Seis de cada diez mexicanos tienen alguna forma de dislipidemia


#1

“Las guías y calculadores de riesgo internacionales no son tan aplicables a la práctica clínica en nuestro país, ya que se subestima o sobreestima el riesgo cardiovascular, por tanto, se hacen necesarias reglas propias, basadas en investigaciones en nuestra población”, comentó para Medscape la Dra. Gabriela Gutiérrez Salmeán, coautora del ‘Posicionamiento en torno al diagnóstico y tratamiento de las dislipidemias’, por parte de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México, publicado en la Revista Mexicana de Cardiología .[1]

La población mexicana muestra características particulares en el metabolismo “y, por tanto, en las concentraciones séricas de lípidos, como resultado de las múltiples mezclas genéticas y diversos polimorfismos”, puntualizó la Dra. Gutiérrez Salmeán, profesora investigadora y coordinadora del doctorado en Nutrición Clínica de la Universidad Anáhuac México, en la Ciudad de México, México.

El posicionamiento da soporte a las decisiones del tratamiento integral (médico, nutricional, psicológico) “y permite demostrar que las medidas aplicadas son las mejores disponibles para cada paciente en particular”, indicó la Dra. Gutiérrez Salmeán, añadiendo que distintas asociaciones participaron en esta investigación.

Este documento indica que “la dislipidemia y la inflamación vascular son los procesos iniciales del desarrollo de la patología arterial más frecuente y letal: la aterosclerosis”, una situación preocupante, ya que de acuerdo a este estudio, seis de cada diez mexicanos tienen alguna forma de dislipidemia.

60% de los mexicanos adultos tiene alguna forma de dislipidemia.

“El mayor problema en México empieza con la obesidad; somos de los países que presentan esta situación tanto en población adulta como infantil, se inicia con los problemas metabólicos desde la niñez, que culminan en la etapa adulta con síndrome metabólico, diabetes, hipertensión y dislipidemias que terminan en enfermedad cardiovascular”, manifestó a Medscape el Dr. Hugo Alberto Soto Cruz, médico cardiólogo intervencionista de la Unidad Cardiovascular del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) de Tacuba, en la Ciudad de México, México.

Más que una guía completa sobre dislipidemias, el artí■■■■ de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México (ANCAM) es una declaración de la posición de la organización sobre el diagnóstico y tratamiento de los trastornos de los lípidos en México, donde, contrario a otras poblaciones, las dislipidemias se consideran un factor de riesgo.

“Los estudios que se han hecho internacionalmente difieren un poco con la población mexicana; para las guías internacionales la hipertrigliceridemia no se considera un factor claro de enfermedad cardiovascular, sin embargo, sabemos que cuando hay trastornos metabólicos, como en la mayor parte de nuestros pacientes en México, existe el factor inflamación, que junto a las dislipidemias, puede generar enfermedad aterosclerosa”, señaló el Dr. Soto Cruz.

Los estudios que se han hecho internacionalmente difieren un poco con la población mexicana. Dr. Soto Cruz

Por ejemplo, en Estados Unidos, de acuerdo al American College of Cardiology , su guía sobre el manejo del colesterol en sangre indica la hipercolesterolemia grave en colesterol de lipoproteínas de baja densidad: ≥ 190 mg/dl [4,9 mmol/l].[2]

En tanto que en México la prevalencia de hipercolesterolemia (colesterol total: ≥ 200 mg/dl) era de 43,6% en la población entre 20 y 69 años de edad, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud en el año 2006.

Actualmente las epidemias cardiometabólicas y cardiovasculares constituyen las primeras causas de mortalidad general en el país. “En México tan solo las enfermedades cardiovasculares y el cáncer ocupan un tercio del presupuesto del dinero destinado a salud, lo cual es un porcentaje muy alto”, indicó el Dr. Soto Cruz.

Tratamiento adecuado

“Las dislipidemias constituyen un grupo de enfermedades en donde el principal defecto es una alteración en el metabolismo de las grasas”, destacó el Dr. Guillermo González Gálvez, médico endocrinólogo, encargado del Servicio de Endocrinología, en el Hospital Civil de Guadalajara, en Guadalajara, México.

Según el posicionamiento publicado por la Asociación Nacional de Cardiólogos de México, 60% de los mexicanos adultos tiene alguna forma de dislipidemia, “la principal dislipidemia en México es la hipertrigliceridemia (≥ 150 mg/dl) y el colesterol de lipoproteínas de alta densidad ≤ 40 mg/dl en hombres y ≤ 50 mg/dl en mujeres; la segunda dislipidemia es la hipercolesterolemia, que se asocia a un incremento a enfermedades cardiovasculares”, mencionó el Dr. González Gálvez.

“De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud, en nuestro país poco más de 40% de la población adulta tiene hipercolesterolemia, lo cual es importante porque eso explica el hecho de que la mayor parte de los mexicanos presenta riesgo muy elevado de padecer enfermedades cardiovasculares, principalmente personas con obesidad y diabetes de tipo 2”, puntualizó el Dr. González Gálvez.

Hay diferentes tipos de dislipidemias que se pueden clasificar en primarias y secundarias, estas últimas son las que tienen más prevalencia, asociadas a un mal estilo de vida. “Aunque es muy importante el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares de una manera curativa, es fundamental establecer medidas profilácticas, preventivas, así como un programa de salud donde se pueda detener este incremento en la obesidad tanto infantil, como en las personas adultas”, señaló el Dr. Soto Cruz, quien insiste que de esta manera se puede frenar el proceso de enfermedad aterosclerosa.

La prevención y el tratamiento de todas las formas de dislipidemia son tareas fundamentales que evitan o retrasan el desarrollo de la aterosclerosis y de otras complicaciones. Asociación Nacional de Cardiólogos de México

Las modificaciones terapéuticas del estilo de vida, lograr el diagnóstico precoz de las dislipidemias e implementar tempranamente el tratamiento farmacológico apropiado, son acciones imprescindibles para detener esta epidemia, “la principal medida preventiva es modificar el estilo de vida de las personas, con dietas más saludables, más ejercicio, no fumar, y evitar el desarrollo de sobrepeso y obesidad”, recomendó el Dr. González Gálvez.

“La prevención y el tratamiento de todas las formas de dislipidemia son tareas fundamentales que evitan o retrasan el desarrollo de la aterosclerosis y de otras complicaciones del trastorno de los lípidos, como la pancreatitis”, indicó el posicionamiento de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México.

Fuente: Medscape


#2

wow lo que mas preocupa como indican es el tema de la obesidad, cuando dice “somos de los países que presentan esta situación tanto en población adulta como infantil, se inicia con los problemas metabólicos desde la niñez”. Definitivamente tiene que existir un cambio progresivo de conciencia y de estilo de vida


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