagre. Si se emplea aceite de oliva virgen y vinagre, se encubre un poco la falta de sal.
    ETIQUETADO ESTRICTO

La adición de sal o sodio en los alimentos por parte de la industria alimentaria es, junto con azúcares, grasas, proteínas, fibra, vitaminas y minerales, uno de los componentes que se ha regulado en la normativa sobre “Reglamento 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos”, en el que se establecen tres tipos de declaraciones saludables. Así, el mensaje que acompañe a los productos alimenticios en los que se ha reducido o eliminado el aporte de este ingrediente (la sal) o este mineral (el sodio), tiene que ajustarse a las declaraciones aprobadas, que son las que se resumen a continuación:
“Bajo contenido de sodio/sal”. Se limita a los productos que no contengan más de 0,12 g de sodio, o el valor equivalente de sal (0,3 g), por 100 g o por 100 ml. En el caso de las aguas minerales naturales, este valor no deberá ser superior a 2 mg de sodio por 100 ml.
“Muy bajo contenido de sodio/sal”. Se trata de productos que no contienen más de 0,04 g de sodio, o el valor equivalente de sal (0,1 g), por 100 g o por 100 ml.
“Sin sodio” o “sin sal”. Solamente podrá declararse que un alimento no contiene sodio o sal, si el producto no contiene más de 0,005 g de sodio, o el valor equivalente de sal (0,0125), por 100 g.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/tendencias/2009/05/15/185341.php


#11

Muy bueno Sandra!!!

#12
9 DIC 10 | Se incrementan las hospitalizaciones
La dieta rica en sal agrava la insuficiencia cardíaca
Los grandes consumidores de sal fueron tres veces más propensos a morir durante el estudio, publicó American Journal of Clinical Nutrition.

Medlineplus

Por Alison McCook

NUEVA YORK (Reuters Health) - Un nuevo estudio afirma que las personas con insuficiencia cardíaca y que tienen una dieta rica en sal son más propensas a ser hospitalizadas.

"Un alto consumo de sal es especialmente peligroso para esos pacientes, aun para aquellos que evolucionan bien y cumplen el tratamiento", dijo el autor, doctor Gary E. Newton, del Hospital Mount Sinai, en Ontario.

Los participantes del estudio que consumían unos 3,8 gramos de sodio por día (unas dos cucharadas de té de sal), el doble de lo que recomienda la Asociación Estadounidense del Corazón para la población sana, tuvieron dos veces más riesgo de ser hospitalizados por insuficiencia cardíaca en tres años que los participantes que ingerían menos alimentos.

La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda que las personas sanas ingieran menos de 1,5 gramos de sodio por día. Pero, en promedio, los estadounidenses consumen casi 3,5 gramos diarios.

El sodio es peligroso para los pacientes con insuficiencia cardíaca porque causa retención de líquidos, que se acumulan en los pulmones, el abdomen y los tobillos, explicó Mary Knudson, coautora del libro Living Well with Heart Failure (Vivir Bien con Insuficiencia Cardíaca).

A menudo, los pacientes toman diuréticos para eliminar el exceso de líquidos y sodio, además de tener que reducir el consumo de sal.

El equipo de Newton siguió a 123 personas con insuficiencia cardíaca estable, el último estadio de la enfermedad cardiovascular que se caracteriza por la falta de aliento (disnea), fatiga e inflamación.

Un pequeño porcentaje de personas con insuficiencia cardíaca muere cada año, pero muchos toman medicamentos y conviven con la enfermedad. De hecho, unos 5 millones de estadounidenses padecen de insuficiencia cardíaca.

Entre los pacientes que consumían unos 3,8 gramos de sal por día, casi la mitad necesitó hospitalización por insuficiencia cardíaca en los tres años de estudio.

En cambio, sólo entre el 12 y el 15 por ciento de los participantes con dietas reducidas en sal (entre 1,4 y 2,4 gramos por día) necesitó internación.

Los grandes consumidores de sal fueron tres veces más propensos a morir durante el estudio, publicó American Journal of Clinical Nutrition.

Es difícil probar que el exceso de sal sea el responsable, aseguró Newton. Por ejemplo, las personas que consumen más sal no serían en general saludables, ya que no harían demasiado ejercicio ni dormirían lo suficiente. "No tenemos pruebas de que la sal los haya enviado al hospital", añadió el experto.

De todos modos, dado el efecto de la sal sobre el sistema cardiovascular, Newton agregó que tiene sentido que las personas con insuficiencia cardíaca controlen el consumo de sal.

El estudio no fue lo suficientemente grande como para determinar exactamente qué cantidad de sal es demasiado, de modo que lo más seguro es reducirla lo más posible, concluyó el autor.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, online 17 de noviembre del 2010


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